De un tiempo a esta parte, algunas autoridades y quienes han trabajado en minería han argumentado en Aysén que los cuestionamientos desde las comunidades a dicho sector desconocen el legítimo derecho de un área productiva a existir.  Que se trataría de ataques injustos, basados en no comprender que es posible la armonía territorial entre actividades, incluso con las de conservación.

Tanto es así que han intentado una alianza imposible entre minería y sectores campesinos. Imposible toda vez que ambas disputan por un recurso vital para su sobrevivencia: suelo y agua. Donde la primera se desarrolla, fundamentalmente, mediante la destrucción, acaparamiento  y contaminación de estos dos elementos.  Un recorrido por Chile y el mundo da cuenta que casi nunca son aliados y que normalmente la minería hace merchandising de apoyo a la agricultura porque es precisamente este rubro el más perjudicado por su operación.

En esto, una discusión interesante se ha dado al momento de reflexionar si la australiana Equus Mining, a través de la sociedad Southern Gold, tendría ciertos derechos adquiridos para desarrollar su proyecto “Los Domos”, adyacente a la reserva nacional Jeinimeni, dentro del área del futuro Parque Patagonia y en el sector de influencia de hitos de alto interés turístico como el circuito Cueva de las Manos/Valle Lunar/Piedra Clavada, cerca de Chile Chico.

Así lo han dado a entender el seremi de Minería Julio Zúñiga y el subsecretario Pablo Terrazas, recurriendo -como siempre se hace para el sector privado- a la necesaria “certeza jurídica” que requerirían los empresarios para invertir. Siempre para los inversionistas, nunca para las comunidades. E incluso la autoridad nacional, en un acto de temeraria argumentación siendo él abogado, señala que de constituirse el parque el Estado se expone a posibles demandas “por cambiar las reglas del juego”. Temerario porque la ley chilena sí permite minería en parques nacionales, aunque con un proceso más complejo, y lo que ellos tienen en la práctica son aún concesiones de exploración, no de explotación y menos un proyecto aprobado.

Para entrar a este debate hay que ponerlo en contexto. Uno superior, que involucra a toda la cuenca del lago General Carrera.

Porque “Los Domos” es solo una más de las iniciativas que corporaciones extranjeras, con aliados nacionales y locales, pretenden para el Chelenko.  El lago más grande de Sudamérica después del Titicaca, afluente del Campo de Hielo Norte, que junto al Campo de Hielo Sur es una de las reservas de agua dulce más importantes del planeta. Esa es el agua que la minería del oro y plata pretende no solo usar sino que seguir interviniendo con sus procesos.

Equus Mining también tiene pedimentos mineros cruzando el lago, en el área de Puerto Ingeniero Ibáñez, en el sector del cerro Diablo. Y en la zona está la también australiana Laguna Gold, controladora actual de El Toqui, impulsando la declaración de impacto ambiental para las prospecciones “Terrazas” (en el sector Pirámide) a 3,5 kilómetros del pueblo, en paralelo a tres áreas de exploración en los alrededores: Maroma, Sepúlveda, Límite (Levicán).

Por si esto fuera poco, en la costa norte del lago está la canadiense Gold Corp con sus exploraciones Estero esperando su turno para entrar en el jugoso juego de extraer lo máximo, al menor costo y en el menor tiempo posible.  Porque tal es el mantra del extractivismo.

Regresando a Chile Chico, Cerro Bayo de la canadiense Mandalay Resources busca explotar nuevamente la abandonada mina Javiera, en las cercanías de Bahía Jara, para lo cual pretende retirar 500 mil m3 de agua desde sus túneles inundados y depositarlos en un área de humedales al interior del Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad Estepa Jeinimeni-Lagunas de Bahía Jara.  La declaración de impacto ambiental fue aprobada ya a fines de agosto y hay información de que sostendría conversaciones para vender sus instalaciones a Equus Mining.

En ninguno de estos procesos, de constitución de concesiones de exploración y explotación, ni en las evaluaciones ambientales, hubo participación ciudadana. Formal ni informal. A pesar de que las autoridades locales, regionales y nacionales sabían lo que se venía, tampoco impulsaron que sus comunidades supieran de estas intenciones.

Una situación paradójica, considerando que tanto la Estrategia de Desarrollo Regional al 2030 como los planes de desarrollo comunal de Río Ibáñez y Chile Chico apuntan al turismo, la agricultura y ganadería como sus principales áreas de desarrollo. La minería no aparece en ninguno de estos instrumentos como sector priorizado.  Y estos planes y estrategias sí contaron con el involucramiento de la comunidad.

Volvamos con una pregunta a las palabras de Terrazas, el subsecretario no el proyecto minero.  La de las certezas jurídicas.  ¿Y qué pasa con las certezas de quienes han visto en actividades sustentables el desarrollo de sus territorios y que son afectados por la minería?  ¿Qué ocurre con los esfuerzos puestos por habitantes de las comunas e incluso de la región en turismo, agricultura, ganadería, conservación incluso, que pretenden ser borrados porque corporaciones extranjeras con aliados nacionales se han apropiado del subsuelo? ¿Sus “certezas de vida” no valen?

La minería en Aysén existe y ha existido en sectores específicos, con impactos ambientales y sociales que están a la vista: contaminación del lago General Carrera por el relave de mina Silva de Puerto Cristal, desaparición de dos trabajadores en 2017 en Cerro Bayo por negligencia de la empresa y el Estado, muerte de animales e intoxicación de pobladores por plomo en Alto Mañihuales producto de las faenas de El Toqui. Eso no es un invento, está ahí y sobre lo cual el fanclub minero hace la vista gorda.

Asumiendo la realidad actual de quienes trabajan en el sector, el mensaje hoy no ha sido “Patagonia sin Mineras” sino “Patagonia sin + Mineras”. No se está exigiendo cerrar Cerro Bayo ni El Toqui, solo se pide que no avancen hacia otros territorios, en un acto de justicia y precaución.  Se hace cargo así del principal problema de esta actividad: no existe la minería sustentable porque carece de una de las características básicas de la sustentabilidad que es la renovabilidad.

Porque no puede ser sustentable una actividad que solo se puede mantener destruyendo otros territorios, como una máquina voraz que nunca se saciará.

Martes 9 de octubre de 2018.
Por Patricio Segura.
Fuente: Eldivisadero.cl