“No se puede decir que hay riesgo cero (de racionamiento) porque el agua depende de fuentes naturales”

Marta Colet -la única gerente general hoy en una empresa IPSA-, está confiada en que la nueva regulación para la industria sanitaria dará la señal que los privados necesitan para concretar las inversiones para paliar el impacto de la sequía. Adelanta que los proyectos que está realizando la compañía serán traspasados a tarifa de manera progresiva, y reconoce que están haciendo “todo lo posible” para evitar un potencial escenario de racionamiento en el futuro.

Es la única gerenta general de una empresa que está enlistada en el IPSA y la única en la historia de Aguas Andinas, la principal empresa sanitaria del país. Marta Colet está a días de cumplir un año al mando de la firma -llegó en abril del año pasado-, período que no ha sido fácil. A mediados de julio de 2019 le tocó enfrentar la crisis de Essal, que tuvo a Osorno por más de diez días sin agua potable. Los rumores de la potencial caducidad de la concesión por parte de la autoridad y la millonaria compensación que se le entregó a los clientes, fueron las medidas para enfrentar “el accidente”, como le llama Colet al episodio. Hoy da vuelta la página y asegura que la filial regional, que actualmente está en proceso de venta, es atractiva para los inversionistas y que están trabajando para que la operación se realice de manera “ágil”.

Pero además a Colet, ejecutiva española que ya había vivido en Chile entre 2007 y 2010, ocupando otros cargos dentro del grupo, le tocó enfrentar el verano más crítico de la Región Metropolitana debido al impacto de la sequía, condición que hizo que la situación de suministro para Santiago fuera “complicada y difícil”, revela. Sobre el futuro, aclara que la compañía no está anticipando ninguna situación de falta de continuidad del suministro “por el momento”, pero recalca que “esto es algo que a futuro no se puede garantizar, porque depende de fuentes naturales. Estamos haciendo todo lo posible para que esto no ocurra en el corto, en el medio y en el largo plazo”.

Por eso, la empresa está desarrollando un ambicioso plan de inversiones por US$ 500 millones, que contempla varios proyectos, algunos de los cuales ya están mostrando resultados y otros que se pondrán en marcha en los próximos dos años, como la construcción de pozos subterráneos en La Pintana y de nuevos estanques en la zona cordillerana. También están diseñando una nueva batería de iniciativas enfocadas en la reutilización del agua, sobre todo para el riego de parques y jardines, propuestas que esperan presentar este año a la autoridad. Con todo, la ejecutiva adelanta que ninguna de estas medidas provocará un “shock tarifario”, pues su traspaso al cliente final será progresivo.

También enfrenta el convenio que en 2011 firmó Aguas Andinas con AES Gener para el proyecto hidroeléctrico Alto Maipo, el que, sostiene, resguarda a la compañía para asegurar que el uso del embalse será prioritariamente enfocado al consumo humano.

¿Cuál es el balance que hace la compañía del verano? ¿Pasamos con lo justo?

-La situación del suministro de este verano fue complicada y difícil para Aguas Andinas, porque las condiciones de climatología a causa de la sequía, y del cambio climático en general, al final se acentuaron. Hay que decir que esta es una situación que se ha venido acumulando e intensificando, y las precipitaciones y disponibilidad de nieve en la cordillera, hicieron que se redujeran de forma muy fuerte los recursos en los ríos que abastecen a la ciudad. Esto nos llevó a una situación de dificultad para poder abastecer.

En esta dificultad, ¿estuvo presente el riesgo de racionamiento?

-Nosotros siempre nos focalizamos en poder anticiparnos y poder proponer e incorporar todas las soluciones para evitar un racionamiento. Al revés, nuestro foco fue garantizar y asegurar la disponibilidad del recurso.

Dentro de las modelaciones que están poniendo sobre la mesa, ¿está ese escenario para los próximos meses?

-Eso es algo que iremos monitoreando y que va a depender de cómo se den las condiciones de las fuentes del río y del embalse. Nuestro foco es tomar todas las medidas y no solo como compañía, sino con las autoridades, para evitar que esa situación ocurra en Santiago.

Entonces, ¿existe el riesgo?

-No se puede decir que hay un riesgo cero (de racionamiento), porque al final el agua depende de fuentes naturales, es algo que ni la compañía ni nadie lo puede garantizar en absoluto.

La autoridad hablaba de un posible riesgo para el verano de 2021.

