Agnes Kalibata, enviada especial de la ONU para la Cumbre de Sistemas Alimentarios: “Las mujeres rurales son las guardianas de la seguridad alimentaria”

    La ex Ministra de Agricultura de Ruanda y presidenta de la Alianza para una Revolución Verde en África, enfatiza que el encuentro global busca generar propuestas y soluciones a nivel local y global para la creciente vulnerabilidad que afecta a la producción de alimentos en el mundo. Y ahí, la mujer tiene un rol clave, plantea.

    ‘En el mundo, las mujeres rurales son las guardianas de la seguridad alimentaria, asumiendo la mayor parte del peso de la nutrición familiar y jugando un rol invaluable e invisible en la agricultura. Por eso es que la igualdad de género, que es quinto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), es tan importante para los sistemas alimentarios: no hay seguridad alimentaria sin igualdad de género’, dice a Revista del Campo la doctora Agnes Kalibata, enviada especial del secretario de las Naciones Unidas para la Cumbre de los Sistemas Alimentarios 2021, quien recientemente participó en una reunión con periodistas de América Latina y el Caribe, organizada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA.

    La Cumbre, que se realizará en septiembre, fue convocada por el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, para avanzar en concretar los ODS, porque cada uno de ellos depende de sistemas alimentarios más saludables, sostenibles y equitativos. Por ello, se plantean cinco objetivos: asegurar alimentos seguros y nutritivos; un cambio hacia patrones sostenibles de consumo; hacer una producción más amigable con la naturaleza; avanzar en sistemas de vida equitativos y en la distribución del valor; y construir resiliencia ante las vulnerabilidades

    ‘Lo que ocurre con los sistemas alimentarios repercute en nuestra salud y medioambiente. Pero también son un desafío desde la perspectiva de la economía y del cambio climático. No podemos pretender que este no está pasando. No podemos decir que no hay personas que viven con hambre, porque se produce esta gran cantidad de comida. Tenemos que enfrentar estos desafíos (los mismos de los ODS) y por eso es que se organizó esta Cumbre’, explica Agnes Kalibata.

    Detalla que una de las características que la hacen distinta es que, a diferencia de muchas otras, aquí no se está tratando de negociar nada, sino que se busca dialogar para que los gobiernos tomen medidas y políticas que protejan y salvaguarden a la agricultura, y eviten que los agricultores, especialmente los pequeños, queden marginados, especialmente considerando que el cambio climático, y ahora la pandemia, agudizó esos riesgos y vulnerabilidades.

    ‘Los pequeños productores en África producen 80% de los alimentos que comemos. Su posición en el sistema alimentario es importantísima y tenemos que crear las condiciones para que estén y produzcan seguros. Algunas veces hablamos de la distribución del valor en esta cadena de valor. ¿Cuál es la distribución del valor en esa cadena para que los agricultores que están alimentando todo un continente se puedan beneficiar sin ser marginados? Imagino que es lo mismo para cualquier continente..’, recalca.

    Y, aunque muchos aún no lo perciban, la cumbre ya está avanzando en cada uno de los países.

    ‘Estamos usando el enfoque de lo que tenemos, de lo que existe y desde ahí analizar lo que viene en cuanto a posibles soluciones y de esta forma proporcionaremos apoyo a muchísimas de las cosas que están por venir… En este momento, tenemos una cantidad de diálogos que se están llevando a cabo en el mundo. Lo más importante es la conversación que está ocurriendo en cada país, que tiene su propio contexto. Cada sistema alimentario es local. No podemos globalizar los sistemas alimentarios, tenemos que lidiar con los desafíos de ellos desde el contexto local’, recalca.

    Insiste en que lo que se busca es que, desde todos los niveles de la sociedad, se dialogue para ver cómo se pueden hacer las cosas diferentes. Son conversaciones, dice, que se tienen que tener tanto a nivel local, para ver qué está ocurriendo y cómo enfrentarlo, y de manera global.

