Al igual que en su anterior gobierno, el Presidente Sebastián Piñera ha cometido un nuevo error con Aysén.

En la historia no solo de la región sino del país quedó impreso el proceso de movilización que generó la aprobación el 9 de mayo de 2011 del proyecto HidroAysén.  Ese día, el mandatario plasmó su voluntad política de que los ríos Baker y Pascua, y todo el territorio aisenino, fueran intervenidos irreversiblemente por la presión minera del SIC.  Y ya sabemos en qué derivó aquella aspiración.  No solo la Alianza por Chile se fue para la casa (recordemos, luego de las protestas por Patagonia sin Represas vino el movimiento estudiantil) sino que años después se desecharon definitivamente dichos proyectos e incluso las empresas retornaron los derechos de agua al Estado.

Desde hace dos décadas al menos, muchos de quienes vivimos en la región hemos participado en la construcción de diversas Estrategias de Desarrollo Regional.  La de 1994 al 2000, de 2000 al 2006 y la última, validada por la administración anterior de Piñera -con Pilar Cuevas a la cabeza- del 2010 al 2030.  

En todas ellas, con algunos matices, los ejes de desarrollo han sido los sectores pesquero acuícola, turístico y silvoagropecuario.  Casi como un mantra tal se reitera en los más diversos ámbitos.  Y la minería nunca ha estado priorizada como área fundamental, en ninguno de los procesos participativos de los más diversos instrumentos de planificación de desarrollo y territorial. Incluso en Chile Chico la propia comunidad, en el Plan de Desarrollo Comunal hoy vigente, ha planteado que quiere ir dejando atrás la dependencia de este sector y un 60 por ciento apuesta por el turismo, a diferencia de solo un 20 % que quiere mantenerse en un extractivismo primario.

Y aún así, con todas estas señales, Sebastián Piñera acaba de lanzar una propuesta de Plan Aysén donde en el pilar de desarrollo económicode toda la región incluye, por la ventana y como un tercer sector, esta área de alto impacto social y ambiental. “Esta es una región que tiene un potencial minero muy importante, tenemos que hacerlo con inteligencia y con prudencia, respetuoso, cuidando el medioambiente, pero uno no tiene por qué renunciar a una de las riquezas de la Región de Aysén, y que ha sido tradicionalmente, especialmente en Chile Chico. Y por eso la nueva Ley de Evaluación de Impacto Ambiental, que está desarrollando la ministra Carolina Schmidt, va a permitir compatibilizar, asegurar participación ciudadana, uso de las mejores tecnologías de evaluación, para que los proyectos productivos sean amistosos y amigables, y respetuosos del medioambiente” indicó a la prensa 

Todo con el fin de privilegiar hoy un proyecto concreto, “Los Domos”, en el área que se pretende eliminar del futuro Parque Patagonia.  Iniciativa que impulsa la corporación australiana Equus Mining a través de la sociedad Southern Gold, en la cual participa en forma protagónica Sergio Romero, hijo del ex senador RN y presidente del Senado del mismo nombre. Casualmente partido matriz del Primer Mandatario.

Más aún, hoy Equus Mining está en conversaciones para adquirir las instalaciones de Cerro Bayo, controlada por la canadiense Mandalay Resources. Es este dato el que deja dudas sobre la independencia del Presidente de la República en esta decisión, más aún al haber incluido a “Los Domos” en el único proyecto priorizado para Aysén por la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables.  

Según consta en un reportaje de The Clinic de junio de 2017, durante el segundo año de mandato del primer gobierno de Sebastián Piñera “Sernageomin aprobó la explotación en la mina Delia NW, el yacimiento que se inundó hace cinco semanas con dos trabajadores en su interior.  Un año después, en noviembre de 2012, uno de los vehículos financieros del family office de Piñera, Inversiones Bancard S.A., le vendió a la compañía minera un predio de 662 hectáreas, ubicada en el mismo sector”.  Ante esto, es legítimo preguntarse: ¿Qué otros intereses económicos y de lobby hay detrás de esta decisión que se anuncia como motivada por el bienestar de Aysén?

Lo que se pretende, en la práctica, es por secretaría y con el codo borrar lo que hemos escrito con todas nuestras manos.  Y lo que es más grave, poniendo en riesgo la principal reserva de agua dulce de Chile cuando en el mapa se revisan los proyectos de exploración y explotación minera en la cuenca del lago General Carrera, el Chelenko.

Pero aún así, hay algo que sigue claro.  Aysén no será plataforma de intereses económicos extrarregionales, tampoco una despensa ni, muchos menos, un botín.

Martes 23 de octubre de 2018.

 

Por Patricio Segura

Fuente: Eldivisadero.cl