Glaciares e intereses mineros

Escrita por Sara Larraín

Compleja ha sido la discusión del proyecto de Ley de Glaciares para la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados. No obstante, hoy se vivirá una de las jornadas decisivas con la votación del concepto de “reserva estratégica glaciar”, que busca  reconocer el carácter de reservas de agua dulce a todos los glaciares ya catastrados por la Dirección General de Aguas (DGA) e incluidos en el inventario nacional del organismo.

La presión de la minería para detener el proyecto y reducir su margen de acción es feroz, al punto de esgrimir que las explotaciones mineras en Chile no han destruido glaciares. En honor a la verdad, es necesario explicar que sí han destruido glaciares y algunas continúan haciéndolo.

Los glaciólogos Brenning y Azócar publicaron en 2010 un estudio que muestra la destrucción de glaciares realizada por Codelco, Anglo American, Antofagasta Minerals, Cerro Grande y Barrick Gold, entre las regiones de Atacama y O’Higgins, provocando una pérdida de 35 millones de metros cúbicos de agua dulce.

Lo más importante para el futuro del país, su desarrollo y bienestar es justamente la disponibilidad hídrica, para lo cual se requiere proteger las fuentes de agua, incluidos los glaciares y avanzar hacia la gestión sustentable de las cuencas y de este recurso estratégico.

Sin agua no hay alimentos, no hay ciudad, no hay industria, ni desarrollo. Por eso atenta contra el desarrollo del país que la minería destruya glaciares, los use como botaderos y contamine las aguas que la agricultura y las ciudades deben utilizar aguas abajo.

El país enfrenta un prolongado período de sequía y estos fenómenos se intensificarán con el cambio climático. Por ello es crítico apostar a la seguridad hídrica como prioridad para el desarrollo y bienestar del país.

Los glaciares son el respaldo de nuestra seguridad hídrica; no podemos sacrificarla y poner en peligro el futuro por causa de la voracidad de las grandes compañías mineras que insisten en destruir los glaciares.

Fuente: La Tercera