Impuesto verde a fuentes fijas recauda US$188,3 millones en 2018, y anota leve caída por menores emisiones contaminantes

La ampliación del gravamen a instalaciones de otros sectores productivos, como el cementero o la minería -debido a los cambios de este gravamen que se consideran en el proyecto de reforma tributaria-, implicaría un incremento promedio de US$47 millones por año en el pago que realizarán las empresas.

En su segundo año de operación, la recaudación del impuesto verde a las emisiones de fuentes fijas estuvo en línea con las proyecciones efectuadas en la reforma tributaria de 2014. En 2018, los 93 establecimientos que están afectos a este gravamen totalizaron pagos por este concepto por US$188,3 millones, según datos del Ministerio de Medio Ambiente (MMA).

Este monto corresponde a la valorización de las emisiones reportada por cada establecimiento según la fórmula de cálculo establecida para los contaminantes locales, que en el caso del dióxido de carbono (CO2), corresponde a un cargo de US$5 por tonelada emitida.

El monto es similar a los US$186,6 millones que se proyectaban como recaudación para el año pasado en el informe financiero de la reforma tributaria de 2014 y es levemente inferior (-1%) a la recaudación de 2017, el primer año en que se aplicó este impuesto, cuando implicó un aporte a las arcas fiscales de US$190,1 millones.

Esta baja, explican en el MMA, se explicaría por la disminución de las emisiones contaminantes sujetas a este tributo.

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