-En lo que trabajamos siempre es en asegurar la disponibilidad, y eso requirió un conjunto de actuaciones para aumentar las fuentes subterráneas y hacer más flexible el sistema entre los ríos Maipo y Mapocho, porque el que estuvo más frágil este verano fue el río Mapocho, que es una cuenca mucho más inestable y mucho menos caudalosa que el Maipo. Además, como no hay embalses de regulación, es mucho más frágil, por eso nos focalizamos en hacer el traspaso de la cuenca del Maipo a la cuenca del Mapocho. Esto era el riesgo principal para el suministro para la Región Metropolitana y nos concentramos en esto. Lo que quiero dejar claro es que no estamos anticipando ninguna situación de falta de continuidad del suministro por el momento, pero esto es algo que a futuro no se puede garantizar, porque depende de fuentes naturales. Estamos haciendo todo lo posible para que esto no ocurra en el corto, en el medio y en el largo plazo.

Nueva regulación: una señal para el inversionista

¿Todas las inversiones que están ejecutando para paliar la sequía se traspasaron a tarifas?

-Valoramos positivamente que se llegara a un acuerdo para una parte de los proyectos que la compañía presentó y que fueron reconocidos. Son proyectos que refuerzan la infraestructura y corresponden a los pozos subterráneos en la comuna de La Pintana y nuevos estanques en la zona cordillerana, que se van a iniciar próximamente.

¿Cuánto más podría elevarse la tarifa cuando esos proyectos entren en operaciones?

-Este es un trabajo que todavía no se ha concretado. La regulación define unos tiempos, mecanismos y procedimientos que tenemos que respetar y así se está haciendo.

¿Quedaron conformes con el proceso tarifario?

-Nosotros valoramos positivamente que hubiese un acuerdo. No es el resultado que nos hubiese gustado en cuanto a la rebaja tarifaria, sobre todo en las condiciones de extrema sequía y porque las tarifas en Santiago, comparado con cualquier mercado de la región e incluso a nivel mundial, son competitivas y son del rango bajo. Pero valoramos positivamente que hubiera acuerdo sobre obras que son muy importantes para enfrentar el cambio climático, y lo que entendemos al final es que esa rebaja le pone una exigencia a la compañía de mayor eficiencia y así lo tomamos.

¿Qué puntos les hubiesen gustado más?

-A nosotros nos gustaría pensar en una modernización de la estructura tarifaria y, en ese sentido, nosotros proponemos una tarifa social progresiva que permita varios objetivos. Por un lado, esa progresividad da un mensaje muy claro de un consumo responsable, de forma que a mayor consumo haya un mayor precio. Esos son mecanismos que son muy eficaces para incentivar ese consumo responsable, pero también permite tener una tarifa social para los clientes más vulnerables. A su vez, nos da espacio para incorporar estas nuevas inversiones en la tarifa.

¿Cómo se incorporan las nuevas inversiones en esta tarifa?

-La tarifa progresiva lo que permite es una mayor flexibilidad en cuanto al impacto de esa nueva tarifa. En cualquier caso, este nuevo plan de inversión que tenemos que cuantificar, precisar y concretar para el tamaño de la Región Metropolitana, no vemos que tendría un impacto muy sustancial. Por lo tanto, no anticipamos en absoluto un shock de tarifa por todas estas nuevas inversiones. Al final, son tarifas que se van desarrollando en el tiempo y su impacto es progresivo. Es importante dar el mensaje que hay soluciones para enfrentar la sequía y hay capacidad en la tarifa para que se pueda incorporar de forma progresiva, y donde incluso la tarifa por tramos daría más flexibilidad todavía,

¿Ven algún riesgo de que todas estas conversaciones previas con la autoridad y las buenas señales que les ha dado puedan cambiar con la modificación regulatoria que se concretará en los próximos días?

-Nosotros estamos muy atentos a lo que se ha anunciado como cambio regulatorio a la Ley Sanitaria. Tenemos la información que se ha hecho pública y esperamos, por todos los mensajes que ha estado dando la autoridad, que efectivamente se recoja parte de estos retos, y que la regulación se haga cargo de esta situación y reconozca la necesidad de hacer estas inversiones.

¿De los lineamientos que se han conocidos hasta ahora, hay puntos que les generen inquietud?

-Desde la mirada del inversionista está claro que hay cuestiones que pueden impactar, como las rentabilidades, determinados marcos fiscalizadores o el procedimiento a través del cual se van a poder desarrollar y aprobar las tarifas a futuro. Estas son cuestiones que cambian la regulación y nos pueden afectar, pero, para nosotros, lo que es importante es que al final se pueda acordar un marco que permita el desarrollo de la industria como ha sido en los últimos veinte años.

Y si no existiese ese marco, ¿las inversiones serán más lentas?

-Es difícil dar una respuesta cierta, pero de toda la información que disponemos hasta el momento, entendemos que se va a poder configurar un marco que permita enfrentar esta nueva etapa del sector sanitario.
Autonomía de suministro: “Ya se han presentado varias alternativas a la autoridad”

¿Qué otras medidas están tomando para asegurar el suministro?

