Desafíos que abre el proceso constituyente en zonas de continuas demandas ambientales

    Representantes de distintas organizaciones medioambientales del país plantean que la nueva Constitución debe preservar el derecho de habitar en zonas libres de contaminación.

    El mayoritario apoyo a la opción Apruebo en el plebiscito de octubre pasado contó con un respaldo que se empinó por sobre el 90% en algunas comunas donde sus comunidades demandan mejoras en los procesos productivos que predominan en sus zonas y que impactarían la calidad de vida de sus habitantes y el medio ambiente.

    Dentro de este panorama, distintas organizaciones sociales y comunitarias preparan, o ya han implementado, cabildos locales para posicionar estas demandas en el proceso constituyente que se inicia tras el referéndum, en el que se aprobó la redacción de una nueva Constitución.

    Para Sergio Cubillos, presidente del Consejo de Pueblos Atacameños, en la alta adhesión a la opción Apruebo en la Región de Antofagasta —la tercera más alta del país (84,23%)— habría influido el descontento de las comunidades locales empobrecidas y con pasivos ambientales, pese al alto aporte a la riqueza del país por labores extractivas, como las del cobre y el litio. ‘Son zonas que han sido saturadas, impactadas y sobreexplotadas. Hay comunas donde hay escasez de agua y contaminación’, agrega.

    El dirigente sostiene que es esencial que el proceso constituyente consagre el derecho a habitar en zonas libres de contaminación, lo que también debería extenderse a la preservación de la naturaleza.

    En comunas de reconocidas demandas por mejoras ambientales, la opción Apruebo obtuvo respaldos sin contrapesos, como en el caso de Freirina (91,77%), Chañaral (90,50%) y Huasco (90,41%), en la Región de Atacama; Tocopilla (90,00%), en la Región de Antofagasta, y Petorca (90,05%), en la Región de Valparaíso. En otras localidades bajo la misma condición, la opción Apruebo sobrepasó el 80%.

    En la provincia de Huasco, donde uno de los más reconocidos pasivos ambientales lo registró una planta de cerdos de la comuna de Freirina, cerrada en 2012, la Asamblea por el Agua de Huasco Alto sostiene que la zona y sus diferentes comunas deben dejar de considerarse como territorios de sacrificio.

    Mientras que en la provincia de Petorca, la ecofeminista Bárbara Astudillo sostiene que debiera generarse una política constitucional que permita a las comunidades administrar el agua, como ocurre con los sistemas de administración de agua potable rural. La localidad atraviesa por una profunda crisis hídrica, que Astudillo atribuye principalmente a la agroindustria en la zona, como los cultivos de palta. ‘Lamentablemente, predomina en Petorca un modelo extractivista, en que se prioriza a la agroindustria, con gran acumulación de agua. Pero también se vulnera a la población, que depende de camiones aljibe, y con una distribución bastante baja de 50 litros mínimos (por persona), y sobre esa cantidad debe decidirse si su uso será para el aseo personal o no tener agua para lavar un simple plato o vaso’, dice.

    La ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, reconoce que la votación del plebiscito constitucional está muy relacionada con la fuerte necesidad de sustentabilidad; es decir, equidad entre lo social, ambiental y económico.

    ‘En comunas como Freirina, Tocopilla, por ejemplo, ya se han cerrado plantas de carbón, de cerdos, pero tienen una de las tasas de desempleo más altas, lo que genera mucha desazón. Lo que las personas quieren no es que les cierren sus fuentes laborales, sino que puedan tener trabajo sin que esto implique contaminar la zona donde viven’, opina.

    Fuente: El Mercurio, 9 de noviembre de 2020.