Estudio científico contradice informe de Academia Chilena de Ciencias y sostiene que vertimiento de salmones sí influyó en marea roja de 2016

    Tras un contundente estudio, indican que los patrones de corrientes marinas observados y modelados, muy probablemente arrastraron parte de la contaminación salmonera hacia la costa. «La masa pudo haber sido transportada por las corrientes ya que las trayectorias van desde la zona de vertimiento hacía la costa de Chiloé entre 2 y 3 semanas, tiempo que corresponde a la diferencia entre los desechos y el inicio de la marea roja».

    Hace más de cinco años pescadores y recolectores de mariscos protagonizaron protestas y bloqueos en la Isla de Chiloé debido a una de las mareas rojas más grandes que afectó el borde costero. Durante el verano de 2016 miles de familias sufrieron las consecuencias de una crisis socioambiental inmensa que exterminó a moluscos, aves y mamíferos que habitan en la zona.

    Un grupo de investigadores conformado por científicos chilenos y franceses publicó un estudio que demuestra que el vertimiento de cinco mil toneladas de salmones contaminados pudo haber sido una de las causas del florecimiento masivo de la micro alga nociva, Alexandrium catenella, que afectó a la isla, opinión contraria a un informe que publicó la Academia de ciencias de Chile en noviembre de 2016.

    Cronología de los hechos

    En 2016 una floración de microalgas nocivas denominada Pseudochatonella verruculosa infectó grandes cultivos de salmones y le causo la muerte a 40 mil toneladas de peces en la costa norte al interior de Chiloé, esta cifra representaba el 12% del total del cultivo de salmones de ese entonces.

    Esta contaminación pudo haber sido causada por las condiciones climáticas particular de ese año, es decir, altas temperaturas lo que desencadena una sequía y el poco aporte de agua dulce al mar, entre otros factores.

    El alto nivel de mortalidad hizo que no fuera posible manejar los desechos por los conductos habituales por lo que la Asociación de la industria del Salmón de Chile le solicitó autorización a Sernapesca para verter 9 mil toneladas de desechos descompuestos que tenían en sus industrias en la costa de la región de Los Lagos.

    Al día siguiente, el 4 de marzo de 2016, las autoridades aprobaron la solicitud y los vertimientos se realizaron entre el 11 y el 26 de marzo de 2016 dentro de una zona circular de 9 km de radio a 140 km de la costa.

    El procedimiento fue realizado por 11 barcos con cada uno cargando en promedio 400 toneladas de desechos descompuestos de salmones.

    Sin embargo, aproximadamente tres semanas después del vertimiento se desató la marea roja más tóxica en la historia de la Isla de Chiloé, el florecimiento del alga nociva afectó las costas de la isla y luego penetró por el canal de Chacao y por el sur llegando hasta la zona de Quellón.

    Hay que aclarar que durante el verano de 2016 ya se había registrado marea roja en la zona sur de Chiloé. Pero la contaminación se extendió y provocó una crisis socioambiental profunda que dejó sin ingresos a miles pescadores artesanales y recolectores de mariscos. Ante la gravedad de la situación el gobierno, en ese entonces de Michelle Bachelet, declaró el 21 de abril alerta sanitaria en la Región de Los Lagos. Se desencadenaron numerosas protestas y bloqueos en distintos puntos del territorio acusando que el vertimiento de salmones en el mar era una de las causas del florecimiento del alga nociva.

    El informe de la Academia de Ciencias de Chile

    Ante esta crisis socioambiental el Ministerio de Economía, sin estar incluido el Ministerio de Medioambiente, le solicitó el 10 de mayo de 2016,  a la Academia de Ciencias de Chile que conformara un comité de investigación para evaluar el desastre ambiental.

    La denominada Comisión Marea Roja estaba conformada por un grupo de  seis expertos en ciencias marinas: Alejandro Buschmann, Laura Farías, Fabián Tapia, Daniel Varela y Mónica Vásquez.

    El informe fue publicado oficialmente en noviembre de 2016 y estimaba que no había relación entre el vertimiento de desechos de las salmoneras y la marea roja que se extendió en las costas de Chiloé. Descartando, las acusaciones que hacía la sociedad civil de la zona y organizaciones.

    En septiembre de ese mismo año, la organización Greenpeace hizo publicó el “Reporte crisis social ambiental en Chiloé” donde explícita que realizaron una investigación en la zona afectada “tomando como fuentes de información la revisión de material científico, tomas de muestras realizadas en terreno, revisión de datos de la NASA, análisis de imágenes satelitales, información oficial del gobierno y revisión de testimonios”.

    En el documento se concluye que “si bien el bloom de algas estaba presente en la zona con anterioridad al vertimiento, el salmón vertido actuó como un «fertilizante» de eeste aumentando su magnitud, intensidad y alcance. Esencialmente la decisión del gobierno de autorizar el vertido en descomposición en la misma zona que ya presentaba bloom, empeoró la situación desencadenando la crisis social y ambiental en Chiloé”.

    El nuevo estudio

    A más de cinco años de la crisis sociombiental un grupo de cinco científicos chilenos y franceses realizaron la investigación independiente The 2016 red tide crisis in southern Chile: Possible influence of the mass T oceanic dumping of dead salmons que fue publicada en la revista Marine Pollution Bulletin.

