Alcaldesa Gutiérrez rechaza minería en comuna de Putre por impactos en recursos y formas de vida

Jefa comunal, Maricel Gutiérrez llamó al Estado a dialogar con las comunidades para definir un modelo de desarrollo que no ponga en riesgo el turismo y sus prácticas ancestrales.

Justo el día de la celebración de la Virgen Asunta de Putre, la alcaldesa Maricel Gutiérrez decidió dar a conocer posición contraria al desarrollo de proyectos mineros en la comuna, advirtiendo que estas iniciativas generan riesgos e impactos negativos en las formas de vida y recursos naturales de las comunidades indígenas.

Tras participar en una sesión de Concejo Municipal, que se desarrolló en la localidad de Belén el sábado pasado, la jefa comunal hizo pública su postura en torno a la decisión gubernamental de autorizar la fase de exploración a la minera Río Tinto en las cercanías de ese poblado precordillerano durante este mes.

Al respecto, expone que “decimos no a la minería, porque no hay evidencia empírica que nos señale que un proyecto minero no genera impactos. Más bien lo que hay son ejemplos concretos donde las comunidades han sufrido el impacto en sus recursos hídricos y los tenemos muy cerca. Debemos valorar y cuidar celosamente nuestros recursos hídricos y por eso no es prudente autorizar una actividad que los ponga en riesgo”.

Agrega que, como nueva generación de jóvenes aymara a cargo de las decisiones sobre el desarrollo de la comuna, “no podemos permitir que se corra un riesgo respecto de nuestros recursos naturales. Ese peso no estamos dispuestos a cargarlo. La comunidad, más bien, nos ha elegido para ser responsables y coherentes en las decisiones que adoptemos”.

 

“Caja de Pandora”

Bajo ese razonamiento, la alcaldesa Gutiérrez expresa su rechazo a cualquier autorización del Estado, para fases de exploración y explotación minera en su comuna.

“¿Por qué es necesario abrir una puerta a la exploración minera, si sabemos que es abrir una Caja de Pandora? La minería no trae consigo un desarrollo que nos permita autonomía y sustentabilidad en el tiempo. Y en el caso de Río Tinto, está claro que no invertirán 200 millones de pesos para un fracaso. No puedo apoyar que se abra una puerta que ponga en peligro nuestra riqueza ancestral, a las personas, formas de vida y a los recursos hídricos que hay allí”, expone.

Sobre esta inquietud, precisa que “la minería es una actividad muy incierta respecto de las consecuencias que se pueden dar. Las exploraciones dan una apertura sobre esas consecuencias. No hay certeza sobre las seguridades que nos dan y por eso es prudente no correr riesgos”.

 

Diálogo con el Estado

Para la alcaldesa es vital que el Estado establezca un nuevo trato con las comunidades indígenas “y dialoguemos sobre el desarrollo que queremos”.

“Si bien es muy poca la población que tenemos en la comuna y no hay muchas fuentes de trabajo, lo que tenemos hoy es un incipiente desarrollo del turismo. Esa expectativa es la que ponemos en riesgo cuando se autoriza la minería en nuestra zona. El turismo es una promesa de largo plazo que puede verse impactada con un proyecto minero”, plantea.

Del mismo modo, advierte los cambios tecnológicos y las nuevas formas de vida han impactado fuertemente a la cultura aymara, “por lo que es necesario detenernos para fijar nuestra propia ruta. Es necesario armar un nuevo modelo, que nos defina una ruta segura sobre lo que necesitamos para vivir. De esta manera, podremos ofrecer la posibilidad de volver a sus pueblos a quienes así lo decidan. Así nadie podrá decir que no tuvo la oportunidad de hacerlo”.

Para ello, asegura “es necesaria la unión y evitar lastimarse en medio del conflicto que nos plantea la actividad minera, a través del proyecto Río Tinto. Veamos este momento como una oportunidad, como un desafío. Los emprendimientos turísticos y económicos necesitan fuentes de ingresos y una definición del Estado sobre por dónde nos vamos a conducir”.

La jefa comunal finaliza diciendo que esta no es la primera vez que el pueblo aymara se ve enfrentado a una encrucijada. “En los múltiples conflictos que hemos vivido, hemos tomado decisiones también. Estamos vivos aquí, pese a conflictos intensos como aquellos relacionados con las tierras. En este siglo XXI lo que queremos entonces es vivir bien y que cada pueblo se engrandezca de la mejor manera y de forma sustentable”.

 

Miércoles 15 de agosto de 2018

Fuente: Aricamia.cl