Albemarle se va contra Corfo y SQM por estudio sobre extracción de litio

    Norteamericana acusó que no se le está dando acceso a una versión preliminar de un informe sobre el impacto ambiental de la industria en el Salar de Atacama.

    Siguen los conflictos entre los principales actores que operan en el Salar de Atacama. Esta vez, según reveló Reuters, la estadounidense Albemarle acusó a SQM y la agencia estatal Corfo de mantener en secreto un «codiciado» informe sobre el impacto ambiental de la industria del litio en el salar.

    Según la información, Corfo negó en agosto a la estadounidense acceso al estudio, ya que el documento aún estaba en revisión y contenía información comercial confidencial. Este tendría el objetivo de poner fin a la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la actividad minera.

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    ¿Cómo nace el polémico informe? Según explicaron fuentes a DF, esto se origina del comité de minería no metálica que participaba Corfo y el Ministerio de Minería, luego se lo llevó la entidad ministerial, pero la agencia estatal quedó a cargo de pedir antecedentes para entender mejor el funcionamiento de la cuenca. En concreto, este informe lo piden ellos a un tercero validado que es Amphos 21, el cual está realizando un análisis hidrogeológico del Salar.

    Trascendió que este informe -aunque se desconoce el fin que tendrá cuando esté concluido- no evaluaría impactos ambientales, sino que buscaría obtener un escenario general del comportamiento del Salar.

    Y si bien tanto SQM como Albemarle contribuyeron al informe, solo el contrato de la minera no metálica con Corfo permite revisar los borradores de trabajo de los estudios encargados. De hecho, de acuerdo a Reuters, se opuso a la divulgación, argumentando que la información era «sensible y confidencial».

    Albemarle criticó la decisión en una apelación presentada al Consejo para la Transparencia, calificando el estudio como público. «Han tenido por único fin ocultar información que en ningún caso es secreta», habría sostenido en agosto la estadounidense, agregando que el documento era de gran relevancia para comprender los efectos ambientales de la minería en la zona.

    La diferencia en las reglas del juego que operarían entre ambos competidores del Salar está en sus contratos, ya que se negociaron en forma independiente. El de Corfo con SQM es de «arriendo» de pertenencias y de desarrollo de un «proyecto». En cambio, Albemarle es dueña de las pertenencias hasta el año 2043, cuando debe devolverlas a Corfo. Asimismo, la modificación del año 2016 del contrato con la minera estadounidense no establece cláusulas ambientales como las que tiene la chilena. Así, entre otras diferencias, SQM puede acceder a los informes, aunque no podrían intervenir en ellos.

    Consultado SQM, junto con recalcar que viene trabajando desde hace tiempo en un modelo hidrogeológico que considera a toda la cuenca del Salar de Atacama, «se han abierto plataformas como la web de monitoreo en línea, que recogen datos relevantes de nuestra operación en el Salar y que está disponible a toda la ciudadanía».

    Sobre el conflicto, sostuvo: «Corfo mantiene diferentes tipos de contratos, con distintas organizaciones y cada uno con sus cláusulas específicas. En cuanto a nuestro contrato, la compañía lo ha cumplido a cabalidad, siendo estrictos en la observancia de derechos y deberes que ello conlleva».

    En tanto, Albemarle declinó referirse al tema.

    Esto se da en paralelo a una disputa que mantiene enfrentados a Albemarle y Corfo. Así, aunque hace solo dos años ambos actores se enfrentaron en un arbitraje por no lograr un entendimiento respecto a una definición del precio preferente del 25% de su producción de litio, la estatal decidió llevar nuevamente a esta instancia a la estadounidense acusando incumplimientos en pagos por un contrato cuya deuda alcanzaría casi los US$ 11 millones.

    Fuente: Diario Financiero