OCDE pide a Chile tomar medidas para frenar el daño al medio ambiente

Reporte de la organización señala que el modelo económico chileno, basado en los recursos naturales, está comenzando a mostrar sus límites y cuestiona si se mantendrá en 25 años más.

-“Chile ha adoptado medidas frente a las presiones crecientes sobre el medio ambiente derivadas del rápido crecimiento económico fortaleciendo sus instituciones ambientales e introduciendo instrumentos nuevos, como el impuesto al carbono. Ahora debe continuar avanzando y aplicar medidas adicionales para controlar la amenaza a su tierra, aire y agua”, indica un nuevo informe de la OCDE, presentado ayer en Santiago.

El reporte es la segunda Evaluación del desempeño ambiental de la OCDE y señala que el modelo económico chileno, basado en los recursos naturales, está comenzando a mostrar sus límites.

“Chile es una potencia económica de América Latina, y la pregunta de los próximos 25 años es si podrá mantener ese crecimiento protegiendo al mismo tiempo su base de activos ambientales”, afirmó Simon Upton, Director de la Dirección de Medio Ambiente de la OCDE.

Según la organización, Chile cuenta con una de las economías de la OCDE que hace un uso más intensivo de los recursos naturales y depende en exceso de ellos, como el cobre, la agricultura, la silvicultura y la pesca, para generar crecimiento económico. Agregó que la contaminación atmosférica de las zonas urbanas es permanentemente alta, el agua es escasa y está contaminada, se está perdiendo hábitat y existe gran vulnerabilidad al cambio climático. “Más del 95% de los residuos recogidos continúan almacenándose en vertederos”, señaló.

Un tercio de la necesidad energética total nacional se cubre con fuentes de energías renovables, en especial con hidroelectricidad y leña, ocupando así el quinto puesto de los países de la OCDE. Sin embargo, las emisiones de gases de efecto invernadero han crecido en 23% en la década de 2000-2010 y está previsto que continúen aumentando.

Recordó que en 2015, Chile se comprometió a reducir antes de 2030 la intensidad de sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% respecto de 2007, y en un 45% como máximo si dispone de financiación internacional.

Las recomendaciones de la OCDE incluyeron: mejorar la recopilación de datos ambientales, aplicar el impuesto sobre las emisiones de contaminantes, actualizar planes de gestión de la contaminación atmosférica, determinar las necesidades y fuentes de financiación para conseguir los objetivos climáticos, utilizar en forma más extendida los pagos por servicios ecosistémicos y completar reforma del sistema de asignación de agua.

Fuente: Pulso