    Para Kalibata la inseguridad alimentaria es producto de las interdependencias en el sistema comercial mundial. ‘Cuando la soberanía alimentaria se vuelva parte de nuestra seguridad alimentaria, implica un desafío para las personas que acceden a los alimentos a través del comercio global. Creo que la soberanía alimentaria es importante, pero sigue siendo una restricción. La forma en que lo veo es que en algunos casos la soberanía alimentaria podría presionar los límites de lo que estamos tratando de hacer con respecto al cambio climático y podríamos denegar oportunidades a las personas y los países’.

    Políticas públicas y ciencia

    Para la Dra. Kalibata la ciencia es esencial y cree que puede ser la base de las políticas públicas para la resiliencia, productividad y disminuir la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios.

    ‘Soy una creyente fiel de la ciencia. Pero también creo en lo que puede hacer la política pública para cambiar e impulsar la sociedad. Y cuando se diseñan basadas en la ciencia, hay mayor certeza de cuál va a ser el resultado. Es muy importante utilizar la evidencia y asegurarse de que las políticas están siendo diseñadas así. Una vez que se tiene una nueva tecnología o un avance tecnológico importante que puede solucionar un problema, lo que la política hace es escalar esa solución, para ayudar a millones de personas. Pero también es muy importante que las políticas sean ágiles y que puedan ser reformadas cuando lo necesiten, para seguir abordando los nuevos desafíos’.

    Y si bien reconoce que la cumbre es limitada, hay cosas que definitivamente tenemos que abordar para que se pueda avanzar en dar más seguridad a los sistemas alimentarios, como extender la digitalización a todas las zonas. Y otra, es el empoderamiento de las mujeres, por su impacto en los sistemas alimentarios, dice.

    ‘El empoderamiento de las mujeres es uno de los cuatro niveles que tienen el poder de hacer un cambio en los sistemas alimentarios. Para la Cumbre se nombró a la experta mundial, Jemimah Njuki, del Instituto Internacional de Investigación en Políticas Alimentarias (IFPRI, por sus siglas en inglés), para asegurarse de que la Cumbre direccione a los sistemas alimentarios para que reconozcan y respondan a las necesidades, preferencias y desafíos de los distintos géneros. El primer paso para empoderar a las mujeres en los sistemas alimentarios es asegurarse de que tengan un asiento en la mesa. Las mujeres están representadas en cada nivel de la Cumbre, porque necesitamos las voces, miradas y creatividad de cada una de ellas para verdaderamente transformar los sistemas alimentarios para todos’.

     

    – Quién es Agnes Kalibata

    Cuando habla de agro y de pequeña agricultura, Agnes Kalibata lo hace con conocimiento de primera mano: Es hija de pequeños agricultores de Rwanda, país del que fueron desplazados a principios de los 60, hasta un campo de refugiados en Uganda. Allí sus padres pagaron su educación, y la de sus hermanos, con lo que generaban cultivando porotos, maíz y criando vacas. Así estudió Entomología y Bioquímica en la Universidad Makerere, en Uganda, y luego se doctoró en la Universidad de Massachusetts Amherst. Tras trabajar como investigadora en el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA, por sus siglas en inglés), en el Instituto de Investigación Agrícola de Kawanda, regresó a Rwanda como Ministra de Agricultura y Recursos Animales (Minagri). Desde ahí, entre 2008 y 2014, impulsó programas que apoyaran a los pequeños agricultores como su padre. Su gestión llevó a que el país no solo dejara atrás la inseguridad alimentaria, sino que se convirtiera en un referente para otros países que buscaban lograr una transformación agrícola.

    Desde 2014, la Dra. Kalibata ha sido presidenta de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA), donde se busca garantizar la prosperidad y la seguridad alimentaria en el continente a través de un crecimiento agrícola rápido y sostenible.

    Fuente: El Mercurio-Revista del Campo