Crisis ambiental en Quintero: La nube que envuelve a La Moneda y a Enap

Un Presidente asegurando a los vecinos que se sancionará a los responsables; una ministra del Medio Ambiente pidiendo explicaciones a la presidenta de Enap; un superintendente cuestionado; informes discordantes entre sí sobre el origen de la crisis, y conversaciones con empresarios. Se trata de la trama de un conflicto en el que se prevé, para esta semana, formulación de cargos contra una o más compañías de la zona. 

Martes 28 de agosto. Puchuncaví, 15:00 horas. Han pasado siete días desde la irrupción del desastre ambiental en Quintero y Puchuncaví y el Presidente Sebastián Piñera llega puntual al colegio General Velásquez. Saluda uno a uno a los cerca de 50 dirigentes y víctimas que llegan al lugar. Decenas de estudiantes de colegios sienten malestares físicos producto de fuertes olores. Muchos de ellos deben ser atendidos en centros de salud y las protestas ciudadanas crecen tan rápido como el debate público sobre los responsables de la tragedia en el sector, que aglutina a un cordón de más de una decena de industrias.

La reunión con Piñera es grabada por una de las invitadas, que la transmitió en vivo a través de Facebook. Por momentos el diálogo, que se extiende por 44 minutos, es tenso.

«Yo no sé cómo ustedes están tan tranquilos hoy día y calmados con lo que han vivido», dice Piñera en medio de su intervención.

«Porque somos respetuosos. Solamente por eso», responde una dirigenta vecinal.

En la reunión, el Presidente comenzó por reconocer una deuda del Estado con ellos. Y prosiguió: «Heredamos una causa y un problema grave, pero no porque sea un problema heredado no tenemos la responsabilidad de resolverlo. Ha habido muchos intentos de hacer planes de descontaminación, pero por distintas razones la Contraloría y la burocracia; no tenemos un plan de descontaminación…soy el Presidente y me siento responsable de décadas y décadas de dejar esto abandonado».

La exposición concluyó con una ronda de ocho preguntas. «Presidente, cierre las fuentes de emisiones de emergencia, por lo menos las más antiguas, AES Gener y Codelco», exige el primero de los dirigentes. Piñera comenzó a explicar y sonó su celular. Era el ministro Nicolás Monckeberg (Trabajo). «Cuénteme», le dijo y cortó casi de inmediato. Continuó abordando la potencial responsabilidad de Enap, una posición que ya ha instalado la ministra Carolina Schmidt (Medio Ambiente). «Cerramos algunas faenas de Enap de forma inmediata porque teníamos indicios de que ahí podía haber una parte del problema», les dijo a los asistentes.

«Presidente, dentro de las medidas suspenden las clases de los estudiantes, pero en ningún momento hubo una suspensión firme a las empresas. Se está castigando a la ciudadanía, no a las empresas», afirma otro dirigente.

«Pronto vamos a tener el resultado que nos permita establecer responsabilidades a las empresas; las empresas van a tener que asumir las responsabilidades que correspondan».

«Nada peor que no saber quién es el responsable», recalca, minutos después.

«Anoche, por televisión, estábamos horrorizados con mi mujer con lo que veíamos. Un nieto mío también tuvo un problema de respiración. Yo decía: ¿Cómo estarán sintiéndose las madres de los niños que están ahogándose con estos gases?», agregó.

Aunque parte de los asesores del Presidente desaconsejaban que se trasladara a la Quinta Región, para evitar protestas, como finalmente ocurrió, la decisión de Piñera de hacer la reunión en Puchuncaví y no en Quintero no fue casual: En La Moneda se temía la masiva llegada al lugar de dirigentes del Frente Amplio de Valparaíso.

Sanción y malestar en La Moneda

El tema de las responsabilidades quedó dando vueltas entre los asistentes. Para la próxima semana se espera el resultado de una investigación de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), a cargo de Cristián Franz: el martes se cumplen dos semanas desde la tragedia y los ciudadanos siguen protestando en las calles.

