Prueban con éxito cobertores para evitar el derretimiento de los glaciares

    Tecnología apunta a contener el deshielo en verano y así garantizar su conservación como reservas de agua.

    Unos mil millones de dólares calcula el Ministerio de Obras Públicas que costará la construcción de los cinco embalses que se licitarán el próximo año y cuyo objetivo es garantizar la disponibilidad de agua en el país.

    Pero un conjunto de empresas, apoyadas por Fundación Chile y el Centro Avanzado de Tecnología de la Minería de la U. de Chile, llevan ya dos años trabajando en una alternativa poco convencional: cubrir la zona de ablación de los glaciares, es decir donde se produce el mayor derretimiento, durante los meses estivales para que la pérdida de agua sea menor.

    «Lo que estamos proponiendo es instalar un conjunto de coberturas que permitan reducir el impacto de la radiación solar y eventualmente también del polvo sobre la nieve y el hielo», explica Clemente Pérez, presidente de la empresa de asesoría ambiental Sustentable, quien lidera la iniciativa.

    «No hemos partido de cero, sino que hemos recogido la experiencia que existe en algunos países europeos en canchas de esquí instaladas sobre glaciares. Ellos lo que hacen es instalar coberturas con el fin de extender la temporada». La idea, dice, es focalizar sus esfuerzos en la protección misma del glaciar en su zona más sensible y generar estructuras de mayor resistencia.

    Ya llevan dos años trabajando en el desarrollo de prototipos, los que fueron probados en forma exitosa en La Parva entre octubre y este mes.

    Los prototipos son estructuras modulares de tres a cuatro metros cuadrados, las que describe como pequeño triángulos de acero cubiertos por geotextil y que al ser livianas se pueden transportar en forma muy sencilla. Además se pueden reutilizar.

    Los geotextiles son géneros sintéticos gruesos impermeables al paso del agua y que contrarrestan la radiación solar. Es el mismo material que se ha empleado sin una estructura de soporte en Austria. Pero la experiencia en otros países no ha sido muy exitosa debido al viento, que se lleva la cubierta a lugares distantes y termina contaminando el ambiente.

    En este caso, las estructuras cuentan con anclajes que impiden que el viento se las lleve y además la separación entre el geotextil y la nieve misma permite que el viento circule por debajo.

    Los prototipos, que cubrieron una superficie de 200 metros cuadrados fueron instalados el 19 de octubre pasado cuando la capa de nieve alcanzaba los 80 centímetros de altura, cuenta James McPhee, investigador del Centro Avanzado de Tecnología de la Minería de la U. de Chile. Dos semanas después ya se podía notar la diferencia con el entorno. Mientras la nieve había disminuido rápidamente, la que se encontraba bajo la cubierta protectora se mantenía prácticamente intacta.

    McPhee destaca que en las siguientes semanas han seguido visitando el lugar y la situación ha cambiado muy poco.

    El desafío ahora es llevar la tecnología a un glaciar, lo que estarían en condiciones de realizar a fines del próximo año. Esa será la prueba de fuego.

    Pérez reconoce que en esta primera etapa el costo de producción de los prototipos ha sido bajo, ya que la empresa ACMA donó las estructuras metálicas y solo debieron invertir en geotextiles. Pero a una mayor escala el principal desafío será el tema logístico, ya que por la distancia y altura a la que se encuentran los glaciares el traslado del material tendría que hacerse en helicóptero. En todo caso, calcula que la tecnología está diseñada para que en no más de dos días se pueda cubrir la zona más comprometida de un glaciar.

    Por el momento, ya están en proceso de patentamiento de la tecnología, que podría tener aplicaciones tanto en protección ambiental, la industria de la captación de agua potable y la minería. «Esto es un experimento, las pruebas preliminares han resultado bien y nos han entregado muy buena información», destaca McPhee.

    Fuente: El Mercurio