Iniciativas de protección al huemul habrían detenido la caída de su escasa población

Individuos han aumentado en la ex hacienda Chacabuco y Torres del Paine, pero hay preocupación por los ataques de perros.

Garantizar la existencia de una población estable y sostenible en el tiempo. Ese es el objetivo de una serie de iniciativas que se desarrollan con el huemul en las zonas de Chile que habita este ícono nacional.

Los resultados a priori parecen positivos, dice el zoólogo de la U. Católica Agustín Iriarte. «Gracias a las iniciativas privadas y estatales de conservación, como la creación de nuevas áreas protegidas, las experiencias de crianza en cautiverio y las campañas de protección, la baja de la población se está conteniendo», dice. Hoy se calcula que viven entre 1.500 a 2 mil huemules en Chile.

Iriarte es uno de los editores del libro «El huemul de Aysén y otros rincones», publicación dedicada al público general en la que participaron especialistas nacionales y extranjeros con sus más recientes investigaciones. Se trata de una iniciativa de la Secretaría Regional de Agricultura, realizada a través del Programa de Protección al Huemul.

«La gente sabe poco de él, lo confunde con el ciervo rojo, y al no conocerlo, no lo protege. Por eso, nuestro objetivo con este libro es entregar mayor conocimiento a la comunidad, dice Horacio Velásquez, Seremi de Agricultura de la XI Región.

El biólogo de la U. Austral Paulo Corti, autor de uno de los capítulos, aclara que no hay una recuperación general, sino que se concentra en algunas áreas donde se han hecho manejos, como la adquisición de tierras. Entre estas, destaca la ex hacienda Chacabuco, que fue comprada por Douglas Tompkins y ahora forma parte del nuevo parque nacional Patagonia.

«Sabíamos que había huemules, pero no cuántos, por lo que nuestra primera acción fue sacar el ganado», cuenta Cristián Saucedo, veterinario y administrador de vida silvestre en la reserva, quien también participó en el libro. Una vez que los retiraron, realizaron censos y marcaron huemules año a año. «Nos dimos cuenta de que empezaron a colonizar lentamente el área. En algunos lugares partimos registrando tres o cuatro, y hoy podemos encontrar allí entre 25 y 30; ha sido un aumento importante en 12 años».

También hay buenas noticias en Torres del Paine, donde una población prácticamente inexistente hace una década se ha expandido por gran parte del parque, dice Iriarte.

Y se mira con atención la sobrevivencia de la pequeña población existente en la Reserva Nacional Los Huemules del Niblinto, la única de la Región del Biobío y de la zona centro-sur.

Pero no todas son buenas noticias. En la ex Reserva Nacional Tamango, cercana a la localidad de Cochrane, los números han ido en retroceso, dice Corti, quien trabajó en un seguimiento de las poblaciones entre 2005 y 2012. «Cuando trabajamos allí llegamos a calcular 45 individuos, pero en los últimos años esos números han bajado».

No está clara la razón, pero se especula que ha habido un aumento de la depredación, especialmente de perros domésticos.

También existe preocupación por una enfermedad transmitida por el ganado doméstico. «A veces aparecen casos nuevos, pero hasta ahora no hay reportes de muerte que puedan atribuirse a esta enfermedad», dice Rodrigo Orrego, coordinador del Programa de Protección al Huemul de Aysén.

Otra inquietud emergente es el cambio climático. «Si bien existe gran variabilidad genética entre sus poblaciones, dentro de ellas no hay tanta, por lo que si los cambios ocurren muy rápido no sabemos si tendrá el tiempo suficiente para adaptarse», advierte Corti.

Fuente: El Mercurio