Autoridad formula cargos a Codelco por Ventanas y firma presentará plan en 72 horas

En los próximos días, la empresa deberá definir si presenta un programa de cumplimiento para solucionar los problemas detectados por la SMA.

Otra vez la autoridad cayó encima de Codelco. Ayer, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) formuló cargos a la minera por la Fundición y Refinería Ventanas, ubicada en la Región de Valparaíso, tras detectar trece incumplimientos ambientales.

Entre estos se encuentra la no conversión a gas natural en algunos de los procesos y equipos comprometidos; la ausencia de un sistema de captación, lavado y extracción de gases de neblina ácida en una planta de tratamiento; la no ejecución del procedimiento de rescate de la fauna silvestre, y la producción de cobre electrolítico por sobre lo evaluado ambientalmente, entre otros.

También, la autoridad ambiental le imputa el no acreditar la certificación del laboratorio que realizó las muestras de emisiones de azufre requeridas en el plan de descontaminación de Ventanas, así como la realización de muestreos asociados al Plan de Vigilancia Ambiental en la Bahía de Quintero por una entidad sin acreditación vigente para esa tarea.

La formulación de cargos es solo el inicio de un proceso sancionatorio, pero la empresa podrá optar a un programa de cumplimiento dentro de 10 días hábiles desde la notificación.

Ayer, Codelco informó que el presidente ejecutivo, Nelson Pizarro, formó un equipo de trabajo liderado por el gerente general del complejo Ventanas, José Sanhueza, para que en 72 horas se defina el plan a seguir. Eso sí, advirtieron que las indicaciones de la SMA no hacen referencia a aspectos que impliquen riesgos para la salud de las personas y que son meramente de carácter administrativo.

Sanhueza aseguró que en la zona, la empresa está implementando «el mayor plan de inversión ambiental de nuestra historia». Desde 2012 que la división viene desarrollando 15 proyectos de inversión -algunos todavía en ejecución- y que suman US$ 160 millones.

Fuente: El Mercurio