Enel trae buses limpios, pero no retira sus carboneras

    Durante 2016 llegaron los primeros buses eléctricos a Santiago como una iniciativa de ENEL la Municipalidad de Santiago, dando  servicio de acercamiento a santiaguinos y turistas que circulan por el centro de la capital.

    En 2017,  ENEL acordó con Metbus incorporar los dos primeros buses eléctricos del Transantiago y a comienzos de 2018 anuncio la compra de 120 buses eléctricos (que deben llegar en noviembre) para crear el primer electrocorredor” en Avenida Grecia. A estas importantes  iniciativas  para introducir la  electromovilidad en Chile se suma hoy  el acuerdo entre ENEL y la Municipalidad de Concepción  para  inaugurar una  electrolinera pública en dicha ciudad y  poner en funcionamiento  en agosto  el primer bus eléctrico para Concepción.

    Tras tres años de negociaciones con distintos municipios y empresas de transporte, ENEL ha encontrado un nuevo nicho para comercializar la electricidad que produce y al mismo tiempo aportar a reducir emisiones en el sector transporte.  No obstante, el problema de la electromovilidad, es que no necesariamente asegura  la transición hacia una matriz más limpia, sino que muchas veces  aunque los buses no emiten, si lo hacen las termoeléctricas a carbón  que alimentan los cargadores que proveen carga a dichos buses. ¿Electromovilidad a carbón? Esta es una realidad  que encubre  una generación contaminante y con efectos graves en la salud de las comunidades locales  y que es necesario  aclarar. Especialmente en el caso de la electromovilidad en ciudades como Concepción, donde ENEL posee dos termoeléctricas a carbón Bocamina I y Bocamina II con 48 y 41 años respectivamente, en la contigua ciudad de  Coronel.

    ENEL puede superar este doble estándar y alimentar los buses eléctricos con energía limpia. En Chile hoy existe una capacidad instalada de generación de 22.580 MW, lo cual se incrementara con la construcción de  los proyectos con RCA aprobada por una potencia de 4.938 MW adicionales, mientras que la demanda eléctrica máxima es  menos de la mitad, y equivale según las autoridades a  unos  10.690 MW.  Es decir en Chile existe una sobreoferta de producción eléctrica que permitiría cerrar las termoeléctricas a carbón  y además  continuar aumentando el transporte eléctrico. Solo así limpiaríamos  la matriz eléctrica de verdad.

    La población de Coronel y del Gran Concepción no deben seguir costeando con su salud la perpetuación de la generación a carbón, en una zona  saturada, donde la electricidad sucia se pretende limpiar alimentando a la  electromovilidad.

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