Limitar calentamiento global a 1,5 grados requerirá cambios sociales sin precedentes

    Desde el uso generalizado de fuentes energéticas verdes hasta variaciones en los hábitos de alimentación ayudarán a que los efectos para los ecosistemas y la vida del planeta sean menos catastróficos. 

    “Lo que necesitamos es una transición global con respecto a cómo nos desplazamos, producimos, consumimos y comemos”, dice enfática Patricia Pinho, profesora de Ciencias Atmosféricas de la U. de Sao Paulo y coautora del capítulo sobre desarrollo sostenible y reducción de la pobreza del nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático, conocido por su sigla IPCC, presentado ayer en Corea del Sur.

    El documento subraya la importancia de acotar el calentamiento global a 1,5 grados, a través de cambios sin precedentes a nivel social y global, para evitar una extinción masiva de especies o contener el aumento del nivel del mar. Los expertos reconocen que al ritmo actual de emisiones, este umbral se alcanzará entre 2030 y 2052.

    Por ello, el llamado al compromiso ya no solo apunta a los gobiernos, sino que obligará a cambios en la vida diaria. Por ejemplo, Pinho apunta a que serán necesarias dietas más sostenibles y menos basadas en la carne bovina.

    El transporte público también tendrá que cambiar. Hoy 92% opera con combustible fósil. La idea es reducir ese porcentaje a un 32% a 2050. El consumo de energía también deberá migrar a las energías renovables si se quiere mantener bajo control las emisiones, sostiene el informe. El objetivo es que, en un escenario óptimo, un 88% de la energía consumida en el planeta provenga de fuentes renovables y que las fuentes fósiles disminuyan prácticamente a cero.

    La clave, dicen los especialistas, es una transición a una economía sustentable, lo que implica mayor reutilización de productos, algo que ya se está viendo con el plástico.

    “Limitar el calentamiento a 1,5 °C no es imposible, sin embargo, la evaluación muestra que se requiere de transiciones y cambios sin precedentes”, dice Luis Mundaca, investigador chileno de la U. de Lund (Suecia), quien participó en la redacción del informe. Esto incluye las áreas económica, medioambiental, geofísica, institucional, tecnológica y sociocultural.

    “Lo positivo es que las herramientas ya existen”, destaca Mundaca. Cita como ejemplo el imponer un precio al carbono vía un impuesto o permisos transables. Pero además menciona otras acciones complementarias, como normas más estrictas de construcción y rendimiento para productos eléctricos, metas más ambiciosas para el despliegue de energías renovables no convencionales, sistemas de transporte públicos más eficientes, y una mejor y efectiva planificación urbana.

    Menor impacto

    Entre otros aspectos clave de mantener el umbral, el informe sostiene que con un calentamiento de 1,5 °C en el año 2100, en comparación con uno de 2 °C, la elevación del nivel global del mar sería 10 cm inferior, la probabilidad de que el océano Ártico quedara libre de hielo en verano sería de una vez por siglo frente a un mínimo de una vez por decenio; y los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90%, mientras que en el peor caso, prácticamente todos desaparecerían. También significaría menos calor extremo, sequías y lluvias torrenciales.

    El informe IPCC será clave para las negociaciones de la llamada “letra chica” del Acuerdo de París, que tendrán lugar en diciembre en Katowice, Polonia, en el marco de la vigésima cuarta cumbre del clima (COP 24). El acuerdo suscrito en 2015 plantea como objetivo general limitar el calentamiento global bajo los dos grados a través de las contribuciones nacionalmente determinadas, que son los compromisos de cada país, pero falta saber cómo se implementarán y verificarán.

    “Es muy relevante tener este informe, porque básicamente lo que nos dice es que es necesario acelerar el tranco, ser más exigentes y mucho más ambiciosos en la reducción de las emisiones y el tránsito hacia una economía baja en carbono”, señala Eduardo Bustos, investigador del Centro de Cambio Global de la U. Católica.

    ”El informe muestra que tenemos que actuar muy rápido y esto significa hacer ajustes duros y bastante duros en nuestra manera de vivir”. RICARDO BOSSHARD DIRECTOR DE WWF CHILE

     

    Martes 9 de octubre de 2018.

    Por Richard García

    Fuente: Vida Ciencia Tecnología / El Mercurio