Los pulmones verdes que se vienen en Santiago

    Fuente: Publimetro (www.metropoint.com), lunes 17 de julio de 2006.

    En las próximas semanas, el intendente de la Región Metropolitana, Víctor Barrueto, anunciará uno de sus principales proyectos: Santiago Verde, una nueva versión –mejorada– del llamado Plan Verde, que busca introducir mayores recursos a la arborización de la ciudad y comprometer el apoyo de los privados a la gene ración de áreas verdes que actúen como pequeños pulmones para la contaminada capital.

    Barrueto, quien a fin de año, además, deberá tener actualizado el Plan de Descontaminación, afirmó a Publimetro que entre 1992 y 2005 en las 20 comunas más pobres de Santiago el Estado desarrolló 130 hectáreas de áreas verdes. Adicionalmente, los municipios y privados aporta ron otro tanto, lo que permitió sumar 217 hectáreas. Sin embargo, la cifra es insuficiente y hoy existe un déficit dramático, lo cual obliga a tomar medidas radicales. “Queremos darle un empujón muy grande a esto, para que al año 2011, lleguemos a construir 1.500 hectáreas de áreas verdes, principalmente árboles, porque son fundamentales en la tarea de captar el material particulado”, explicó.

    Conseguir este objetivo no será fácil, por lo que aún se están definiendo las líneas de acción, tanto en el tipo proyectos a realizar como en su financiamiento.

    Nuevos parques

    Sobre lo primero, Barrueto adelantó que un pilar será la creación de parques, partiendo este año con una docena y el 2007 con otros 14. Entre los primeros, destacan parques como el Pablo Neruda (Lo Espejo), Parque Natural Quebrada Macul 2 (La Florida) y La Hondonada (Cerro Navia). También debe agregarse el parque que se construirá en el Portal Bicentenario. Se suman iniciativas de menor calibre como el proyecto de espacios públicos y áreas infantiles, el cual ha tenido dificultades en la mantención por parte de los municipios.

    En cuanto al financiamiento, Barrueto sostuvo que hay recursos esta tales pero que también quieren involucrar a privados que pueden realizar compensaciones ambientales financiando parte de estas iniciativas.

    A esto, se suma el trabajo que realiza la Conaf metropolitana, que cada año entrega 50 mil árboles urbanos a la comunidad y los municipios, los cuales son priorizados para las comunas más pobres. El director metropolitano de Conaf, Santiago del Pozo, explicó que esta distribución se da porque en la actualidad las comunas del sector oriente tienen un promedio superior a los 9 m2 de áreas verdes por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que contrasta con los menos de 2 m2 que se aprecian en las comunas pobres.

    El funcionario aseveró que cada año Conaf aporta entre 0,6 y 0,9 m2 de áreas verdes por habitante, lo cual contribuye a compensar la reducción de áreas verdes en la periferia, producto de la expansión anual de la ciudad en 35 mil hectáreas, según datos del Minvu.

    Plan de conservación de la biodiversidad

    Hasta aquí las iniciativas urbanas, porque en el entorno de la capital, están los denominados “pulmones verdes estructurales” de la capital priorizados hace dos años por una comisión público-privada que derivó en un plan de conservación de la biodiversidad en Santiago. Se trata de grandes á reas ubicadas en el entorno de la ciudad y subdivididas en grandes bloques.

    La directora de Chile Sustentable e integrante de la comisión, Sara Larraín, explicó a este medio que al 2010 esperan tener en marcha este plan que considera detener las amenazas ambientales (deforestación, casas, extracción de tierra de hojas, basura) y actuar junto a los privados, para conservar la naturaleza.

    Esto incluye refocalizar las actividades productivas y turísticas de la zona para evitar que se transformen en amenazas al medioambiente y reforestar algunos sectores donde se han depredado especies como el roble y el ciprés andino.

    Existen otras iniciativas, como los proyectos de reforestación que realiza la corporación Cultiva, que hace poco inició la reforestación de 44 hectáreas del cerro Calán.

    Guillermo Scalan, director ejecutivo de Cultiva, señaló que el próximo año terminarán este proyecto -cuyo principal financista fue Gerdau Aza- y que esperan iniciar los trabajos en el Cerro Renca (1.300 hectáreas), cuyo costo es de al menos $ 2,3 millones por hectárea.

    Además, Scalan pretende unirse a otras entidades para reforestar un cordón precordillerano –de 150 metros de ancho en la cota mil de Los Andes- entre Lo Barnechea y Puente Alto, lo cual, aseguró, terminaría con el 60 por ciento del material particulado que existe en Santiago y que se genera por la lluvia que arrastra tierra desde la precordillera.

    Otra iniciativa, pero de educación ambiental- es la que encabeza Adriana Hoffman, en el proyecto Cantalao Precordillera Centro de Educación Ambiental, que busca restaurar instalaciones antiguas del Ejército en Peñalolén, en una extensión de 350 hectáreas, para desarrollar un circuito natural que forme parte del Sendero de Chile. Requiere US$ 2 millones.

    De esta forma, si las iniciativas del gobierno y de los privados proliferan, en los próximos cinco años podríamos tener una realidad completamente distinta en la capital, con un aire sustancialmente más limpio y grandes extensiones de áreas verdes a la vuelta de la esquina.-