Negociación climática: Qué esperar

    Fuente: www.tercera.cl, 26 de diciembre de 2007, autora: Sara Larraín, directora del Programa Chile Sustentable.

     

    Pocos días atrás, los gobernantes del mundo concluyeron en Bali, Indonesia, las negociaciones de < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />la  XIII Conferencia  sobre  Cambio Climático.  A pesar de haber sido la más grande y concurrida, la más tensa y con mayor insumo de información en la historia de las negociaciones climáticas  desde 1992, la gran pregunta de la comunidad internacional es ¿qué significa realmente Bali y qué futuro podemos esperar?< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

     

    Lo primero que hay que reconocer es que en Bali se obtuvieron 4 compromisos concretos: un fondo de adaptación de poco más de 30 millones de dólares, para los países no industrializados más afectados puedan enfrentar los impactos; un programa de desarrollo y transferencia tecnológica (sin compromisos presupuestarios) para la reducción de emisiones; y una iniciativa para que los países industrializados transfieran recursos a los países no industrializados con bosques, para protegerlos como sumideros de carbono (Reducir Emisiones de Deforestación y Degradación de  bosques). Finalmente, una «hoja de ruta» en la que todos los países se  comprometen a negociar reducciones cuantificables y mensurables para el período post- Protocolo de Kyoto (es decir, después de 2012).

     

    Lo segundo es aclarar que estos logros no fueron fáciles, sino fruto de arduas negociaciones de toda la comunidad internacional, liderada por la Unión Europea y algunos países no industrializados, contra el bloqueo de  tres  grandes emisores. A saber, Estados Unidos, Canadá y Japón, que rechazaron todos los textos que proponían compromisos concretos de reducción de los países industrializados, a partir del fin del citado protocolo.

     

    Lo tercero es precisar que a estas alturas la base de las negociaciones del clima ya no es  revertir el cambio climático, como se pensaba posible en los años ’90, sino impedir que el calentamiento global supere los 2 a 2,5 grados que proyecta el escenario moderado del Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos. Esto significa que la comunidad internacional ya asumió la decisión política de aceptar un planeta con más de 2 grados de temperatura en relación al promedio actual y todos los impactos que ello implica en reducción de lluvias y glaciares, aumento del nivel del mar y fenómenos climáticos extremos.

     

    Esto implica además que lo que nuestros países están negociando es la reducción de emisiones, para no llegar a un aumento de temperaturas de 4 a 6 grados, que significaría impensables e inabordables impactos físicos, biológicos, sociales y políticos sobre el ambiente y todas las especies que habitan este planeta, incluidos nosotros los humanos.

     

    Por ello es tan grave el bloqueo de EE.UU., Canadá y Japón a las negociaciones de compromisos concretos en Bali. En este trasfondo, aunque Canadá y Japón finalmente cedieron, el bloqueo de la administración Bush significó que la humanidad perdió otro año en planificar y concretar compromisos para reducir entre 25 y 40 % de las emisiones de CO2 el año 2020, en relación con las emisiones de 1990.

     

    ¿Cuál es el futuro que nos espera en este escenario? Riesgos ambientales, políticos y sociales severos, y un desafío ético y político de impensadas dimensiones. No se puede continuar esperando que algunos países renuncien a sus intereses para proteger al planeta y a la humanidad. El espíritu de las negociaciones ante escenarios tan dramáticos debe estar basados en la responsabilidad y la solidaridad. Chile debe sumarse a los liderazgos internacionales que avanzan en esa dirección.

     

    Sara Larraín

    Directora del Programa Chile Sustentable