    El equipo de investigación esta compuesto por Julien Armijo, científico chileno-francés que trabajó en Chile por 5 años, es doctor en física y especializado en energías renovables. Ernesto Molina oceanógrafo chileno con extensa experiencia en terrenos que colabora con Greenpeace; Ángela Bravo magíster en recursos renovables, y Pierre-Amaël Auger y Vera Oerder, ambos doctores franceses en estadía postdoctoral en Chile, especialistas de oceanografía física, patrones de corrientes y modelamiento, y interacciones entre variables ambientales y producción primaria planctónica.

    Esta investigación partió desde la misma pregunta que el informe de la Academia de Ciencias, es decir, analizar si el vertimiento de 9 mil toneladas de desechos de salmones fue unos de los factores que provocó la marea roja en las costas de Chiloé a principios de 2016.

    Julien Armijo, uno de los científicos que realizó la investigación explicó cómo inició el estudio: “Lo primero es saber si desde un punto de vista mecánico la contaminación puede haber sido arrastrada hacía el lugar de la crisis, sabiendo que el sospechoso que es esta mancha de contaminación es inerte no se mueve por si mismo tenemos que saber si podría haber sido transportado pasivamente por corriente y esa es la pregunta clave y el corazón de nuestro trabajo y es el corazón de las conclusiones del informe de la Academia de Ciencias”.

    Sin embargo, los resultados de ambos estudios fueron totalmente contrarios, Armijo acusa que el documento de la Academia de Ciencias tiene falencias metodológicas y que “el informe encontró lo que querían encontrar”.

    Ambas investigaciones analizaron imágenes satelitales donde se pueden ver las corrientes marítimas, los vientos y la clorofila presente en la zona.

    No obstante, el último estudio publicado en 2020 hizo un análisis de las corrientes de vientos diaria entre las fechas de vertimiento contrario al reporte de la Academia de Ciencias. Además sumaron un modelamiento de trayectorias posibles de la biomasa de desechos, lo que les permitió hacer un correcto análisis

    Otro punto importante del estudio es el análisis de un remolino que fue captado por las imágenes satelitales, el documento expresa : “Primero analizamos en esta sección las condiciones oceanográficas durante y después del vertimiento. […] En particular, describimos un robusto remolino presente durante abril entre la zona del vertimiento y la costa, el cual es consistente según las observaciones de la temperatura de la superficie”.

    Esta información fue crucial dado que permitió formular la hipótesis que el remolino pudo arrojar la contaminación hacia la costa. Porque a partir de fines de marzo, durante los últimos días de vertimiento, el patrón cambia completamente, y se empieza a formar un gran remolino oceánico situado precisamente entre la zona de vertimiento y la costa. Esa observación no está en el informe emitido por la Academia de Ciencias.

    “Lo clave no lo miraron, a mi me cuesta imaginar que  no supieron hacerlo yo creo que lo que eludieron porque si decían lo que podrían encontrar habrían encontrado este famoso remolino, si hubieran analizado los datos de en el periodo que correspondía si ellos lo hubieran observado habrían visto este remolino”, manifestó Julien Armijo.

    La investigación publicada en 2020 también realizó un modelamiento del transporte de la contaminación por las corrientes, las cuales consolidaron la hipótesis la masa pudo haber sido transportada por las corrientes ya que las trayectorias van desde la zona de vertimiento hacía la costa de Chiloé entre 2 y 3 semanas, tiempo que corresponde a la diferencia entre los desechos y el inicio de la marea roja.

    Otra arista de análisis que utilizó la Comisión Marea Roja fue la detección de un foco de amonio ubicado cerca de las costas de Cucao, este compuesto químico aparece producto de la descomposición de nitrógeno de materia orgánica.  Adicionalmente el Nitrógeno es el principal nutriente que permite el crecimiento de microalgas y además está presente en toda materia orgánica, la biomasa de salmón contiene 3% . En vías de descomposición siempre se degrada en amonio.

    Por lo que, una gran mancha de amonio, indica necesariamente la presencia fresca de una fuente masiva y reciente de biomasa en descomposición.  La herramienta de modelación de corriente de los científicos permitió relacionar directamente y de forma muy clara, ese foco costero y superficial de amonio con la contaminación industrial, a través de trayectorias de trasporte largas que pasaron primero al norte, antes de volver al Sur a lo largo de costas de Chiloé.

    Ante estas observaciones el equipo de científicos concluyo que es muy probable que las trayectorias que se ven en las simulaciones hayan traído material descompuesto hacia costas de Chiloé desde la mitad de abril, justo cuando se desató el peak de toxicidad de la marea roja. Adicionalmente, destacan que es de público conocimiento que el nitrógeno en estados frescos de descomposición orgánica (amonio) son fuentes favorable al desarrollo de algas nocivas de tipo dinogflagelados, como es Alexandrium catenella, la microalga tóxica responsable de la marea roja. Por ende, es muy probable que este aporte masivo de nutrientes pueda estar relacionado con la explosiva aparición de una marea roja inusualmente toxica, y previamente ausente en esas aguas.

    “Queda claro al analizar el informe, que la comisión trabajó de forma muy apurada, y que los datos que analizó son solamente una parte gravemente reducida del material disponible. Sobre todo, es altamente preocupante que no hayan analizado las corriente oceánicas entre las fechas del vertimiento y el comienzo de la marea roja, porque eso era de segura la información clave, más importante de analizar”, comentó Julien Armijo.

    El estudio destaca que no se puede afirmar con certeza que causó la marea roja porque el florecimiento de algas nocivas siempre es una conjunción de múltiples factores que deben ser analizados en su totalidad, es decir que no demostraron una causalidad,  sino que una posibilidad.

    Fuente: El Mostrador