La superintendencia puede identificar al o a los culpables y formular los cargos, iniciando un juicio. También, al menos en el papel, existe la posibilidad de que no se encuentren responsables. Puede haber paralización de obras y multas de hasta US$ 8,5 millones que se pueden sumar todas las veces que sea necesario.

En La Moneda existe malestar con el superintendente por la supuesta demora en los resultados de la investigación. El viernes, Schmidt lo habría llamado dos veces por los avances de la investigación.

Durante la última semana, dicen en el Gobierno, la secretaria de Estado habría tenido conversaciones duras con el superintendente. Una de ellas ocurrió el jueves 23 de agosto, cuando, tras una nueva oleada de intoxicaciones, lo habría llamado para preguntarle si ya existían antecedentes de los responsables de la crisis.

En el Gobierno señalan que Franz, que fue elegido por Alta Dirección Pública, fue quien le habría comentado a la ministra que era Enap el posible responsable del desastre medioambiental.

En paralelo, la secretaria de Estado tomó contacto con buena parte de los dueños o representantes de las empresas que forman parte del cordón industrial para preguntarles personalmente si sus compañías estaban o no involucradas en el episodio. En la lista estuvieron Roberto Angelini, de Copec; el abogado Fernando Barros, presidente de Oxiquim, y Ricardo Cruzat, de Gasmar. Una persona de su equipo se comunicó con José Antonio de Las Heras, de GNL Quintero.

Diálogo de ministra Schmidt y presidenta de Enap

El viernes pasado, Schmidt conversó telefónicamente con la presidenta de Enap, Loreto Silva. Ambas fueron compañeras de gabinete durante la primera administración de Piñera, pero el caso en Quintero las enfrentó. Testigos aseguran que la conversación entre ambas fue franca e incluso el tono de voz habría alcanzado por momentos un alto volumen.

El problema, en esa ocasión, surgió porque Franz habría llegado personalmente a la planta de Enap para dar cuenta de la sanción a la estatal, pero un grupo de trabajadores no lo dejó pasar. La ministra le habría pedido explicaciones a Silva por el bloqueo. Finalmente, el profesional pudo ingresar.

La molestia de La Moneda con algunos directores de Enap que han criticado al Ejecutivo, y que fueron propuestos durante la actual administración, como Gonzalo de la Carrera, continúa hasta hoy.

Todos estos episodios, según sus cercanos, han hecho que el aterrizaje de Schmidt a Medio Ambiente -hace menos de un mes- esté siendo derechamente turbulento. Y no solamente por haber apuntado tempranamente a Enap, lo que en su mismo gobierno reconocen como un error. El discurso oficial que adoptó el Ejecutivo finalmente no fue el de ella.

El lunes 20, un día antes de que estallara la crisis, pero cuando la ciudadanía ya se quejaba por el mal olor en la ciudad, se reunió con dirigentes de Quintero. Y al día siguiente, cuando se trasladaba al Senado a participar en una comisión que recibiría a los habitantes de la comuna, la seremi del Medio Ambiente de la Quinta Región, Victoria Gazmuri, le informó de la masiva intoxicación de niños en la localidad. La ministra le avisó al Presidente y se desvió de inmediato a Quintero. La escena con que se encontró era cruda. En el centro de salud había menores vomitando, algunos desmayados. Aún se respiraba en el aire olor a gas.

Desde entonces, la ministra ha enfrentado críticas de la oposición y el flanco con Enap continúa abierto hasta hoy.

«No hay antecedentes técnicos suficientes para determinar que somos responsables de la contaminación en Quintero», dijo Silva durante la semana. Schmidt, en cambio, aseguró que «hemos detectado que en algunas faenas de Enap se ha producido la emanación de gases tóxicos». Franz habló de una presunción respecto de los responsables y de medidas preventivas, y el Presidente afirmó que «la causa exacta, cierta, está en pleno estudio, porque en esto no podemos equivocarnos».