-Vamos a desplegar nuevos proyectos que tienen que ver con el aprovechamiento en la regeneración de las aguas y el reuso de las aguas tratadas. Son proyectos que van a permitir dar un nuevo uso a esa agua tratada y puede sustituir a la que hoy se utiliza como potable para riego de parques y jardines y en el extremo, se puede volver a repotabilizar.

¿Este año presentarán alguna de estas iniciativas a la autoridad?

-Esperamos que sí, estamos haciendo estudios en varias de estas soluciones.

Ustedes presentaron cuatro proyectos a la autoridad para elevar la autonomía a 48 horas. ¿En qué está eso?

-Hemos completado la construcción de los estanques de Pirque y esto nos da una autonomía adicional de 24 horas, lo que nos lleva hasta las 34 horas. Ahora bien, el compromiso con la autoridad es hasta 48 horas, etapa adicional que vendrá de varios proyectos, algunos esperamos iniciarlos próximamente. Esta batería de pozos adicionales en La Pintana son infraestructuras y obras que son polivalentes, que es un concepto que tenemos que incorporar en la industria sanitaria. Esto es, infraestructura que permite reforzar el sistema y responder ante eventos de turbiedad y de sequía. Y en la última fase hasta las 48 horas se han presentado varias alternativas a la autoridad y están en fase de iniciarse el diseño y de ser aprobadas en su vertiente técnica.

¿Las cuatro alternativas?

-Se presentaron dos finalmente.

¿Cuándo podrán garantizar las 48 horas de autonomía?

-No le podría concretar en tiempo, pero los pozos tomarán entre uno y dos años, y después, idealmente, dos o tres más para la última etapa. Ese sería un calendario razonable.

Essal: “Estamos convencidos de que el proceso puede ser exitoso y que habrá interesados”

¿Hubo un daño a la imagen de Aguas Andinas luego del episodio de Essal?

-El capítulo del evento Essal fue accidental y está cerrado. Fue un tema puntual y operativo que la compañía resolvió, un evento que ha sido superado en lo operativo y donde también se ha compensado a todos los clientes.

¿Si no hubiese ocurrido lo de Essal, de todas formas estaría a la venta?

-No sabría contestarles. Les puedo explicar cómo se tomó la decisión con la información y la situación que teníamos hasta ese minuto, donde decidimos priorizar los esfuerzos, sobre todo técnicos, humanos y económicos de la compañía en la Región Metropolitana.

¿Está dentro de sus planes que se venda antes que se cierre el proceso de caducidad de la autoridad?

-Eso no depende de nosotros. Como compañía nuestra voluntad para la venta de Essal es hacer un proceso competitivo y ágil, porque son procesos que consumen tiempo e incertidumbre. Estamos haciendo todos los esfuerzos para que sea ágil. La caducidad es algo que le corresponde a la autoridad. Nosotros seguimos pensando que no se dan las condiciones para que se decrete la caducidad y por eso Essal va a continuar trabajando.

¿Desde el anuncio de venta, se ha manifestado interés en adquirirla?

-Estamos convencidos de que el proceso puede ser exitosos y que habrá interesados.

Alto Maipo: “Veíamos que podía ser una amenaza para la gestión de la compañía”

¿Por qué mantienen el convenio con AES Gener por Alto Maipo?

-Alto Maipo es un proyecto que tiene mucha historia y es totalmente independiente en todos sus elementos de Aguas Andinas. Desde su estudio de impacto ambiental fue una preocupación, porque veíamos que podía ser una amenaza para la gestión de la compañía. Desde el primer minuto estuvimos trabajando muy activamente para asegurar la priorización de los derechos de la operación de Aguas Andinas respecto del embalse y el río.

¿Por qué prorrogaron la cláusula que les permitía terminar con el acuerdo?

-No vemos que se haya alternado ninguno de estos principios que estamos comentando, simplemente por eso.

¿Cuántas veces más pueden prorrogar la cláusula?

-Se puede prorrogar tres veces. Y si me preguntas qué haría a futuro, pues mejorar el convenio. Yo estoy tranquila con este convenio, porque me protejo. No me quita ningún derecho y es que Alto Maipo no me puede quitar ningún derecho, que eso quede claro.

¿Qué compensación recibe la empresa?

-No está definido, porque depende del volumen de los caudales y del precio de la energía, y hoy son bastante distintos, pero el tema de la compensación es absurdamente marginal para la compañía. Lo que sí creemos, como criterio, es que a los que se debe compensar es a los clientes. De esa compensación, el 50% va contra tarifa.

Fuente: La Tercera