Contaminación del aire y arsénico en el agua elevan el riesgo de cáncer de pulmón en Chile

La posibilidad de desarrollar este tumor se potencia al sumar la exposición a esmog, radiación, metales pesados y otros factores. 

El 36% de las personas con cáncer pulmonar en América Latina nunca fumaron, según datos del estudio «Cáncer de pulmón en Latinoamérica», que se dio a conocer hace unos días en el congreso War on Cancer Latam 2018, realizado en Bogotá, Colombia, y que analizó datos de 12 países de la región, incluido Chile.

Y si bien en nuestro país se estima que el tabaco ejerce una mayor influencia que en otros -con 87% de las muertes por cáncer de pulmón atribuidas a esta causa-, el informe elaborado por The Economist Intelligence Unit (EIU), junto con el laboratorio Roche, advierte que «la prevención de otras causas del cáncer de pulmón está muy rezagada».

En Chile, los dardos apuntan hacia límites de contaminación del aire que siguen siendo superiores a los recomendados por la OMS, exposición pasiva al humo de cigarrillo y los efectos del consumo prolongado, por generaciones, de agua con arsénico en Antofagasta, región que lidera la prevalencia y mortalidad por cáncer de pulmón a nivel nacional (ver infografía) y cuyo caso es analizado en el estudio.

Agua y aire

Uno de los factores de riesgo más extendidos para cáncer de pulmón es la contaminación atmosférica, señala el informe, especialmente por el material particulado en suspensión (MP10 y 2,5). Según datos de la ONU, «el 83% de la población de los 12 países estudiados vive en áreas urbanas, donde se estima que más de 8% del cáncer de pulmón es causado por contaminación».

El Ministerio del Medio Ambiente indica que en Chile al menos 10 millones de personas están expuestas a una concentración promedio anual de MP2,5 superior a los 20 microgramos por metro cúbico, establecida como límite máximo en la normativa vigente anual.

«El arsénico en el agua es la segunda causa de cáncer pulmonar en Chile después del tabaco», destaca la doctora Catterina Ferreccio, académica del Departamento de Salud Pública de la U. Católica, quien ha investigado el vínculo entre este elemento y distintos tipos de cáncer en la Región de Antofagasta.

Ahí el consumo de agua con arsénico se extendió desde 1958 hasta inicios de los años 70, período en el que el agua potable de la ciudad se extrajo de los ríos Toconce y Holajar, que en forma natural contienen una alta cantidad del metaloide. «Esto hizo que la concentración de arsénico -que ya era casi nueve veces superior al límite recomendado por la OMS- superara en 87 veces ese nivel», dice el informe.

Dado que el cáncer tarda décadas en manifestarse, las actuales tasas de prevalencia y mortalidad por este tumor en Antofagasta son en gran medida resultado de esa exposición, señala Ferreccio.

«Pero a la susceptibilidad de base dada por el arsénico, se suma que la región tiene una alta tasa de fumadores (42%, según la Encuesta Nacional de Salud 2010) y que el 90% de los casos se detectan en etapas avanzadas», agrega el doctor Alejandro Santin, jefe de la Unidad de Radioterapia del Centro Oncológico de Antofagasta.

Esto, dice el especialista, refuerza la necesidad de reducir otras potenciales fuentes de riesgo, como la actual contaminación por material particulado sedimentable, que contiene partículas de metales pesados y cuyo origen son cargamentos de plomo provenientes de Bolivia, y concentrados de cobre que se trasladan y acopian en el terminal portuario ubicado en medio de la ciudad (ver recuadro).

Finalmente, el tabaquismo de segunda mano es otro de los factores que aumentan el riesgo de cáncer de pulmón. En Chile, según la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2016-2017, el 15,2% de la población está expuesta al humo de tabaco en su hogar y 20,3% en su trabajo. «Actualmente, con el aumento de consumo en las mujeres, el tabaquismo pasivo afecta por igual a hombres y mujeres, ya no se asocia principalmente a mujeres como en el pasado», dice el doctor Carlos Gallardo, oncólogo de la Fundación Arturo López Pérez.

El curso y características de un cáncer pulmonar dependerán en gran medida de sus causas. «En fumadores, por ejemplo, se ven más tumores de células pequeñas y tienen más mutaciones genéticas en su ADN que los de no fumadores. El tipo de cáncer determina la opción de tratamiento que se les puede ofrecer», agrega Gallardo, quien esta semana abordó el tema en el II Congreso Internacional eCancer, organizado por FALP.

8,5 personas mueren al día en Chile por cáncer pulmonar. Este es el segundo cáncer que mata a más adultos en el país, después del gástrico, con 9,2 muertes diarias. En tercer lugar está el de próstata, con 5,7 muertes.

Domingo 30 de septiembre de 2018.

Por Paula Leighton N.
Fuente: Vida Ciencia Tecnología / El Mercurio