En la estatal recalcan que la secretaria de Estado habla de los niveles de hidrocarburos que se han encontrado en las mediciones, pero, agregan, un estudio encargado por parte de Enap a la empresa Algoritmos indica que son los elementos nitrobenceno, isobutano y metilcloroformo los que formarían parte de la nube tóxica.

Como sea, La Moneda decidió cambiar a fines de esta semana su estrategia: optó por apuntar a la institucionalidad y trasladar el caso a la SMA y no al gabinete.

Acta de inspección ambiental

Jueves 23, 15:50 horas. Dos días después de ocurrida la catástrofe, funcionarios de la SMA llegaron a inspeccionar el estado de las instalaciones de la planta de Enap. Las conclusiones del servicio, a las que accedió «El Mercurio», quedaron registradas en el acta y fueron escritas a mano.

«Sector remodelación, planta de tratamiento. Se aprecia un leve olor solo al alcance del borde de los estanques. Sector ampliación. Con presencia leve de olor al acercarse al borde de la instalación. Sector ampliación…. En el sector no se percibe olor», se dice en el acta.

En el Gobierno, sin embargo, se señala que no todas las actas describirían olores leves en la planta, como ocurriría con las conclusiones de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).

Respecto del resto de las empresas que forman parte del cordón de industrias, dos de ellas han estado sujetas a críticas por parte de vecinos de Quintero y de algunos parlamentarios de oposición, sin que hasta ahora se haya comprobado un potencial vínculo con el desastre ambiental. Una de ellas es Oxiquim. La empresa fue fiscalizada el sábado 25, cuatro días después de Enap y de que comenzara la crisis.

El esposo de Schmidt trabajó con Fernando Barros, lo que ha sido objetado por dos diputados de la oposición. El Presidente, sin embargo, desechó por completo que se esté favoreciendo a alguna compañía (ver D 8 y D 9).

La otra empresa que ha sido cuestionada es Gasmar. Primero, por los resultados de un estudio sobre contaminación en la zona que fue elaborado el año pasado por el académico de la Universidad Técnica Federico Santa María, Francisco Cereceda, en conjunto con el Centro de Tecnologías Ambientales, Cetam, y el Laboratorio de Química Ambiental. Además, un informe de la Onemi del sábado pasado, señala: «Al momento se reportan seis personas con síntomas de intoxicación, cinco de ellas trabajadores de la empresa Gasmar, quienes están siendo atendidos en el Cesfam de la localidad de Ventanas».

Desde Enap recalcan que el viernes 24 de agosto, cuando el Ejecutivo ordenó clausurar los estanques por su posible responsabilidad en la emanación de gases tóxicos para la población, ya que existía un total de 139 personas intoxicadas. Según cifras de la Onemi, hasta el jueves pasado, cuando los estanques llevaban casi una semana cerrados, esta cifra aumentó a al menos 405 personas.

Informes disímiles

A fines de esta semana, la propia ministra Schmidt tenía dudas de quién o quiénes eran los responsables de la catástrofe. La aparente certeza inicial fue diluyéndose con el paso de los días.

Una minuta interna del Gobierno señala al respecto que «los fiscalizadores de la SMA solicitaron a Gasmar la entrega de su bitácora diaria de los días lunes 20 y martes 21, que dan cuenta de las denuncias ciudadanas sobre el mal olor, pero que fueron revisadas sus instalaciones y no se encontraron anormalidades».

El texto coincide en buena medida con un estudio de ocho páginas de la SMA, fechado el 24 de agosto.

El servicio comenzó una investigación en que recogió boletines de la planta Gasmar, informes meteorológicos emitidos por la Red de Monitoreo Ventanas y una fiscalización del Terminal Enap de Quintero. En la inspección se constató que Enap realizó actividades de mantención en dos estanques de los que un camión succionador retiraba borras de crudo. Según el informe, durante dicha operación se expulsaban a la atmósfera gases captados del interior de los depósitos, que provocaban «un fuerte olor a hidrocarburos».

