Miden desequilibrio de cuencas altoandinas por la minería

«Esta es una situación de preocupación». Con estas palabras catalogó el director de la Dirección General de Aguas (DGA), Rodrigo Alegría las mediciones de los efectos que se han detectado por la minería en las cuencas altoandinas de la región de Atacama.

Estas anomalías fueron detectadas a través de un estudio que se está realizando desde el 2014 a cargo de especialistas del nivel central de la DGA y consultores internacionales de la empresa española ANPHOS 21. La investigación busca actualizar el balance hídrico de las 34 cuencas altoandinas que se encuentran en la región, con lo cual se aportará con información para proteger la sustentabilidad del recurso hídrico, para sus usos en los diferentes sectores de la economía y el desarrollo social y medioambiental.

Antecedentes

Para la medición, en el año 2015 se instalaron 10 piezómetros (niveles agua subterránea) y una estación meteorológica (miden evaporación del suelo), lisímetros (evaporación del agua del suelo), pluviómetros (lluvia caída), y sensores de temperatura para correlacionar los datos anteriores. Este año (2016) se instalarán 7 más, distribuidas entre el Salar Grande y Salar de la Isla.

A esto se suman estaciones meteorológicas. El 2015 ya se instaló una estación de alta gama en Laguna Santa Rosa, que mide los parámetros anteriores y que incluye además un nivómetro (mide nieve caída) y anemómetro ultrasónico (mide velocidad y dirección del viento), entre otros parámetros. Este año se instalará otra en el Salar Grande.

Alegría detalló que «muchas empresas mineras han instalado, o han explorado, sus operaciones en estos sectores altoandinos, lo que ha hecho que estos sistemas naturales reciban estímulos que empujan a su desequilibrio. Hay que considerar que en forma natural, la descarga de una cuenca cerrada es la extracción natural que provoca la evaporación y el consumo de la flora y fauna existente. Si le sumamos a esto la extracción que hace una empresa, tenemos que buscar el punto de equilibrio para que ambas actividades co-existan».

Actualmente, se realizan perfiles de geofísica mediante la técnica TEM (transciente electromagnético) y campañas de medición hidroquímica e isotópica.

El director agregó que «para la DGA este tema es muy importante, porque estas cuencas son endorreicas (cerradas), es decir, toda la precipitación que cae, liquida o sólida, va a concentrarse en una parte de la cuenca que es la zona de descarga natural. Y ahí generalmente se forman salares, lagunas y se forman sistemas ambientales frágiles como vegas, humedales y bofedales».

En tanto César González, seremi de Obras Públicas (MOP) señaló que «este estudio nos permitirá contar con información valiosa que hoy no tenemos, para el manejo y administración responsable del recurso hídrico en sistemas tan frágiles para la conservación de la biodiversidad, pero a su vez tan importantes para el desarrollo económico de la región y el país».

CUENCAS

Cabe señalar que Atacama cuenta con 4 cuencas principales: Salado, Huasco, Copiapó y las cuencas endorreicas que se encuentran en el altiplano. Según el MOP, Copiapó y Huasco están bastante más estudiadas. Sin embargo, para el Estado, las cuencas endorreicas es un tema bastante desconocido.

Fuente: El Diario Atacama