No queremos Nafta para Chile

    NO QUEREMOS NAFTA PARA CHILE Declaración conjunta de organizaciones chilenas y norteamericanas ante las negociaciones del ACUERDO BILATERAL Chile – Estados Unidos.

    El Tratado de Libre Comercio de América del Norte- NAFTA, fue firmado por México, Canadá y Estados Unidos en 1994, y actualmente se pretende extenderlo a Chile, a través de un Acuerdo Comercial Bilateral con Estados Unidos. Las organizaciones ciudadanas de Chile y Estados Unidos, nos oponemos fuertemente a la concreción de un acuerdo bajo el modelo de Nafta pues sabemos que durante su periodo de aplicación ha causado impactos negativos a la población y al ambiente de dichos países tales como los siguientes: – Se estima que por relocalización de actividades industriales los trabajadores norteamericanos perdieron sobre un millón de empleos. Los empleos generados en México se concretaron hacia trabajos de salario mínimo (5 dólares al día). La falta de aplicación de las leyes laborales impidio un mejoramiento del salario de los trabajadores mexicanos – A pesar de las promesas del NAFTA, de progreso económico para México sólo se incrementó su actividad industrial en la frontera. En las industrias maquiladoras, sobre un millón de mexicanos, trabajan por salarios menores al mínimo de 5 dólares diarios. Mientras que las medidas agrícolas del NAFTA han destruido la economía de los pequeños agricultores. Se estima que en un millón de familias campesinas se han visto forzadas ha dejar la actividad y a buscar empleo en las ciudades donde el desempleo es crítico o a emigrar a los EE.UU. Durante NAFTA, ocho millones de mexicanos han caído desde la clase media a la pobreza.

    – La industria fronteriza ha generado graves problemas ambientales y de salud pública. La ocurrencia de enfermedades por contaminación ambiental tales como la hepatitis es 2 a 3 veces mayor que la media nacional, debido a la falta de tratamiento de desechos y la falta de agua potable.

    Los acuerdos Paralelos que se adjuntaron al NAFTA en el área social y ambiental tampoco han logrado prevenir los problemas generados por la apertura comercial.

    Peor aun como consecuencias de las garantías entregadas a las empresas en el área de las inversiones como el caso del capitulo 11, se esta anulando la autoridad de los gobiernos para proteger el medioambiente y la salud de la población en dichos países.

    En particular frente a las actuales negociaciones nos preocupa la apertura, consulta y colaboración de nuestros gobiernos sólo con el sector empresarial, pero estableciendo un ambiente cerrado y sin información para los demás sectores de la sociedad civil.

    Nuestras principales preocupaciones en el marco de las actuales negociaciones son: La intensificación de los impactos sobre el medio ambiente, especialmente en el área de los recursos naturales, como el forestal y minero donde la intensidad de las inversiones y exportaciones de empresas norteamericanas es importante. Solo queremos nombrar la amenaza para el bosque nativo primario que significan proyectos cono Trillium (Savia Corp.) o Cascada (Boise Cascade). La intensificación de exportación de productos primarios, nos separa cada vez mas de la posibilidad de agregar valor a nuestros recursos naturales, y por ello se dificulta la posibilidad de crear nuevos empleos para los chilenos.

    Los impactos sobre la agricultura y los campesinos por la importación de productos agrícolas norteamericanos, producidos a mayor escala y con mayor protección y la concentración de la tierra y destrucción de los cultivos tradicionales para alimentación para convertirlos en tierras para frutas y otros cultivos de exportación. Esto amenaza gravemente la vida rural de Chile y la seguridad alimentaria de toda la población nacional.

    Particularmente en las actuales negociaciones nos preocupa, que nuestros gobiernos hayan abierto, consultado y colaborado casi exclusivamente con el serctor empresarial; y al mismo tiempo creando una atmosfera cerrada, de marginacion y limitada informacion para el resto de los sectores de la sociedad civil.

    Las organizaciones abajo firmantes rechazamos que un modelo de Acuerdo Comercial del tipo NAFTA sea firmado entre Chile y Estados Unidos, como una forma de asegurar que este modelo de acuerdo comercial y de inversiones sea legitimado para imponerlo como marco en las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas – ALCA .

