Desempleo y minería: Alcances de un debate regional

Desde un tiempo a esta parte se escucha recurrentemente señalar que cuando existen materias que involucran a una comunidad en específico el debate debiera concentrarse solo en dicho territorio. Se elimina de esta forma, y de un plumazo, la discusión de alcance regional, e incluso nacional, en materias relevantes y a veces fundamentales.

Ejemplo de esto es lo que ocurre en torno a las políticas públicas que es necesario implementar para enfrentar el problema de desempleo actual en Chile Chico.  Donde cientos de trabajadores quedaron cesantes producto de la inundación de la mina Delia 2 de Cerro Bayo, que derivó en la muerte de dos trabajadores y el cierre de la faena.  En simple, un hecho específico generó un grave efecto social y económico.

El debate sobre permitir que la minería avance en la comuna (más aún, hacia otras zonas de la cuenca del lago General Carrera e incluso de la región) ha sido focalizado por ciertas autoridades solo en Chile Chico.  Y ni siquiera en la comuna sino en la localidad y sectores directamente adyacentes.  “Solo nosotros podemos opinar” han dicho algunos actores.

En un momento en que la participación ciudadana es un tema relevante, suena lógico tal planteamiento.  Se relaciona con la legitimidad en la discusión de los temas de interés público y la consiguiente toma de decisiones.   Aquello es muy coherente.

Sin embargo, esta línea argumental tiene varios problemas de fondo.

El primero es que el diálogo sobre la gestión del territorio no está en ocasiones exclusivamente en manos de quienes están directamente relacionados con él.   Un claro caso es el bosque nativo.  Todos sabemos que aunque un poblador pudiera poseer uno en su campo, no puede hacer con él lo que se le dé la gana.  Necesita autorización para aquello, llámese plan de manejo. Y esto corre para ciertos recursos naturales fundamentales que pueden llegar a ser patrimonio no solo de un territorio sino de una provincia, región, país e incluso el planeta entero.  Por algo existen extensas áreas declaradas patrimonio de la humanidad, porque pensar en las generaciones futuras es la base de la sustentabilidad.

Este debate siempre es legítimo y necesario, y en el caso de la compañía minera Equus Mining que presiona para que el sector Los Domos, adyacente a la reserva nacional Jeinimeni, no sea incorporado al Parque Patagonia, es bueno conocer qué es lo que pretende afectar. Aunque algunos hablan de un “peladero”, ha quedado demostrado el alto valor en términos de conservación, patrimonio geológico, arqueológico y paleontológico.  En el fondo, de desarrollo sustentable y de largo plazo a través del turismo.

Pero este no es la única razón.

Las medidas pro empleo que se están adoptando no afectan solo a la ciudad específica de Chile Chico sino a toda la comuna e, incluso, la región.  Gran parte de los recursos que se están destinando provienen de fondos regionales.

Hagamos un recuento.

A principios de año, el Consejo Regional (Core) destinó 450 millones de pesos para generación de empleo en Chile Chico mediante el Fondo Regional de Iniciativa Local.  A este se sumó otra partida por la misma figura durante el mes de agosto, por $600 millones.

La Corporación Nacional Forestal logró hace pocas semanas la aprobación por parte del Core de dos proyectos, por un total de 360 millones de pesos.  ¿Cuál fue el motivo?: paliar el desempleo en el corto y mediano plazo.

A estas iniciativas se suma el avance del proyecto para construir el Centro de Educación Ambiental y circuito turístico en la reserva Jeinimeni, por 7 mil millones de pesos, también con recursos regionales.

Y ya a nivel ministerial, está la construcción del hospital de Chile Chico, por 26 mil millones de pesos y cuya licitación está ya en marcha.

Y todo esto sin contabilizar todas las otras iniciativas de organismos del Estado que se han focalizado en la localidad.

Volvamos al principio. La emergencia se ha producido por el cierre de una empresa en específico, principalmente por su propia responsabilidad.  Y para mitigar los problemas que ha generado, el Estado ha debido redestinar recursos que podrían haberse dirigido a otras zonas de la región.

Es en este punto donde el resto de los habitantes de Aysén, en lo que al Fondo Nacional de Desarrollo Regional se refiere, legítimamente pueden opinar sobre las decisiones que se adopten para que en el futuro no se vuela a echar mano a fondos que podrían ser utilizados en necesidades de otros territorios.

Y eso pasa, por ejemplo, por dejar atrás la dependencia de una comunidad en una o dos grandes empresas que dan empleo, mineras en este caso, donde el día que cometen errores es el Estado (y todos nosotros) el que debe enfrentar sus pasivos.  Ejemplo claro y concreto de ello es cómo en la región se están llevando adelante proyectos de biorremediación para enfrentar la contaminación que genera el relave de Puerto Cristal.

El debate sobre los modelos productivos es amplio. Y enfrentarlo con todas las variables en la mesa, fundamental.

Por Patricio Segura.

Publicado en El Divisadero