Aprueban plan ambiental de Sierra Gorda por US$ 19 mills.

Superintendencia del Medio Ambiente: El monto es el más alto registrado en la historia de la repartición pública.

Un Programa de Cumplimiento presentado por la minera Sierra Gorda y que contempla una inversión total por US$ 19 millones aprobó ayer la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).

Esto, luego que la autoridad iniciara en marzo un proceso sancionatorio contra la operación ubicada en la Región de Antofagasta, y formulara nueve cargos contra la empresa.

En abril, cumpliendo el plazo que establece la ley, la compañía presentó el plan que fue aprobado ayer y que considera la mayor inversión registrada en un programa de cumplimiento hasta la fecha.

Sierra Gorda realizará, en un plazo máximo de seis meses, obras como la implementación de canales de desvío de aguas lluvias en el botadero de estériles y en el rajo; la pavimentación de algunos caminos para remediar la emisión de material particulado; la elaboración de reportes de calidad del aire; la instalación y operación de un equipo para aumentar la capacidad de desalación de agua; la implementación de medidas para proteger los pájaros de la zona, y la modificación del sistema de distribución de relaves.

El superintendente de Medio Ambiente, Cristián Franz, destacó los programas de cumplimiento como herramienta, dado que implican “mejoras significativas para el medio ambiente y la salud de las personas”, dijo.

Y agregó que en el caso de las multas, “estas no implican necesariamente una mejora ambiental efectiva. En este caso (de los programas), la totalidad de los recursos del infractor se destinan al cumplimiento de las obligaciones medioambientales”.

Una vez aprobado el Programa de Cumplimiento de Minera Sierra Gorda, la empresa comenzará a ejecutar las obras, las cuales serán fiscalizadas permanentemente a través de la Oficina Regional de la SMA en Antofagasta, informó la autoridad ambiental.

Nueve

cargos formuló la SMA a la empresa en el proceso sancionatorio que inició en marzo de este año.

Fuente: El Mercurio/A. Eyzaguirre