    Cualquier acuerdo comercial entre Chile y Estados Unidos debe ser establecido bajo criterios de sustentabilidad social, ambiental y democrática. Por ello debe poder asegurar:

    1. La prevención de los daños sociales y ambientales y priorizar el bienestar de la población y no el lucro empresarial. Para ello es necesario establecer pecautoriamente una evaluación de impacto ambiental y social previa a la negociación de dicho tratado. La evaluación debe ser publica y sus resultados deben condicionar las negociaciones. La prevención de daños deben incluir una vinculación entre la evaluación ambiental y el acceso a mercados, la prevención del tráfico de productos peligrosos, o el ingreso de especies invasivas o modificadas genéticamente.

    2. Incluir las condiciones ambientales dentro del Tratado y establecer la preeminencia de los Tratados Ambientales Internacionales en el marco regulatorio del Acuerdo y en los paneles de disputa. Al mismo tiempo el Acuerdo debe dejar abierta la posibilidad para que ambos países, puedan mejorar sus estándares ambientales, especialmente en el caso de Chile que ha iniciado recientemente la creación de su marco regulatorio ambiental, y que enfrenta enormes dificultades para avanzar en su tarea pues el sector empresarial evalúa que las regulaciones disminuirán su margen de ganancias, muchas de ellas obtenidas por externalización de costos ambientales, por no existir o por no aplicarse las regulaciones.

    Chile y Estados Unidos deben comprometerse a cooperar para mejorar la débil institucionalidad ambiental chilena para poder cumplir la legislación. Deberán asegurar que se establecerán altos estándares de protección Ambiental, y que eliminaran cualquier subsidio resultante de fallas en la fiscalización de la ley ambiental vigente.

    4 Asegurar la preeminencia y condicionamiento de todos los acuerdos vinculados a los derechos laborales, de género y pueblos indígenas en los tratados internacionales y cláusulas democráticas. Esto es crucial en el caso de Chile que cuenta con una deficiente ley laboral que no asegura los derechos de los trabajadores, y que tiene serios problemas territoriales y sociales pendientes con los pueblos indígenas.

    5 Eliminar los capítulos sobre inversión, pues bajo un lenguaje de trato equitativo y nacional ocultan mecanismos, expropiatorios y desregulatorios que amenazan las leyes nacionales o la capacidad de los estados de proteger su ambiente y su población, y particularmente el capítulo 11 ,que ha dado derechos a las empresas para desafiar las regulaciones nacionales en ambos países a través de la solicitud de compensaciones por ganancias no obtenidas; y cuyo procedimiento de resolución de disputas es secreto y antidemocrático. Asimismo los estados nacionales deben poder mantener su autoridad para controlar el flujo de capitales especulativos.

    6 Eliminar la liberación de servicios y sectores claves para la soberanía nacional , (tales como compras del estado o áreas silvestres protegidas) y la protección de la salud y bienestar de la población y sus actividades de subsistencia. Bajo las reglas de trato nacional y acceso a mercados el Acuerdo comercial puede intensificar la privatización y transnacionalización de servicios básicos tales como el agua, la energía y los recursos naturales. Las inversiones y comercio en estos sectores deben quedar limitados de acuerdo a los intereses de la población, y los estados deben pueden mantener mecanismos de incentivos, limitaciones o desincentivos con el objeto de responder a las necesidades de la población y la preservación de sectores estratégicos.

    7 Establecer mecanismos formales para la participación de todos los sectores de la sociedad civil en el proceso de negociaciones, incluyendo libre acceso a la información, evaluación previa de impactos, elaboración de posiciones nacionales, acceso a los textos de negociación, y monitoreo de los grupos de negociación. Actualmente la participación ciudadana es la única garantía de que las negociaciones serán beneficiosas para el bienestar de los pueblos de las Américas.

    Firman: Red Nacional de Accion Ecologica-RENACE (150 organizaciones miembros)-Chile. Instituto de Ecologia Politica-Chile. Centro Austral de Derecho Ambiental-Chile.
    Programa Chile Sustentable-Chile. Asociacion Indigena Pacha Aru- Chile Norte Mujer,Arica, Chile. Confederacion de Pescadores Artesanales de Chile-CONAPACH. Confederacion Minera de Chile.

    Friends of the Earth-Estados Unidos. International Forum on Globalization -Estados Unidos. American Lands