Somos responsables del Cambio Climático

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    FOTO Sara Larraìn para columnasColumna de Sara Larraín, publicada en El Post

    http://elpost.cl/web/temas/ambiente/2075-somos_responsables_del_cambio_climtico.html

    El calentamiento global es una realidad inequívoca. Según el IPCC, (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático)  desde la década del 50, los cambios observados no tienen precedentes. Advierten que de aquí al 2100,  el nivel del mar subiría  hasta 82 cm. y las  temperaturas podrían aumentar hasta en  4,8 grados celsius.

    ¡En su V informe, dado a conocer en Estocolmo la semana pasada, además el IPCC concluye con certeza casi absoluta, que la acción del hombre, es decir de nosotros,  es la principal  responsable de la alteración climática.

    Para nuestro país, el panorama con calentamiento global se ve difícil. Un informe a cargo de  Maisa Rojas, del Centro del Clima y la Resiliencia de la Universidad de Chile y coautora del último informe del IPCC, prevé que de no tomarse medidas, la  temperatura en  nuestro país se elevaría- en su escenario más catastrófico-  hasta en 5 grados Celsius para el año 2100.

    En Chile, uno de los  impactos notorios  del cambio climático  es el retroceso de los glaciares  sumado a periodos más continuos e intensos de  sequía, como la actual que ya nos afecta por más de 4 años.

    Nuestro país, tal como las demás naciones andinas, se abastece del agua proveniente de las lluvias y nevadas en las zonas alto-andinas y por la recarga glaciar en verano y periodos de sequía. Por ello, en un contexto de reducción de lluvias y mayor calentamiento, es crucial contar con las reservas glaciares para asegurar el agua potable de la población, la mantención de los ecosistemas y las actividades económicas como la agricultura, minería, generación eléctrica, industria y los centros urbanos.

    No obstante, esta función estratégica de los glaciares para nuestra subsistencia y para alimentar el desarrollo nacional, la minería continúa destruyéndolos en forma irreversible y presiona a los gobiernos y los actores políticos para no avanzar en las leyes que se requieren para  su protección. El primer bloqueo regulatorio fue ejercido en 2006, cuando los ciudadanos y el parlamento ingresaron al parlamento un primer proyecto de ley para protegerlos, luego del intento de la canadiense Barrick Gold de remover glaciares  en la cuenca del Huasco, para explotar oro a rajo abierto en su proyecto Pascua Lama.

    La segunda medida de fuerza de las mineras  está ocurriendo ahora mismo  (octubre de 2013), cuando un conjunto de senadores con apoyo ciudadano, repuso la discusión  del proyecto de «valorización y protección de glaciares», ante la expansión de faenas de Codelco Andina, que pretende remover, cubrir y alterar una veintena de glaciares, en la cuenca alta del río Aconcagua. En un contexto donde aún no existen normas legalmente vinculantes para proteger  los glaciares y su destino se decide caso a caso en el marco del sistema de evaluación de impacto ambiental.

    Es clave y crítico el momento de tensión que vive la sociedad chilena: los ciudadanos quieren proteger el agua y los glaciares de los que depende su  subsistencia y desarrollo y las empresas mineras quieren destruirlos para abaratar los costos de su negocio extractivista. El argumento de unos es mantener el aporte económico al Estado, el de otros es generar empleos y mantener las inversiones y el crecimiento del PIB.

    Breve reseña

    Fue con Pascua Lama,  en el valle del Huasco,  que la sociedad chilena tuvo conciencia de la existencia de los glaciares en la cordillera de los Andes y de su función en el ciclo hidrológico de las aguas. Entre 1981 y 2000 la empresa canadiense Barrick Gold, intervino en su etapa de exploraciones, los glaciares Esperanza, Toro I y Toro II. destruyeron en forma irreversible el 62% del glaciar Toro 1 y el 71 % el Glaciar Toro 2 (Golder Associates, 2003). Pascua Lama implicó la intervención de casi 10 hectáreas de glaciares, con la consecuente pérdida de recursos hídricos en la desértica región de Atacama.

     La empresa Los Pelambres, propiedad de Antofagasta Minerals (60% Grupo Luksic, y 40% Nippon LP Investment y MMLP Holding), ha desarrollado desde 2005 actividades de explotación minera en la cuenca superior del río Choapa en la región de Coquimbo, generando graves impactos sobre los glaciares y recursos hídricos de dicha cuenca.

