Declaración Pública: Belén dice ¡No a la Minería!

La comunidad de Belén declara a la comunidad local, nacional e internacional que:

Que la comunidad de Belén, sus hijos e hijas y descendientes, manifiesta su rotundo rechazo a las de exploraciones mineras que realiza la empresa minera Río Tinto, en el sector de Millune y su entorno, en el denominado proyecto Trinidad.

La Comunidad de Belén, ubicada en la comuna de Putre, Región de Arica y Parinacota, Chile, ha solicitado formalmente a la minera, en dos oportunidades, la entrega del proyecto, para conocer sus alcances e implicancias, sin embargo, esta solicitud ha sido ignorada en ambas oportunidades por Río Tinto, consiguiendo con la segunda respuesta sólo una imagen con la ubicación de las cuatro plataformas de sondaje por realizar, más un cuadro resumen con los trabajos programados.

Cabe señalar, que las actividades del proyecto, denominado “Trinidad”, comenzaron la última semana de mayo del 2018, sin previo aviso a la comunidad indígena mediante los mecanismos formales de comunicación, limitándose la empresa minera sólo a solicitar un pequeño espacio en la asamblea de la Junta de Vecinos de Belén, el 5 de mayo de 2018, para mostrar una escueta presentación del proyecto a los presentes.

Señalamos enfáticamente que los diálogos, comunicaciones o tratos que la minera Río Tinto haya sostenido con algunos dirigentes o habitantes del pueblo, de forma privada, no significan, en ningún caso, el consentimiento o aprobación del Pueblo de Belén hacia las actividades que la minera Río Tinto realiza actualmente en nuestro territorio, ni de ninguna otra.

Ante lo cual organizamos el 21 de julio de 2018 una masiva movilización por Arica donde llegaron hasta 500 personas del pueblo de Belén, Socoroma, Putre, Saxamar, Chapiquiña, Lupica, Zapahuira, Guallatire, Caquena, Codpa, Pachica, comuna General Lagos, Azapa, Lluta. Hermanas y hermanos de Miñe Miñe, Chiapa, Camiña.  Además, se sumaron activistas ambientales, feministas, estudiantes, medios de comunicación y ciudadanía en general que participaron, bajo la observación en terreno del INDH.

La comunidad del Pueblo de Belén conoce las nefastas consecuencias que la industria minera genera en los territorios donde se instala, pues el beneficio económico que produce la minería no podrá compensar jamás el daño irreparable e invaluable que provoca al medio ambiente, los recursos naturales, al patrimonio y a la salud de las personas.

Para nosotros, la minería no sólo destruye los ecosistemas, usurpa y contamina las aguas superficiales y subterráneas, depreda los recursos naturales y produce enfermedades en las personas, sino que además es una actividad perversa que divide a las comunidades, pues corrompe a sus líderes y compra a las personas más vulnerables, que ven en la minería una oportunidad de sustento familiar y desarrollo local, situación que se ha comprobado en Chile y otros países de Sudamérica, está lejos de ser cierto.

Es más, en visita al sector, pudimos observar cómo la Río Tinto ha cercado algunas áreas donde existe PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO (antiguos recintos habitacionales atribuibles al período preincaico), utilizando para ello una malla plástica e instalando en el perímetro un cartel con la leyenda “Área Protegida Ley 17.288”. Esta acción está lejos de ser una protección real de aquellos recintos y sólo demuestra la IGNORANCIA E INDOLENCIA de la minera hacia nuestro patrimonio, pues no es difícil darse cuenta que estos recintos son un circuito de habitaciones y representan, en su conjunto, un asentamiento completo de alguna población que vivió allí hace cientos de años atrás. El camino minero, que está en plena construcción, pasa por el medio de este asentamiento arqueológico, a pocos metros de cada una de las habitaciones, causando un DAÑO IRREMEDIABLE al patrimonio de Belén.

Por otro lado, este sector de nuestro territorio comunicaba ancestralmente al pueblo de Belén con Lupica a través de un CAMINO TROPERO, mediante el cual se trasladaban personas de un punto a otro con caballares, mulares y ganado para pastoreo y comercio, lo que demuestra que NO SON TERRENOS ABIERTOS E INCULTOS, como lo asegura la Río Tinto, sino que por el contrario, son terrenos que fueron utilizados y ocupados por nuestros antepasados, lo que evidencia que ha sido PROPIEDAD DEL PUEBLO DE BELÉN desde tiempos inmemoriales, desde el inicio de nuestra existencia como pueblo, sociedad y cultura andina.

Pero eso no es todo, también pudimos observar cómo han obstruido bajadas de agua, donde la Pachamama ha propiciado durante miles de años la mejor manera posible de hacerlo, cortando el curso natural de las quebradillas con el camino en construcción, pasando a llevar vegetación nativa y plantas medicinales como la quela quela, visibles a simple vista alrededor del camino. Estas intervenciones no sólo ponen en riesgo nuestra flora como PATRIMONIO NATURAL, sino que también nuestra fauna nativa ya que la presencia constante del hombre y el ruido de las maquinarias han espantado a los animales silvestres propios del lugar, como zorros, perdices, tarukas, águilas y cóndores que viven en las cumbres de los cerros del sector, por nombrar algunos.

Los beleneños y beleneñas, originarios quechuas y aymaras de estas tierras, conocedores de la legislación internacional que nos ampara, específicamente el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de Países Independientes de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, hemos resuelto rechazar toda actividad minera en nuestro territorio, en cualquiera de sus etapas, desde las actividades de prospección, exploración hasta las de explotación, debido a que para llegar a esta última, es preciso pasar por las anteriores, representando todas ellas una vulneración a nuestro derecho a la libre determinación.

¡BELÉN DICE NO A LA MINERÍA!

 

POR LA DEFENSA DE NUESTROS TERRITORIOS, TRADICIONES Y PATRIMONIO ANCESTRAL