La otra crisis de salud: Las enfermedades que genera el calentamiento global en Chile

    La pandemia del coronavirus se ha tomado la agenda mundial, pero de distintos puntos del orbe, alertan que «la otra crisis», la del cambio climático, también está impactando la salud de las personas, lo que en Chile se traduce en la presencia de enfermedades respiratorias, renales, cardíacas, hasta cáncer, hasta una probable llegada del dengue a la zona norte del país.

    Estas son parte de las conclusiones del reporte de la organización internacional The Lancet Countdown publicado en diciembre pasado -que reúne a 35 instituciones académicas y agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)- y que reveló que las olas de calor, los incendios forestales y la contaminación ambiental, están enfermando a la población chilena.

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    Yasna Palmeiro, Autora del reporte y PhD en Salud Global, University College de Londres.

    Desde Londres, la Ph.D. en Salud Global de la University College de Londres y autora del reporte, Yasna Palmeiro, explica que en Chile, entre 2014 y 2018, la temperatura ha aumentado en 0,45 grados Celsius, lo que sumado al alza de la temperatura en las zonas urbanas por la presencia de concreto, está generando shocks de calor. «Esto afecta a niños, adultos mayores, a personas que tienen enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, y los más vulnerables son los que trabajan directamente en la calle, exponiéndose a altas temperaturas», dice, lo que produce enfermedades respiratorias y fallas tanto cardíacas como renales.

    Otro problema, indica, es el «importante aumento» de los incendios forestales. Según datos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), entre 1990 y 2019 se han registrado 11.622 incendios. «Al ver la línea temporal, esto ha ido al alza», lo que expuso a las personas en mayor medida a enfermedades respiratorias y alergias, afirma Palmeiro.

    Contaminación ambiental

    La experta alerta que la contaminación ambiental también está generando enfermedades cardíacas, respiratorias a corto y largo plazo y cáncer. «En Chile, en 2018 tuvimos un índice de material particulado fino anual de 24,9 microgramos por metro cúbico. Esto significa que casi doblamos la norma estándar de la Organización Mundial de la Salud», afirma Palmeiro.

    Frente a estos temas, la investigadora destaca el trabajo de la actualización de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, su sigla en inglés) -entregada a la ONU Cambio Climático por los ministerios de Medio Ambiente, Energía y Ciencia a principios de abril-, donde el país se comprometió a reducir en 30% sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a 2030 y a lograr la carbono neutralidad a 2050, en el marco del Acuerdo de París.

    Sin embargo, asegura que «aún falta ambición para una mejor adaptación para proteger a las personas y la salud de la población (…) Si dejamos de emitir GEI hoy, van a haber gases presentes en la atmósfera por 500 años más. Por eso, no sólo las acciones de mitigación son importantes, sino también la adaptación. Y en salud, no se plantea de manera explícita cuáles son las inversiones para este fin en el sector».

    Migración de infecciones

    El calentamiento global, al subir las temperaturas, provoca cambios en el medio ambiente. Palmeiro indica que esto facilita el desplazamiento de enfermedades tanto a nivel local como desde otros países. En Chile, por ejemplo, el virus hanta puede diversificar su presencia, ya que «el ratón colilarga se va a empezar a mover de zona geográfica, pudiendo afectar a sectores en los que antes no estaba», dice.

    Chile aún está libre de enfermedades transmitidas por mosquitos, como dengue y malaria, pero advierte que una mayor temperatura favorecería la sobrevivencia de los portadores. Señala que el norte del país puede verse amenazado, ya que ambas enfermedades están presentes en Perú y Bolivia.

    «Pero, por ejemplo, si cambia el entorno, dada las temperaturas, la cantidad de lluvia, la humedad, este mosquito puede tener una mayor capacidad de reproducirse, por lo tanto, va a poder contagiar más o también se podrá extender el período en que se reproduce mejor y tendrá mayor capacidad de infección», plantea.

    Añade que debido a las variaciones ecológicas que se están produciendo por el cambio climático, el clima del norte de Chile será mucho más adecuado para este mosquito, por lo que se va a poder desplazar hacia nuestro país y «va a traer -si es que está infectado- malaria o dengue».

    Si bien señala que no se puede estimar la llegada del mosquito al país, «todo depende de las medidas que se tomen, de cómo se comporte el clima, pero también, de cómo se comporte la población. Si entre 2030 y 2050 tenemos un alza de temperatura muy grande, no sólo vamos a tener más enfermedades en Chile, sino que sufriremos de una sequía más grande, y la agricultura se verá muy afectada, lo que también influye en la disponibilidad de alimentos y agua», afirma.

    Fuente: Diario Financiero