“Me parece razonable acelerar estas decisiones para el 2030”

En la semana en que le pusieron fecha al mayor retiro de centrales en lo que va del proceso de descarbonización, el timonel de la estadounidense dice que sus grandes clientes tienen un rol clave para que AES Andes pueda salir totalmente de este combustible. Ratifica, además, que pese al clima político quieren seguir invirtiendo en Chile.

Cerca de un año les tomó a los ejecutivos de AES Andes —antes AES Gener— la negociación con sus grandes clientes y con el Gobierno que permitió que el martes la compañía le pusiera fecha al retiro de cuatro de sus centrales a carbón (1.097 MW) que representan el 20% de la capacidad total de generación del país a base de este combustible. Estas unidades se suman a otras dos que la eléctrica anunció a fines del año pasado y de las cuales una ya salió efectivamente de operación.

Se trata de las unidades 3 y 4 de Ventanas, en Puchuncaví, y Angamos 1 y 2 de Mejillones, las cuales se espera sean desconectadas el 1 de enero de 2025, siempre y cuando esto no implique un riesgo para la operación del sistema y sus costos.

‘Hay que tener un sistema eléctrico fuerte y confiable, entonces este retiro lo estamos acelerando, pero tiene que haber un plazo, las nuevas fuentes de energía se tienen que construir, el sistema de transmisión se tiene que fortalecer. Por eso es ejemplar lo que está haciendo el Gobierno de Chile, y estamos muy agradecidos con nuestros clientes que hicieron posible esta transición’, comenta desde Washington Andrés Gluski, presidente y CEO de AES Corp, que controla el 66,98% de AES Andes.

A nivel global la matriz de la ex AES Gener está embarcada en un proceso de retiro del carbón de su parque de generación —la meta es que a 2025 el 10% o menos de su producción provenga de esta fuente y que a 2040 el 100% de su producción esté libre de emisiones—, sustituyéndolo por energías renovables. El objetivo, detalla, es que sus contratos sean efectivamente 100% renovables, es decir, esperan poder suministrar energía renovable en forma ininterrumpida las 24 horas del día y los 365 días del año.

Para lograrlo, la apuesta de la estadounidense también considera nuevas tecnologías, como almacenamiento de energía en baterías, paneles solares que ocupan menos superficie, se instalan en un tercio del tiempo y son más resistentes, junto con la aplicación de inteligencia artificial para hacer más eficiente la gestión de las redes, desarrollos por los que incluso han recibido varios premios de parte de la industria en Estados Unidos.

Gluski asegura que Chile es parte importante de este plan, pues representa el 15% del negocio total de AES Corp, y la intención es que esta participación se mantenga. Para ello, ratifica que tienen en carpeta inversiones por más de US$ 3.000 millones para instalar plantas renovables y equipos de almacenamiento en algunas de ellas —como el parque solar Andes o la ampliación del embalse virtual en Alto Maipo—. A esto podría sumarse un monto adicional para concretar un proyecto industrial de hidrógeno verde a base de energía solar para producir amoníaco verde, que actualmente tienen en estudio, y que de materializarse tendría una capacidad de 850 MW.

—¿Están seguros de que el sistema estará en condiciones para que puedan retirar las 4 centrales en 2025?

‘Sentimos que en Chile el regulador tiene capacidad y visión para realizarlo. Si no, no lo hubiésemos anunciado. Además, tenemos confianza en que las tecnologías que estamos instalando en Chile, más las que ya existen, van a hacer esto posible’.

—¿Se requieren nuevos ajustes regulatorios que sean fundamentales para esta transición?

‘Lo más importante es asegurar la capacidad, y creo que permitir el libre uso de almacenamiento de energía con baterías es fundamental; si me dice que hay un reglamento que va a ayudar, es ese’.

—¿Por qué desconectar estas 4 centrales y no las de Tocopilla que son más antiguas? ¿Hay temas contractuales pendientes?