El documento también indica que la empresa contratista Nexxo S.A., encargada de la limpieza de los estanques, inició los trabajos de mantención el lunes 20 de agosto, un día antes de que se desatara la crisis. Ese día, según el reporte, se efectuaron «diez viajes con camión lleno de 12 metros cada uno», y al día siguiente se retiraron «7 camionadas de producto con camión vacío de 12 metros cada uno».

«Estos últimos antecedentes nos entregan elementos fundamentales para situar temporalmente el inicio de las obras y las primeras denuncias ciudadanas de percepción de olores molestos en Quintero», indica el documento, firmado por Franz.

Un informe interno del Ministerio de Salud, sin embargo, indica: «De acuerdo a la información antes presentada, desde el Minsal no podemos concluir que la calidad del aire que estaría respirando la población de Puchuncaví-Quintero es nociva para la salud».

Fichas médicas

En el salón Francisco Coloane, a un costado de la Municipalidad de Quintero, un colectivo de centros de padres se instaló a recepcionar las más de 300 fichas clínicas de los distintos afectados por la nube tóxica en la bahía. En un principio, solo recopilaron los casos de escolares, pero terminaron incluyendo a toda la población: desde lactantes hasta adultos mayores.

Afuera, en la plaza principal de la ciudad, vecinos ondean banderas negras: «Quintero, zona de sacrificio». Es el miércoles 29 y el aire en Quintero aún se siente pesado. Un aire que irrita los ojos dejando una sensación de picor en la garganta.

Vania Cajales, apoderada del Liceo Politécnico de Quintero, llega al salón cargando los antecedentes de su hijo de 17 años, uno de los afectados por la intoxicación.

«Cuando lo iban a dar de alta acá -Hospital de Quintero Adriana Cousiño-, él se paró y perdió la sensibilidad de una de sus piernas. Ahí decidieron trasladarlo de urgencia al Hospital Gustavo Fricke de Viña», dice. El día en que estalló la emergencia todos los escolares coincidían en sus síntomas: un fuerte dolor de cabeza palpitante y náuseas.

Finalmente, en una nueva consulta, en el Hospital San Martín de Quillota levantaron una hipótesis del diagnóstico del menor: «Envenenamiento accidental por exposición a otros gases y vapores».

No se identificó de manera exacta qué elemento tóxico inhaló.

El caso de una joven de 16 años también requirió su traslado desde Quintero. Llegó la madrugada del 22 de agosto al Hospital de Quillota. Padecía dolores de cabeza y vómitos desde las 22:00 horas. También cosquilleo en sus extremidades inferiores. Se dejó constancia en la ficha clínica de este último síntoma: parestesia.

El médico tratante en Quillota solicitó 10 exámenes, entre los que se identifican gases arteriales, perfil hepático y de electrolitos. Ninguno fue concluyente.

Desde el Hospital de Quintero, en tanto, los médicos declinaron entregar una versión oficial.

Daniel Verdessi (DC), médico y diputado por el distrito 6, que incluye a Quintero y Puchuncaví, dice que visitó a pacientes a domicilio durante los primeros días de la emergencia. «Los síntomas descritos son del metilcloroformo», dice. El uso del metilcloroformo está prohibido desde 2015 en Chile.

En la plaza de la ciudad, en tanto, los estudiantes toman un micrófono. «Si nos hacen volver a clases con gases tóxicos aún en el ambiente, nosotros definimos tomarnos los colegios», afirman a viva voz.

La ministra Schmidt tomó contacto con buena parte de los dueños o representantes de las empresas que forman parte del cordón industrial para preguntarles personalmente si sus compañías estaban o no involucradas en el episodio. En la lista estuvieron Roberto Angelini, de Copec; el abogado Fernando Barros, presidente de Oxiquim, y Ricardo Cruzat, de Gasmar.

Domingo 2 de septiembre de 2018.

Por B. Vial, R. Latorre y J. Díaz.

Fuente: Reportajes /El Mercurio