Bosque nativo y agua: la conexión entre su presencia y disponibilidad del recurso

    Estos componentes de la naturaleza tienen vitales roles y viven también delicadas realidades que, en Chile, pueden vincularse para bien y para mal.

    Hace poco más de un mes, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), presentó ‘Haciendo las paces con la naturaleza, un plan científico para abordar las emergencias climáticas, de biodiversidad y de contaminación’. Un informe que compila la información de distintos reportes globales recientes sobre las problemáticas ambientales globales y el estado del planeta, y entrega recomendaciones para revertir los panoramas, para lo que trabajaron 53 expertos de 27 países y el único representante de Chile fue el doctor Ricardo Barra, director del Centro EulaChile y académico de la Facultad de Ciencias Ambientales (FCA) de la Universidad de Concepción (UdeC).

    No hay indicador que no muestre deterioro, advierte el investigador, y hay que hacer cambios ahora en la forma en que la sociedad se vincula con el medio natural porque la forma de desarrollar actividades y progresar que se ha tenido ha puesto en riesgo su bienestar y así las funciones que son cruciales para la calidad de vida y bienestar humano. Urgente necesidad que no es nueva y desde hace años se han establecido efemérides que buscan concientizar y dos recientes son el Día Internacional de los Bosques (21 de marzo) y el Día Mundial del Agua (22 de marzo), componentes de la naturaleza cuyos roles clave y delicada realidad en Chile tienen conexión. Recurso hídrico y flora nativa En un escenario crítico, de calentamiento global y cambio climático, el agua es un elemento vital lejos de sobrar; hay comunidades afectadas por el déficit y escasez hídrica. Al respecto, la doctora Alejandra Stehr, académica de la FCA e investigadora del Centro Eula-Chile advierte que ‘si comparamos el periodo de 1980 a 2020 hay una reducción en las precipitaciones y eso ha conllevado a reducción en los caudales’.

    Ello implica menos recarga de acuíferos y de disponibilidad del recurso hídrico. Sumado al aumento gradual de la temperatura, agrega, se configuran las sequías que se han intensificado y en Chile hay una que perdura desde 2010. Según un informe de 2015 del Centro del Clima y la Resiliencia de la Universidad de Chile, en las últimas décadas es claro el incremento de las temperaturas promedios y disminución de las precipitaciones en cerca de 30%, donde la zona de Chile Central ha sido la más afectada. Agrega que ‘trabajos recientes han mostrado cómo los cambios de uso de suelo han influido en la cantidad de agua disponible’, principalmente cambio de áreas de ecosistemas nativos por crecimiento urbano y actividades agrícolas o forestales que utilizan mucha agua en su desarrollo.

    Y el doctor Barra aclara que ‘sabemos que, a microescala, en las cuencas donde hay bosque nativo hay más producción de agua que en las que hay plantaciones forestales’. Esto, porque los bosques nativos son ecosistemas complejos y diversos con múltiples funciones que se transforman en beneficios para nosotros, como dar recursos alimentarios o medicinales, pero sobre todo vitales, porque capturan carbono y contribuyen a entregar aire limpio, además de regular el clima y el ciclo hidrológico, siendo productores de agua y actuando como una esponja que la absorbe y acumula agua.

    El problema es que se sabe que la zona centro-sur, desde la Región del Valparaíso a Los Lagos, ha perdido 500 mil hectáreas de bosque nativo en los últimos 40 años, advierte el doctor Mauricio Aguayo, académico de la FCA e investigador del Centro Eula-Chile, agregando que ‘desde la llegada de los españoles, sólo en la Ecorregión del Bosque Templado Lluvioso, que se extiende desde la Región del Maule a Los Lagos, se ha estimado una pérdida del 51% de la superficie del bosque nativo’. Actualmente, precisa, ‘la superficie de bosque nativo en Chile es de aproximadamente 14,4 millones de hectáreas (19% del territorio nacional)’ y que ‘representa más del 50% de los bosques templados del hemisferio sur’. En este sentido, asegura que por ‘su alto endemismo y fuertes amenazas antrópicas es reconocido mundialmente como un sitio prioritario para conservación de la biodiversidad’, pues es de su biodiversidad de la que dependen sus cruciales funciones ecosistémicas.

    Fuente: Diario Concepción