‘La respuesta es sí, totalmente sí, por eso menciono los clientes. En su época AES hizo todas estas centrales por los mineros y porque Argentina cortó el gas. Expandir la capacidad de carbón salvó el sistema eléctrico chileno. AES Gener permitió el crecimiento económico de Chile en los años 2000 y hoy tenemos la tecnología que permite retirar estas centrales’.

—Entonces el retiro de esa central más antigua no se dio porque no avanzaron en las negociaciones con un cliente. ¿Depende de Codelco, que tiene contratado el 95% de la capacidad de ese complejo de Tocopilla?

‘No quiero hablar de ningún cliente, pero estamos avanzando, tenemos como fin hacer lo mismo con todos los clientes, entonces eso depende de las negociaciones. Pero yo creo que hay disposición para descarbonizar todo el sector minero. Algunos clientes lo hicieron antes, otros más tarde, tengo confianza en que todos van a entrar en este programa, porque es muy atractivo y el mundo está viendo que quiere insumos que se producen con bajo carbón’.

—Estas negociaciones suponen costos para ambas partes, lo vimos ya en el caso de BHP y Anglo, que pagaron importantes cifras para convertir sus contratos a energía renovable. ¿Ese es el elemento más complejo de este tipo de negociaciones?

‘Es posible un ganar-ganar, porque la energía renovable es más barata, el tema es cómo vas a suministrar la capacidad. Hoy en día en Chile la energía renovable es más barata, en la gran mayoría de los casos, que el costo variable de energías fósiles; ahí está la oportunidad de ganar-ganar, el reto es la capacidad’.

‘Es muy importante que el retiro del carbón se haga de una forma ordenada’

Gluski dice que la visión de la matriz para AES Andes, que además de Chile tiene las operaciones de AES Corp en Colombia y Argentina, es que a partir de 2030 logre tener ‘muy poco carbón’ y liderar en estas nuevas aplicaciones de baterías y aplicaciones digitales para lograr más eficiencia y tener un gran proyecto de hidrógeno verde.

‘Me encantaría que eso fuese así. Yo estuve en Chile varios años y me desempeñé muchos años como presidente de AES Gener, y por eso me daría mucha alegría que Chile sea el país que lidere en todos estos desarrollos, sería asombroso y veo que el Gobierno tiene la voluntad para hacerlo’, asegura Gluski, quien recuerda que durante el primer mandato del Presidente Piñera fue receloso de las aspiraciones del mandatario en torno a las posibilidades de la energía renovable en la matriz eléctrica local.

‘Nosotros mirábamos las cifras y decíamos ‘bueno, físicamente se podría, pero los precios no dan’. Ahora están dando y años después, en el marco de mi rol como chairman del Consejo de las Américas, pude decirle al Presidente Piñera ‘sí, usted tuvo la razón’. Le di el crédito, porque fue el más optimista y el más acertado’, recuerda el ejecutivo.

—¿Cuán riesgoso o dañino para la transición energética podría ser el proyecto de ley que obliga el retiro del carbón en 2025?

‘Es muy importante que esto se haga de una forma ordenada, porque se pueden fijar metas que después, si no se planea adecuadamente, pueden provocar un problema de capacidad en el sistema. Si se programa cerrar una planta, no es tan fácil volver a encenderla. El retiro voluntario es mucho más favorable’.

—¿Dónde va a estar ese 10% de generación a carbón que aún tendrán en 2025?

‘Tenemos varios lugares donde será difícil cerrar ciertas plantas antes de esa fecha, como algunas plantas en algunas zonas específicas de Estados Unidos, donde no podemos asegurar que el regulador nos permitirá cerrar una planta relativamente nueva para el año 2030.

En Chile habíamos fijado ciertas metas para 2025 que las adelantamos para 2022, lo que muestra que esto avanza a pasos agigantados y que es un proceso imparable, pero queremos hacerlo de una forma responsable, porque para mí sería más fácil y publicitario decir que vamos a cerrar o a vender todo el carbón, pero eso tampoco es lo óptimo para las comunidades que se van a quedar con energía no confiable. Eso es lo que pasará en otros países que no están haciendo un proceso de descarbonización y que en alguna fecha futura van a tener que correr, porque sí veo un mundo donde a todos les preocupa de dónde vienen y con qué energía se obtuvieron sus insumos’.

