Parlamentarios piden que se dicten normas de calidad ambiental en suelos y agua respecto al arsénico y otros metales contaminantes

    A través de un proyecto de acuerdo presentado por un grupo transversal de senadores y senadoras se solicita el Ejecutivo poner fin a las denominadas zonas de sacrificio derivados de la actividad minera, industrial y de las fundiciones.

    El Senado respaldó un proyecto de acuerdo donde se solicita al Ejecutivo que dicte normas de calidad ambiental atmosférica, de suelo y agua, de acuerdo a pautas que aseguren la protección de la vida y la salud de las personas.

    Ello, con el fin de evitar la contaminación de arsénico y otros metales derivados de la actividad minera e industrial y de las fundiciones.

    La iniciativa fue presentada por los senadores Francisco Chahuán, Carmen Gloria Aravena, Carolina Goic, Adriana Muñoz, Ximena Órdenes, Yasna Provoste, Ximena Rincón, Jacqueline Van Rysselberghe, Juan Castro, Alfonso De Urresti, José Miguel Durana, Alejandro García-Huidobro, Guido Girardi, Ricardo Lagos, Juan Ignacio Latorre, Juan Pablo Letelier, Carlos Montes, Iván Moreira, Manuel José Ossandón, Rabindranath Quinteros y David Sandoval, y el ex senador Víctor Pérez.

    A juicio de los autores, “para otros contaminantes más comunes existen normas de calidad atmosférica; sin embargo, no existen para contaminación en aguas o suelos, donde estos peligrosos metales también afectan la salud de las personas”.

    “En el caso particular del agua, ya sea en sectores urbanos o rurales, la contaminación de las fuentes desde donde se extrae agua potable se hará cada vez un problema más agudo ante la escasez hídrica, haciéndose más costosas las medidas de tratamiento necesarias para asegurar los estándares mínimos para el agua potable o poniendo en riesgo a comunidades que obtienen agua directamente de fuentes contaminadas, por lo cual se requieren medidas de descontaminación urgentes para evitar estas situaciones”, se precisa.

    Por esto, según los autores, “sin la existencia de estas normas de calidad, no es posible, bajo la legislación vigente, aplicar medidas de descontaminación con el objetivo de proteger la salud y la vida de las personas, como lo son los planes de prevención y descontaminación”.

    Asimismo, se alude a “que si bien el arsénico ha sido uno de los contaminantes no normados que ha tomado mayor relevancia en los medios de comunicación por la existencia de estudios que demuestran su presencia en la zona de sacrificio de Quintero y Puchuncaví, existen también otros metales cuya presencia también tiene efectos negativos sobre la salud de las personas, como el cobre, vanadio, mercurio o cadmio. Algunos de estos provienen de la actividad de las termoeléctricas a carbón, las cuales se concentran en cinco comunas en el país, denominadas zonas de sacrificio, por lo cual el regular éstos contaminantes y aplicar planes de descontaminación constituiría una forma de saldar una deuda del Estado chileno con las comunidades que habitan y resisten en estas zonas”.

    Fuente: La Tercera