Afectadas por proyecto hidroeléctrico acusan a diputado Pablo Vidal «fue un intruso que jugó con la buena voluntad de las personas»

    Molestia existe en vecinos y vecinas del sector Rucalhue, comuna de Quilaco, por una nueva hidroeléctrica que pretende ser instalada en el ya intervenido Río Biobío. Parte de la comunidad apunta al rol del actual diputado de Revolución Democrática Pablo Vidal, quien trabajó para el proyecto, legitimando una iniciativa que consideran cuestionable desde el punto de vista social y ambiental.

    Rucalhue

    Río Biobío a la altura en que será afectado por el proyecto hidroeléctrico Rucalhue

    La pobladora y habitante del sector afectado Paula Riffo, en conversación con RESUMEN, explicó que ella fue una de las personas que se opuso desde un primer instante al proyecto de central hidroeléctrica, cuando llegó la empresa de energía en el año 2012. Nos cuenta que al año siguiente, en 2013 «llegaron el tema de reuniones para hacer negociaciones con el actual diputado Pablo Vidal, él llegó con su sonrisa diciéndole a la gente que iba a ser una central de paso, que no iba a ser afectado el río Biobío, y que iba a generar trabajo». Para Paula, el ahora legislador del Distrito 8 llegó con el «típico discurso sobre el progreso que prometen todas las empresas que ya sabemos nunca ha llegado».

    La Organización de Jóvenes de Quilaco Semillas del Lirken de Rucalhue expresó recientemente en un comunicado «Pablo Vidal fue un intruso que supo jugar con la buena voluntad de las personas de nuestra comunidad. Hoy tiene el discurso politiquero de defender la naturaleza cuando él fue uno de los responsables de la destrucción del río, hogar, lugares y ecosistemas que son parte de nuestra vida».

    El río Quilme será otro curso de agua afectado por el proyecto hidroeléctrico Rucalhue

    Cabe destacar que la empresa que comenzó el proyecto, en la que trabajaba Pablo Vidal, era de origen brasileño, sin embargo, actualmente el proyecto fue comprado por una empresa estatal china que se hizo mundialmente conocida por construir «Las tres Gargantas», la planta de energía hidroeléctrica más grande del mundo.

    «Pablo Vidal fue súper minucioso, él entraba a las casas de mis vecinos, la gente en el campo es amable y te invita a tomar oncesita toda la tarde, así se pasaba de casa en casa conversando con las personas y convenciéndolas, incluso se pasó por mi casa» comenta Paula, quien además agrega que Vidal identificó que uno de los principales problemas era la conectividad y junto con la empresa hicieron gestiones para regalar teléfonos en la zona. «Se pasaba de casa en casa preguntando que podía faltar en este pueblo, y como hablaba bonito e hizo promesas la gente fue aceptando, pero ahora uno ve el proyecto por RCA, y se da cuenta que el trabajo que van a generar es muy poco. Hicieron una reunión este año para hacer talleres para capacitarse, porque ellos saben que van a utilizar muy poca mano de obra» señala.

    Paula además indica que Vidal «se encargó de la futura destrucción del río Biobío, de implantar este 4to proyecto en la zona, y de pasarnos a llevar como pobladores, porque él invalidaba mi postura solamente porque yo en ese tiempo era menor de edad, y hasta el día de hoy siento que mis derechos fueron pasados a llevar como ciudadana, como niña, como persona que puede decir que no quiere algo en su pueblo».

    Por su parte Carolina Sepúlveda, afectada porque los terrenos de su familia serán inundados explica que «El proceso completo ha sido nefasto, Pablo Vidal comenzó la negociación el año 2013 estudiando las necesidades de la comunidad de Rucalhue y cuando se dio cuenta que la necesidad principal era la conectividad, convenció a las personas que estén de acuerdo con el proyecto regalándoles celulares. Por otra parte, las familias que serán expropiadas han pasado años de incertidumbre y los negociadores han manipulado y provocado miedo ofreciendo una miseria de dinero por los terrenos. Familias completas se han roto».

    Actualmente la empresa ha comenzado los trabajos del proyecto que fue aprobado en 2016, pero que recién está empezando a ejecutarse en terreno. El proyecto mantiene a partidarios y detractores en la zona, lo que incluye procesos legales en curso y división al interior de la comunidad.

    Fuente: Resumen