CHILE NECESITA BIODIVERSIDAD PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Un reciente informe científico sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas de la Plataforma IPBES, encontró que las especies del planeta se están extinguiendo a un nivel sin precedentes. Un cuarto de las 100.000 especies evaluadas están amenazadas de extinción, lo que hace peligrar la supervivencia de los seres humanos en el planeta.

Chile posee alrededor de 31.000 especies, que aunque no son muy numerosas, sí son muy valiosas por sus altos niveles de endemismo. Por ejemplo, 45% de la flora y 77% de los anfibios se originaron en Chile. Sin embargo, la biodiversidad chilena también se encuentra gravemente amenazada. Seis de cada diez especies nativas y 55% de los ecosistemas tienen amenaza de extinción. Las causas radican en la pérdida de hábitat, la sobreexplotación de especies, la introducción de especies exóticas y el cambio climático. Este último factor ha estado creciendo en preponderancia dado sus graves impactos.

Los Efectos del Cambio Climático

Chile será en diciembre de 2019, sede de la próxima reunión mundial de la Convención de Cambio Climático en su Conferencia de las Partes N°25 (COP25). Esta convención se originó por la preocupación de los países por los alarmantes cambios en el clima del planeta. Los gases de efecto invernadero, entre ellos el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso, se acumulan en la atmósfera terrestre haciendo un efecto de invernadero que impide al calor salir al espacio exterior, aumentando la temperatura de la tierra.

La mayor parte de estos gases son emitidos por países industrializados, debido al uso excesivo de combustibles fósiles, la corta de árboles, la pérdida de especies y la agricultura intensiva. Las metas de reducción de las emisiones de gases no se han cumplido y Chile como país anfitrión de la COP25 intenta incentivar a que los países establezcan metas más ambiciosas de reducción de emisiones.

Chile es un país que emite pocos gases de efecto invernadero, sin embargo es muy vulnerable a sus efectos pues posee áreas costeras bajas; zonas áridas y semiáridas; zonas susceptibles a deforestación, erosión y desastres naturales; áreas propensas a sequía y desertificación; zonas urbanas con problemas de contaminación atmosférica y ecosistemas montañosos que son frágiles.

Los estudios indican que el país enfrenta aumento general en la temperatura, eventos de clima extremos como olas de calor, incendios, sequía entre los ríos Copiapó y río Aysén y pérdida de glaciares, entre otros. Se prevé además pérdida importante de especies y del patrimonio genético nacional, dado el alto porcentaje de especies endémicas.

Proyecto de Ley de Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas
Entre los desafíos que Chile deberá enfrentar frente a la COP25, está la implementación del plan de acción de cambio climático, la elaboración de una ley de cambio climático, la protección de los glaciares, la reforma del código de aguas, la descarbonización de la matriz energética y la ley de servicio de biodiversidad y áreas protegidas, proyectos que debieran apoyar el combate al cambio climático.

La vegetación nativa y en especial los bosques, son los ecosistemas terrestres más efectivos en absorber el carbono de la atmosfera. La Convención de Cambio Climático recomienda conservar estos ecosistemas, promover la reforestación con bosque nativo y hacer manejo sustentable de éstos. Según los científicos, la plantación de miles de millones de árboles en todo el mundo sería la forma más efectiva y barata de enfrentar la crisis climática. También algunos océanos son importantes reservorios de carbono por lo que es importante mantener los ecosistemas marinos en estado saludable, sin contaminación ni sobreexplotación.

Para que Chile pueda reducir aún más sus emisiones de gases de efecto invernadero y enfrentar mejor la crisis climática, es importante que avance en una mayor protección de sus bosques y su biodiversidad. En este ámbito, son claves las áreas protegidas tanto terrestres como marinas que resguardan estos ecosistemas. Chile posee 16.1 millones de ha terrestres protegidas y 140 millones de ha marinas, siendo el quinto país con más áreas marinas protegidas del mundo.

El Proyecto de Ley de Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas concentra la protección de la biodiversidad en un solo organismo, lo que es un avance. Sin embargo, dicho proyecto de ley, al igual que el Código Minero y la Ley de Bases del Medio Ambiente, permiten actividades industriales al interior de las áreas protegidas, con lo cual se desprotege la biodiversidad y su capacidad de combatir el cambio climático.

Tan grave es la situación, que actualmente un 42% de las áreas protegidas terrestres han sufrido proyectos industriales en su interior, como proyectos mineros, hidroeléctricos, gasoductos, concesión eléctrica, otorgamiento de derechos de agua y salmonicultura, entre otros.

Las áreas protegidas tienen además graves problemas jurídicos de dominio, de deslindes, de superficie, problemas de ocupación ilegal y actividades ilegales como extracción de leña, de aguas subterráneas, ganadería y tala ilegal, pastoreo, pesca y caza clandestina, entre otros. Esto denota la urgencia de establecer medidas de resguardo de las áreas protegidas a través de un adecuado presupuesto para su gestión.

En el año 2019, ya se han reportado proyectos salmoneros en la Reserva Nacional Kawésqar y Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, como también el proyecto minero-portuario Dominga de Iron Andes para extraer hierro que afectaría la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt y otras cercanas y la iniciativa de pavimentar caminos en el Parque Nacional Torres del Paine para fortalecer el turismo.

El discurso internacional de Chile frente a la COP25 de incentivar una mayor reducción de emisiones debe ser coherente con su política nacional. Una importante Contribución Nacional a esta meta debiera ser una efectiva protección de su biodiversidad y los bosques excluyendo actividades industriales dentro de las áreas protegidas para que éstas puedan cumplir a cabalidad su importante rol de proteger la biodiversidad y de combatir el cambio climático.

Para enfrentar la emergencia climática y la batalla por nuestras vidas, queremos conservación y no explotación.

 

Julio, 2019.

Por María Isabel Manzur
Bióloga, PhD
Chile Sustentable