Meteorólogos pronostican otoño seco pese a presencia de fenómeno de El Niño

    Este evento, asociado a mayores lluvias, comenzó a declinar, pero existe un 50% de probabilidades de que llegue La Niña. La última vez que La Niña afectó al país fue entre los años 2007 y 2012, generando un problema de proporciones a raíz de la sequía.

    Según el último informe de la  Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA), fechado el 10 de marzo,  el fenómeno de El Niño se debilitará en los próximos meses, tras el cual podría comenzar La Niña, anomalía climática que reduce las precipitaciones y cuyas probabilidades que se desarrolle hasta ahora son de un 50%.

    Claudia Villarroel, especialista de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), explica que recién a fines de mayo los modelos climáticos utilizados por el organismo podrán indicar con  mayor precisión qué pasará en el país. La experta recuerda que de los 16 eventos de El Niño registrados en el país (desde 1950 a la fecha), sólo la mitad se han transformado en La Niña.

    Lo que sí pueden anticipar desde el organismo para los próximos meses, es que este otoño debería ser “normal a ligeramente seco” en la zona central y sur del país. “Muchos han dicho que este otoño va a ser lluvioso debido a que el agua de mar aún está cálida, pero no hay fundamento estadístico para decir aquello”, precisa la meteoróloga.

    Cambio climático

    Villarroel aclara que en el pronóstico de la DMC  para otoño manda la estacionalidad, que en este caso se caracteriza por bajas precipitaciones.  Explica que  el agua caída durante esta estación representa sólo un 20% de la precipitación total anual. “A eso se le suma el cambio climático, que contribuye con menores lluvias”, señala la meteoróloga.

    Jason Nicholls, meteorólogo de AccuWeather, señala que  El Niño sigue siendo fuerte, pero que la temperatura del océano ha comenzado a enfriarse, por lo que el evento continuará debilitándose. Agrega que la presencia de este fenómeno puede ayudar a que durante abril  termine con precipitaciones dentro de lo normal, sin embargo, pronostica un escenario distinto para los meses siguientes.

    “Casi todos los modelos climáticos muestran precipitaciones por debajo de lo normal en mayo y durante el invierno en gran parte de Chile”, indica Nicholls.

    ¿Invierno seco?

    El Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza), en tanto, en el boletín climático que emitió ayer, pronostica un otoño seco, con incertidumbre respecto a las precipitaciones que se puedan generar en invierno.

    En el reporte advierte que el evento de El Niño sigue en su fase de decaimiento, luego de alcanzar su máximo nivel durante los meses de diciembre e inicios de enero. Pese a ello   informa que sus efectos siguen manifestándose con altas temperaturas (ver nota principal páginas 2 y 3), por lo que está previsto un otoño más cálido y seco de lo normal.

    En el Ceaza también estiman que las probabilidades que se desarrolle un evento como el de La Niña son de un 50%  hasta ahora, lo que es un porcentaje alto en términos meteorológicos. “Es difícil precisar bajo condiciones neutras qué va a ocurrir respecto de las precipitaciones y ante un posible evento de La Niña lo más probable es que sea un invierno seco”, explica el meteorólogo del Ceaza, Cristóbal Juliá.

    Lo único que está claro, precisa Juliá, es que será una estación que no estará bajo la influencia de El Niño.  Pese  a su presencia desde el año pasado este evento no logró frenar el déficit de agua caída, que estuvo entre un 20 y 30% en la zona central, explica Claudia Villarroel.

    Fernando Santibáñez,  investigador del Centro de Agricultura y Medio Ambiente de la U. de Chile, explica que los últimos eventos más fuertes del fenómeno de La Niña se registraron entre los años 1988 y 1989, y en el período 2007-2012.

    Para este académico, Chile todavía no está preparado para enfrentar este tipo de eventos. “A pesar de las grandes inversiones que el país hizo en el pasado en grandes obras de regadío, Chile no está preparado para un futuro hídrico más seco”, señala  Santibáñez.

    A su juicio, entre las tareas pendientes están, la gestión de cuencas bajo una visión de “gestión integrada”, el mejoramiento de la eficiencia hídrica y la infraestructura, entre otras.

    Fuente: La Tercera