Un Incendio No Es un Terremoto
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Nos gana la mentalidad extractiva, a veces depredadora, y pierde el desarrollo planificado y sustentable.
Los desastres naturales ponen de manifiesto las precariedades, pero también los atributos de Chile, su geografía y su gente.
Los incendios forestales son desastres, pero no naturales. Son provocados por descuido, actitudes irresponsables, negligencia o mala intención. Todos estamos consternados por los incendios que afectan a las regiones del Biobío y de Magallanes.
En el caso de Torres del Paine, cabe preguntarse si hemos invertido lo suficiente en nuestras reservas patrimoniales y turísticas, acorde al nivel de desarrollo que tenemos, de manera que la explotación que hacemos de ellas tenga un correlato en su cuidado y desarrollo sostenible.
En el caso del Biobío, la pérdida es de viviendas, industria y una superficie plantada para ser productiva en una zona cuya vocación está en la actividad forestal. Lo que se quema es la industria que da empleo, la materia prima y la comunidad que vive en torno a la actividad.
Sabemos que la zona está expuesta a incendios en esta época, pero como pasa en Torres del Paine, nos gana la mentalidad extractiva, a veces depredadora, y pierde el desarrollo planificado y sustentable.
Más al sur, el salmón de nuevo está dando grandes dividendos, pero dada la crisis que conocimos, debemos preguntarnos, ¿hasta cuándo? En materia forestal y agropecuaria, es lo mismo. Gana nuestra característica depredadora, en circunstancias que nuestra fortaleza y patrimonio podría hacerse compatible con el hábitat y un desarrollo armónico.
Los incendios ponen de manifiesto cosas evitables. El llamado a la responsabilidad no está sólo sobre quien inició el fuego, sino en cómo desarrollamos nuestro país y cuidamos nuestra riqueza natural, productiva y humana.
Por Leonardo Moreno, Fundación Para la Superación de la Pobreza
Fuente: Estrategia