    Por remoción de glaciares rocosos, por depositación de roca estéril sobre ellos y por construcción de caminos. Entre 2000 y 2006  minera Los Pelambres  ha afectado reservorios permanentes de agua fosilizada equivalentes a un máximo de 2,84 millones de metros cúbicos del vital elemento, pérdida que según la Universidad de Waterloo, fue producida por intervenciones “no anunciadas por ninguno de los estudios ambientales presentados a la autoridad entre 1997 y 2004”.

    AngloAmerican explota la mina Los Bronces en la cuenca alta de los ríos Mapocho y Olivares, (este último afluente del río Maipo), que abastece el agua potable de la ciudad de Santiago y el riego de más de 120 mil hectáreas en el valle del Maipo (CHS, 2010).

    Entre 1988 y 2005, AngloAmerican destruyó en las cuencas del río San Francisco y Olivares, casi un 1 kilómetro cuadrado de glaciares, provocando una pérdida de entre 6 y 9 millones de metros3 de reserva de agua dulce  almacenadas en los glaciares (Brenning, 2010).

    El impacto sobre glaciares rocosos y el depósito de lastre sobre el glaciar Infernillo (Contreras y Miañes, 1992; Valenzuela, 2004; Brenning, 2008), cuya consecuencia es que el avance natural del glaciar, normalmente entre 0.3 y 1.2 cm al año, actualmente es de unos 20 cm por día a causa de los 14 millones de toneladas de escombro depositadas en su superficie.

    La División Andina de Codelco , es la empresa  que ha causado la mayor intervención en glaciares rocosos a nivel mundial. Desde 1980  ha hecho desaparecer casi completamente dos glaciares rocosos, con un área total  de 1,32 km2 (identifcados por Lliboutry en 1961) en la cuenca alta del Río Aconcagua en la región de Valparaíso. Codelco también ha intervenido 0,78 km2 de glaciares rocosos con  la construcción de depósitos de lastre e infraestructura minera (Brenning, 2008). Los  glaciares más afectados son el Rinconada y el Río Blanco, cuyas  lenguas se encuentran en el rajo de la mina.

    Se estima que entre 1990 y 2008, Codelco destruyó 2,1 km2 de glaciares en la cuenca alta del río Aconcagua, lo que equivale a una pérdida de entre 15 y 25 millones de m3 de reservas de agua dulce en dicha cuenca (Brenning, 2008), reduciendo la magnitud de la recarga glaciar y la seguridad hídrica de la cuenca del río Aconcagua.

    La expansión de Codelco Andina 244, hoy en proceso de evaluación ambiental, impacta en su área de influencia un total de 26 glaciares, 20 de los cuales serían intervenidos directamente, provocando  una pérdida equivale a 12 millones de m3 de agua dulce.  Al respecto, importantes académicos internacionales han estimado en 3,6 kilómetros cuadrados de superficie glaciar destruida, equivalente a la pérdida de más de 30 millones de metros cúbicos de agua, debido a explotaciones mineras en el país, entre 1988 y 2001. Pérdida irremediable, sin reparación alguna.

    La minería en las últimas décadas se ha confrontado por  el agua con las comunidades donde se desarrolla la extracción y procesamiento, dado que afectan las economías campesinas, indígenas y agroexportadores. Ello es insustentable, y es irresponsable continuar. Esta industria, tiene como desafío para este siglo ser compatible con la conservación de los ecosistemas y lograr convivir en forma sustentable con las comunidades locales y con otros  sectores productivos.

    En un contexto de restricciones hídricas y de cambios climáticos, Chile no puede darse el lujo de seguir perdiendo millones de metros cúbicos de agua que son un respaldo ambiental y económico esencial para las próximas décadas.   Hoy es urgente el compromiso de los ciudadanos, del gobierno y especialmente de las empresas mineras, en orden a  detener la destrucción de los glaciares.

    En el contexto de la certeza dada a conocer en el último informe sobre Cambio Climático, ya no es justificable que grandes trasnacionales de la minería como Angloamerican y Barrick y enormes empresas nacionales como Antofagasta Minerals y la estatal Codelco, continúen destruyendo glaciares. Chile puede y debe poner orden en casa a este respecto y ponerse a la altura de su estatus OCDE y las responsabilidades éticas y políticas que exige el cambio climático.