—¿Cuándo creen que podrían ponerle fecha al retiro de los 800 MW de las unidades que les restan en Chile?

‘Esto depende del acuerdo tripartito’.

—¿Pero se han puesto alguna meta? ‘Hay coincidencia entre especialistas en que es realista pensar en adelantar al 2030 el horizonte original para completar la descarbonización que se fijó para 2040.

‘No es una meta que voy a poder compartir, pero sí me parece razonable acelerar estas decisiones para el 2030. Lo que estamos viendo es que la tecnología sigue avanzando y está permitiendo acelerar esas fechas’.

—¿Están viendo la opción de convertir a gas alguna de sus centrales más nuevas?

‘El gas es necesario para la transición, porque es menos contaminante, y aunque en Chile parte de la capacidad de respaldo vendrá de gas natural, nosotros no vamos a reconvertir centrales a gas, porque Chile tiene tantas bondades en la irradiación solar es que pensamos que con la mezcla de esa generación, más el uso de baterías y capacidad de red, podremos reemplazar el gas. La capacidad de unidades como Cerro Dominador, alto Maipo y otras permite hacer la transición en Chile, que es un país que está en una posición privilegiada, a diferencia de otros que, además, no tienen acceso al capital. Nosotros, por ejemplo, estamos planificando en Chile nuevas inversiones por US$ 3 mil millones para hacer esta transición, que se suman a los US$ 8 mil millones que ya hemos invertido en los últimos años. La transición es intensiva en inversión, no solo hay que ponerle inteligencia, también hay que ponerle billete’.

—¿Los sitios de las plantas que cerrarán podrían tener otros usos además de la desalinización?

‘Puedo decir, en general, que la desalación es interesante, porque ya tienes la infraestructura de toma y descarga de agua de mar, aunque también si hay suficiente terreno, existe la posibilidad de instalar generación renovable, como la solar, porque ya se cuenta con la interconexión a la red. Pero en Puchuncaví, por ejemplo, no hay mucho espacio, en Angamos sí. Sin embargo, lo más inmediato y lo más seguro es la desalación, porque mi visión es que en el futuro y en lugares como Chile o California todo complejo industrial va a requerir producir su propia agua, y eso será una segunda vida para parte de esta infraestructura’.

—¿Podrían vender más activos en Chile?

‘Cuando fui nombrado presidente de la empresa estábamos en 28 países y teníamos planes de desarrollo en 5 más, pero optamos por conocer más profundamente nuestros mercados y por eso fuimos saliendo de varios países hasta llegar a 12 en la actualidad, aunque el grueso del negocio está en 8, donde estamos muy insertos. Entonces, puede haber algún país, obviamente no en América Latina, que ya no sea fundamental y vendamos, pero Chile es el 15% de nuestro negocio y va a permanecer en esa cifra, no hay ningún plan en el sentido contrario’.

—¿Entonces no evalúan nuevas ventas en Chile, como la central a carbón Cochrane, donde desde el año pasado tienen socios nuevos?

‘Siempre es posible vender algún activo, no puedo decir absolutamente que no, pero por ahora no hay ningún plan para que AES Andes se desprenda de sus activos. El único plan es cerrar las plantas a carbón a medida que crecemos en renovables’.

—¿La venta de Guacolda está totalmente resuelta? Desde que anunciaron el negocio, su contraparte en esta operación ha cambiado tres veces —el fondo GIP, WegE y Capital Advisors— y se rumorea que finalmente este complejo podría quedar en manos de una empresa china.

‘No estoy al tanto del día a día en esto, pero sé que está en la FNE y puedo decir que no hay ningún chino, o ningún cuento chino, en esto’.

Fuente: El Mercurio