Depósitos subterráneos pueden almacenar 600 mil veces más agua que los embalses

    La recarga artificial de La recarga artificial de acuíferos permite acopiar agua limpia y sin evaporación para épocas de sequía. Esta emplea formaciones geológicas cuya capacidad supera con creces los 8.500 km {+3} de agua acumulada en represas de todo el mundo.

    La lluvia que cayó ayer en la zona central dejó optimistas a muchos que ven con preocupación la escasez hídrica que afecta al país. Sin embargo, parte importante de esta agua irá a parar al océano casi tan rápido como cayó.

    El problema se repite en todo el mundo. Y se acrecentará con una población que en 2050 tendrá 2 mil millones más de personas. El alza en la demanda de alimentos y agua para consumo y agricultura hará que en 2100 se necesite el doble de agua de la que se destinó en 2000 para abastecer de alimentos al planeta.

    Así lo indican los hidrólogos Ghislain de Marsily, de la U. de la Sorbona (Francia), y Rodrigo Abarca del Río, académico del Departamento de Geofísica de la U. de Concepción, en su estudio “Agua y Alimento en el Siglo Veintiuno”, publicado en la revista Surveys in Geophysics (goo.gl/GNXs2x).

    El artículo acaba de ser reconocido como el más visitado en 2017 en esta revista de Springer Nature. Esto le valió ser incluido dentro de la colección Change the World, que deja abierto en forma gratuita hasta el 31 de julio el acceso a los artículos de cinco revistas de este grupo editorial que pueden tener un impacto sobre los problemas más apremiantes de la sociedad.

    Tras un acucioso recuento de la oferta y demanda de agua disponible a nivel global durante este siglo, Abarca y De Marsily plantean en su artículo que si bien los embalses son una solución para tener reservas de agua, “una mejor alternativa es almacenarla en acuíferos subterráneos, recargándolos artificialmente para las épocas de escasez (ver infografía). Una de las ventajas es que bajo tierra no se evapora, se mantiene limpia, no requiere grandes extensiones en superficie y se puede implementar en forma relativamente fácil.

    A nivel mundial, “el volumen actual de agua almacenada en embalses es de 8.500 km {+3} . Pero en los acuíferos hay espacio para almacenar 600 mil veces esa cantidad”, agregan los investigadores. Países como EE.UU., Australia, España, Alemania e Israel tienen experiencia inyectando agua bajo la superficie. “Pero esto ya lo hacían los incas en las amunas. En una ceremonia subían a 4.500 m para captar aguas lluvia que luego bajaban por acequias hasta zonas de rocas fisuradas en la montaña y que meses después afloraba en manantiales más abajo”, dice Abarca.

    El hidrólogo destaca que “el 80% del agua se pierde por escurrimiento. Su escasez es causa de conflictos y migraciones que irán en alza si no buscamos soluciones como este tipo de sistemas de almacenamiento y abastecimiento”.

    De Arica al Maule

    En Chile, un estudio encargado por la Comisión Nacional de Riego a la consultora GCF Ingenieros en 2013 arrojó que de 18 cuencas analizadas desde las regiones de Arica y Parinacota hasta la Región del Maule, solo ocho tienen potencial de recarga de acuíferos.

    “El problema es que nuestros valles y ríos son de gran pendiente y la recarga artificial resulta mejor en cuencas planas”, dice Guillermo Cabrera, quien lideró el estudio.

    Una de las cuencas con potencial es la del río Maipo. Una planta piloto de recarga artificial de la Sociedad del Canal de Maipo (SCM), ubicada en el Campus Antumapu de la U. de Chile, en La Pintana, y que cuenta con dos piscinas y dos pozos de infiltración, está demostrando su viabilidad. “Entre marzo y diciembre de 2016 inyectamos cerca de 1,5 millones de m {+3} al acuífero, ubicado a unos 180 m de profundidad. Lo hicimos con derechos de agua que en invierno se usan en menor medida y que así quedan disponibles para regar en verano o en tiempos de mayor demanda”, dice José Luis Fuentes, jefe del Departamento de Estudios y Desarrollo de la SCM.

    El volumen aportado artificialmente equivale a 150 camiones aljibe, dice Fuentes, quien plantea que este modelo podría ser replicado por otros agricultores.

     

    Fuente: El Mercurio