A PROPÓSITO DEL PAPA FRANCISCO

    Pocos chilenos conocen el aporte doctrinario del Papa Francisco, realizado a través de su encíclica “Laudato Si”, en 2015 y donde desde la perspectiva religiosa hace un llamado a proteger nuestra “casa común”, el planeta Tierra.

    La orientacion doctrimaria describe la la crisis ambiental generada por el hombre y destaca que solucionarla requiere de un cambio de paradigmas. Advierte el texto que los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. 

    Afirma que “sufrimos  un fenomeno de rapidizacion” que intensifica el ritmo de vida, del trabajo y la intervencion del planeta y afirma que  el llamado desarrollo se vuelve preocupante cuando se convierte en deterioro del mundo y de la calidad de vida de gran parte de la humanidad  y que el progreso tecnológico y económico no es tal, en la medida que se vulneran los derechos de los más desvalidos y se hipoteca la sobrevivencia de las futuras generaciones. Alerta sobre el caso del agua cuyas fuentes  se deterioran  y la tendencia a privatizar este recurso escaso, para convertirlo en mercancía que se regula por las leyes del mercado. Frente a ello, afirma  que  “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”.

    El Papa Francisco alerta sobre el calentamiento global  causado por las emisiones de la actividad humana, y advierte que afecta principalmente a los más pobres, quienes viven en lugares particularmente afectados por fenómenos  como sequias, tormentas o aluviones  generados por el cambio climático.  Agrega que la tierra, “nuestra casa comun”, parece convertirse cada vez más en un “depósito de porquería”  porque el sistema industrial no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar  los residuos de desechos y porque en la sociedad se ha impuesto la cultura del descarte: “todo es desechable”.

    La enciclica  apunta al individualismo del ser humano, que desconecta a los seres humanos de la naturaleza, imponiendo el dominio y  la explotación del medio ambiente sin límites. Llama  a este fenómeno como antropocentrismo desviado y advierte, que  este nivel de intervención humana sobre la naturaleza al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra se vuelva cada vez más limitada y gris, mientras el desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo sigue avanzando sin límite. Por ello afirma que no hay dos crisis separadas, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental; pues  el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención  a causas que tienen que ver con la degradación humana y social.

    El Papa advierte que los poderes económicos  justifican el sistema actual, donde prima la renta financiera por sobre la naturaleza y la dignidad humana

     

    La encíclica también aclara la doctrina sobre la propiedad y los bienes, destacando

    El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes, – el bien comun- y afirma que  la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada.  En la misma direccion corrige la interpretacion de la Biblia, particularmente del Génesis, donde se ha interpretado  que legitima  el  dominio sobre la tierra  y la explotación salvaje de la naturaleza; aclarando que esa no es una correcta interpretación de la Biblia como la entiende la Iglesia. Afirma que “hhoy debemos rechazar con fuerza que, del hecho de ser creados a imagen de Dios y del mandato de dominar la tierra, se deduzca un dominio absoluto sobre las demás criaturas”.

    Finalmente la enciclica apunta a los sistemas de gobernanza, destacando que los plroblemas socioambientales que aquejan hoy a la sociedad y al planeta tienen un origen politico: la debilidad de reacción de la política nacional e internacional, y el somentimiento de la politica al progreso y las finanzas. Concluyendo que urge

    la presencia de una verdadera Autoridad Política, que  vele por el cuidado de la Tierra, por  la plenitud humana ,  que apunte a una visión integradora y a otro estilo de vida y de desarrollo.