Agenda Energética Ciudadana tras Hidroaysén

Las organizaciones de Aysén seguirán enfrentando los proyectos Río Cuervo, Río Blanco y Río Condor de Energía Austral, asimismo intentarán recuperar derechos de agua, que en manos de dichas empresas, significarán amenazas permanentes de represamiento. 

La invalidación de la aprobación de Hidroaysén por el Comité de Ministros, en base a las reclamaciones ciudadanas, significó un tremendo reconocimiento al movimiento ambiental chileno; al probarse con este hecho que la evaluación ambiental estuvo viciada; que la autoridad careció de información  y  aprobó un proyecto que nunca debió ser tramitado. La autoridad validó la acción ciudadana y los  ambientalistas ganaron una nueva batalla de defensa de la Patagonia (tras Alumysa) y también el crédito de corregir los vicios de la autoridad y restaurar el interés público.

Luego de este logro, las organizaciones del Consejo de Defensa de la Patagonia, continuarán participando en  los procesos legales que Hidroaysén iniciará en el Tribunal Ambiental de Valdivia; pondrá mayor energía en  la concreción de propuestas para el desarrollo sustentable que merece nuestra Patagonia; y participará en los procesos técnicos y políticos que permitan a Chile  avanzar hacia la gestión equitativa y sustentable del agua y la transición  energética.

Así, las organizaciones de Aysén seguirán enfrentando los proyectos Río Cuervo, Río Blanco y Río Cóndor de Energía Austral,  asimismo intentarán recuperar derechos de agua, que en manos de dichas empresas, significarán amenazas permanentes de represamiento. También continuará impulsando un estatuto especial de desarrollo para la Patagonia chilena, que es lo que los ciudadanos demandaron como telón de fondo del rechazo a Hidroaysén y por una Patagonia sin Represas.

Las organizaciones de Santiago y demás  regiones, seguiremos trabajando, tal como lo hemos hecho por décadas, en reformas para una transición hacia una matriz  basada en energías renovables no convencionales y eficiencia energética, hacia la transparencia del mercado eléctrico, por un ordenamiento territorial y la participación de los chilenos en las decisiones sobre el desarrollo eléctrico. Asímismo en la  protección de nuestras cuencas como el Río Maipo amenazado por los proyectos  de Gener, el Río Puelo por Mediterráneo, el Río Ñuble por Eléctrica Puntilla, el Río Achibueno por Centinela entre otros, así como en evitar la instalación de nuevas  termoeléctricas en áreas saturadas  como Puchuncaví, Coronel, Huasco, Tocopilla y desincentivar este tipo de generación sucia en nuestro país.

No es ético, ni políticamente correcto que los gobiernos presionen a las comunidades a aceptar proyectos que los perjudican, con la excusa de responder a un “déficit eléctrico”, cuya solución no es seguir imponiendo más de lo mismo para alimentar el “desarrollo nacional” mediando el lucro de pocos y el perjuicio de muchos. El desarrollo energético debe sustentarse en proyectos coherentes con las prioridades de las comunidades y las regiones, legitimados con un ordenamiento del territorio realizado en forma democrática. Este es el cambio de rumbo que hoy espera la sociedad chilena.

Sara Larraín, Directora Ejecutiva de Chile Sustentable en Qué Pasa Minería