Patricio Crespo: “No hay agua para seguir creciendo y es un freno brutal para el desarrollo”
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Por tercer año consecutivo, Chile enfrenta un episodio de sequía, con cerca del 30% de déficit en lluvias.
Este es uno de los temas que preocupan al nuevo presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Patricio Crespo, tras reemplazar a Luis Mayol, quien asumió como Ministro de Agricultura.
El dirigente, de vasto conocimiento en temas de agua, en la primera entrevista que da a cargo del gremio, asegura que hay un giro estructural que afecta la disponibilidad de agua y el cual no se ha asumido en el país.
Explica que aunque Copiapó es el sector más afectado, el problema no radica sólo en el norte, sino también en Valdivia y Osorno, y ya se podría estar hablando de sequía en el sur.
¿Cuáles serán las directrices en su rol como presidente de la SNA?
La SNA tiene que preocuparse de lo transversal, que son los temas del agua, donde tenemos un retardo como país. No fuimos capaces de reaccionar al mismo ritmo que adquirió el desarrollo en los últimos 30 años. Todos sabíamos que había agua, hasta que se produce este cambio climático, y que si bien el agua existe, para aprovechar la que estamos perdiendo (que es el 80%) tenemos que cambiar la actitud y la forma de gastarla.
¿Hay una mirada pasiva en esta materia?
Hay que hacerse cargo de que hay un cambio estructural en el tema, no es solamente que esto se vaya a arreglar con dos años de lluvia. Este es el tercer año con déficit hídrico en torno al 30% de lluvia. Los niveles de dotación de agua son insuficientes incluso para atender los requerimientos del ahora presente. Este déficit crónico está comprometiendo las oportunidades de desarrollo del país. No hay agua para seguir creciendo, y esto se transforma en un freno brutal para el desarrollo.
¿Qué diagnóstico han realizado como asociación?
Como parte del comité de aguas de la SNA, convoqué a todos los mejores actores del mundo privado: abogados, ingenieros, gente vinculada a obras de riego, para hacer un análisis profundo de la realidad del sector.
Hicimos un diagnóstico que hemos comenzado a socializar con el gobierno de turno, y lo primero que se constata es un retardo enorme del sector público en ponerse en sintonía con el nuevo escenario.
¿Cómo viene el panorama para este año?
En La Serena hubo buenas lluvias, así que este año lo tienen resuelto. Copiapó está con un problema endémico, fruto del sobre otorgamiento de derechos de agua, y la minería, que está creciendo muy fuerte. Afortunadamente, el Estado se acaba de hacer cargo a través de un personero, que hará un diagnóstico, y construirá las alianza y acuerdos para destrabar los problemas que tenemos, incluso a nivel sanitario. Copiapó tiene 170 mil habitantes y se proyecta que crezca en más de 40 mil en 10 años.
¿Han conversado con las mineras?
Esos proyectos no se sustentan con el agua, necesariamente van a tener que recurrir a bombear agua o desalinizar. Pero la minería tiene otras externalidades, lleva gente, y a esa gente hay que darle agua dulce. Lo más probable es que las aguas de la agricultura vayan migrando hacia las sanitarias. Esa situación no se ha resuelto.
¿Qué otras regiones se están viendo afectadas por la escasez del recurso?
En los últimos años se está hablando de sequía en el sur. Ha llegado como mayor preocupación la provincia de Cautín al sur, pero fundamentalmente Valdivia y Osorno, la zona ganadera, por problemas derivados de La Niña, que volvió a la situación de neutralidad y recién en marzo o abril se retomaría el nivel de aguas, y esto está afectando al sur. Ha habido períodos de un mes y medio sin lluvias, a lo que se suman las cenizas del Caulle. Esto nos pone el desafío de comenzar a implementar sistemas de riego presurizados.
¿Se han cuantificado las pérdidas del sector producto de la sequía?
No veo claramente pérdidas que tenga sentido cuantificar. Esto encarece la operación, pero está dentro de la estructura de costo. Los cultivos anuales son los que se afectan más.
Fin del maíz
¿Qué tan complejo es el problema de las distorsiones en el maíz?
Este año llegaremos a un punto en que la cosecha de maíz chilena no tendrá mercado. A los productores de pollo, cerdo y huevos les seguirá conviniendo traer maíz de Argentina, que explica el 70% del precio de esas carnes. Si esto lo dejamos así, en tres años se acaba la industria del maíz .
¿Cuál sería el impacto?
Los agricultures se van a las hortalizas. Hace dos años se fueron a plantar zapallos y cebollas, con lo que se generó sobreproducción de hortalizas. Según la agrupación de pequeños productores de la VI y VII Región, en 2009 las pérdidas por este concepto estuvieron del orden de los $ 15 mil millones por no haber tenido la alternativa del maíz. Esto liquida a los productores pequeños. Por eso, Chile tiene que tener cuidado en no ser importador neto de distorsiones.
¿Cómo ven el tipo de cambio para este año?
La relativa bonanza del dólar irá pasando. Se podría seguir devaluando, pero creemos que este proceso no debería ocurrir en los mismos términos que 2011, cuando alcanzó $ 450. Ante esta realidad se requiere mantener conversaciones con las autoridades, especialmente con el Banco Central.
Agricultura en la R.M.
El proyecto de expansión del radio urbano de Santiago fue una situación que le resulta dolorosa a Patricio Crespo. “Es un tremendo y profundo error seguir con concentraciones urbanas insoportables, que hacen la vida invivible para los ciudadanos, en un país que tiene la posibilidad de regionalizarse”, sostiene enfático, y agrega que esos recursos debieran gastarse en promover e incentivar el traslado de las actividades productivas a regiones.
Sobre el impacto en la agricultura de la región, que vive de las hortalizas, Crespo afirma que a este paso, no habrá agricultura que aproveche el recurso hídrico del río Maipo, y califica como un gran error “invadir” los terrenos del valle.
Fuente: La Tercera
