Ministerio de Agricultura bloquea regulación de plaguicidas y transgénicos que afectan las abejas en Proyecto de Ley que regula la Actividad Apícola

    En el seno de la Comisión de Agricultura del Senado, se discuten los proyectos de ley refundidos que regulan la actividad apícola nacional (boletines N° 9.479-01 del senador Letelier y N° 10.144-01 del senador Tuma y otros). Este proyecto es de suma importancia para el país. La producción de alimentos a nivel mundial y la biodiversidad terrestre dependen en gran medida de la polinización.  Ellas proveen un servicio ecosistémico de altísimo valor, que ha sido valorado en 0,4 trillones de dólares. El 75% de la flora silvestre se poliniza gracias a las abejas y casi el 40% de las frutas y verduras que comemos procede de la polinización.

    Existe grave preocupación a nivel mundial por la masiva desaparición de las abejas por factores como los plaguicidas, los transgénicos, el cambio climático, la desnutrición por la ausencia de flores, las enfermedades y parásitos, entre otros. Chile no está ajeno a esta realidad y la actividad apícola nacional  se ha visto gravemente perjudicada por la muerte masiva de abejas, por esto la importancia de fomentar y de otorgar una mayor protección a los polinizadores.

    Los dos proyectos de ley originales apuntaban en esta dirección, fomentar y proteger la apicultura nacional y proteger no solo a las abejas sino a los polinizadores nativos. Sin embargo el Ministerio de Agricultura ha elaborado indicaciones que cambian completamente el foco del proyecto, lo restringen solo a la actividad productiva de la miel, sin otorgar suficientes resguardos a las abejas ni a los  polinizadores nativos. Existen en Chile alrededor de 424 especies nativas de abejas, con un porcentaje de endemismo que alcanza el 70%. Muchas especies nativas como el abejorro chileno están en peligro de extinción.  La abeja actual, Apis mellifera, fue introducida por los españoles en los siglos XVII y XVIII.

    La Comisión de Agricultura escucho en la sesión del lunes 8 mayo las presentaciones de Chile Sustentable, Rapal y Anamuri. Chile Sustentable enfatizo la necesidad de ampliar el proyecto e incluir  la protección de otros polinizadores, dada la importancia de la polinización para la seguridad alimentaria nacional.

    Asimismo lamentó que la indicación del gobierno haya eliminado toda regulación a los pesticidas neonocotinoides y a los transgénicos que afectan las abejas, los que estaban regulados en los proyectos originales. En este tema, el Ministerio solo se refiere a la necesidad de cumplimiento de las normas vigentes de aplicación de plaguicidas, cuando es sabido que los agricultores normalmente no cumplen con las instrucciones de las etiquetas y aplican plaguicidas sin respetar las normas, prueba de eso son múltiples casos de muertes de colmenas por esta causa.

    Los neonocotinoides son insecticidas sistémicos (que permanecen en la planta) que afectan el sistema nervioso de las abejas, su orientación y les impide volver a la colmena. Los transgénicos contienen toxinas que también las afectan, alteran su conducta alimenticia lo que puede causar su muerte y las hace más susceptibles al ataque de enfermedades.

    Por otra parte, la indicación hace que la causa de la prueba recaiga en manos del apicultor que debe demostrar que fue afectado por la aplicación de un plaguicida de su vecino, o por la presencia de plantas que contienen plaguicidas de forma sistémica, todo lo cual  es de difícil prueba para un apicultor. Por eso Chile Sustentable señalo que es deber del Estado regular las actividades económicas que afecten el desarrollo apícola en el país y no dejar a los apicultores en la necesidad de enfrentarse a la justicia en materias complejas de probar.

    Recomendó que el proyecto de ley debiera regular y limitar la aplicación de todo tipo de sustancias químicas en los cultivos agrícolas y a nivel forestal que causen daños letales y subletales a las abejas y los polinizadores nativos, entre ellos los pesticidas como los organofosforados y carbamatos, los neonocotinoides y  la expansión de cultivos transgénicos en zonas de actividad apícola.

    Otras recomendaciones fueron sobre la necesidad de fomentar la apicultura orgánica sin químicos, donde no ocurre pérdida de panales, como asimismo el establecimiento de zonas de protección de abejas y polinizadores en cada región donde se desarrolla esta actividad, donde no se permitan plaguicidas químicos, cultivos transgénicos, neonicotinoides u otros que los afecten. Estas zonas servirían de refugio, recuperación y multiplicación de abejas y polinizadores. El Proyecto debería además promover, en conjunto con otros servicios como CONAF o el Ministerio del Medio Ambiente, la plantación de árboles y arbustos melíferos a zonas rurales y urbanas para aumentar la disponibilidad de alimento para las abejas en todo el territorio nacional.

    María Isabel Manzur

    Bióloga de Chile Sustentable

    9-62007221

    mimanzur@chilesustentable.net