Quintero, seis meses después de la crisis ambiental

En agosto pasado estuvo con peaks de contaminación, protestas y anuncios ministeriales. ¿Cuánto de lo comprometido se cumplió? A continuación, un recorrido por la situación medioambiental, de salud e infraestura de una de las zonas más complejas de Chile.

Un camino largo y pavimentado, rodeado por árboles, es el que hay que seguir para entrar a la ciudad de Quintero. Una escultura de un buzo indica que ya se llegó, y al final de la ruta, a la izquierda, está la calle principal que, como toda localidad en Chile, cuenta con su centro: la plaza, la municipalidad, el supermercado, la farmacia, y termina en la playa El Durazno, una caleta que concentra la mayor cantidad de turistas en febrero, por su ubicación, lindo color de la arena y poco oleaje. Es 20 de febrero y la playa está repleta. Mucho más que en enero, cuando los turistas escaseaban. Entre los toldos de los vendedores, el tercero a la derecha es el de la familia Suárez. En él venden manualidades y comida para los veraneantes que visitan la zona. Hay un matrimonio joven, una abuela y niños dando vueltas.

La historia familiar ha estado marcada en los últimos meses por lo ocurrido a Alexis y Millaray, de 11 y 14 años.

Era agosto del 2018, y poco antes de que se generara la crisis ambiental del día 21 de agosto, Millaray no podía caminar y no sentía los pies. Le dolía todo el cuerpo. Sus síntomas habían comenzando en mayo. Rápido, sus padres decidieron llevarla al Hospital de Quintero. Sería la primera de muchas visitas que debió realizar la familia Suárez, según relatan, a diversos recintos hospitalarios.

Días después, Alexis comenzó a llenarse de ronchas, en la cara, las orejas, las piernas; todo el cuerpo. Los médicos le dieron más de seis diagnósticos distintos sin una respuesta concreta.

Ahora, el padre de Alexis y Millaray dice: “Necesitamos psicólogos que nos vengan a ver. Que a tu hija se le duerman los pies y se caiga al suelo, y que a tu hijo de la nada le salgan ronchas por todo el cuerpo es desgastador. El Estado no nos ayuda”.

El relato surge seis meses después de la alerta ambiental y las más de mil personas intoxicadas y en momentos en que la Corte de Apelaciones de Valparaíso rechazó esta semana todos los recursos interpuestos por organizaciones ambientales por la contaminación en Quintero y Puchuncaví. El fallo argumentó que “la acción de protección solo puede abarcar situaciones específicas de emergencia ambiental y no el contexto general”.

Son también seis meses desde la visita a la zona del Presidente Sebastián Piñera y de los ministros de Salud, Emilio Santelices, y del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, en la que se comprometieron medidas de distinto alcance para proteger la salud de los habitantes de la zona afectada y encontrar la manera de resguardar el medio ambiente.

Peak de contaminación

El 6 de septiembre, la ministra Schmidt visitó Puchuncaví y Quintero, y anunció un plan de descontaminación integral. La iniciativa, entre otras cosas, contemplaba el congelamiento inmediato de emisiones y la reducción de material particulado (MP), dióxido de azufre (SO {-2} ) y óxido de nitrógeno (NOx) en un plazo de tres años para Codelco Ventanas, AES Gener y Enap. Se establecía, además, el control de emisión de compuestos orgánicos volátiles.

Cuatro días después, el Gobierno instaló una red de estaciones de monitoreo: antes las manejaban las mismas empresas.

Un punto que se destaca de este proyecto es la nueva norma para la emisión de SO {-2} , que, en importantes cantidades, tiene efectos en la inflamación de las vías respiratorias y la irritación ocular. Por esto, cada vez que hay un alza de las emisiones de SO {-2} , causa alarma en la población.

Fue lo que sucedió el 17 de febrero.

Claudio López Sepúlveda, miembro del consejo consultivo del Hospital de Quintero, revisa diariamente lo que está sucediendo en la zona y se inquietó al ver el peak de ese día. El día anterior, las estaciones había medido 60 ug/ m3N. El del 17 fue de 540. “No sabemos qué más hay en el aire, pero un peak así nos preocupa, porque sabemos que afecta a nuestra salud”, dice.

Un profesional de la Secretaría Regional Ministerial del Ministerio del Medio Ambiente indicó que actualmente no se reconoce como peligroso ese índice, pero que si hubiese estado aprobada la nueva norma -que operará a nivel nacional-, la situación sería distinta. Esto, porque las mediciones se realizarán de acuerdo a la concentración de emisiones por horas -y no por su promedio mensual- y con niveles de emergencia que comienzan en los 500 ug/m3N. “Pero como hoy día no tenemos nada, no podemos hacer nada”, agregó.

Victoria Gazmuri, seremi del Medio Ambiente de Valparaíso, explica: “Como gobierno hemos asumido el compromiso de hacernos cargo de manera seria y responsable de un problema que se arrastra desde hace más de 50 años en Quintero y Puchuncaví. Y eso incluye medidas de corto, mediano y largo plazo, como el ingreso de la Norma primaria de calidad de aire para dióxido de azufre y el Convenio con el Instituto Noruego de Investigación del Aire (laboratorio de referencia en investigación y gestión de calidad del aire para la Unión Europea) para establecer la huella digital del aire que respiran las comunidades”.

Gerardo Guzmán, director regional de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) entre 1994 y 2002, dice que la situación de la zona es mucho más compleja de lo que parece: “Aquí hay muy poco estudio y no se ha documentado adecuadamente lo que está pasando”.

Plan de descontaminación

El plan de descontaminación del Gobierno para la zona entró a Contraloría el 28 de diciembre de 2018. El pasado 20 de febrero, el Ministerio del Medio Ambiente pidió su retiro.

El informe de Contraloría, solicitado a través de Transparencia por “El Mercurio”, explica que “fue retirado sin tramitar por el servicio mediante su oficio N° 190.578, con fecha 20 de febrero de 2019, no registrándose a la fecha del presente escrito un nuevo ingreso del mismo”.

La ministra Schmidt había dicho a El Mercurio de Valparaíso, el 27 de febrero, que es “un plan tremendamente exigente que lo entregamos a Contraloría antes del 31 de diciembre como lo habíamos comprometido, y este plan está esperando la toma de razón del contralor”.

Desde el ministerio explican que para ellos la toma de razón es el proceso completo y que la Contraloría solicitó clarificaciones, por lo que pidieron su retiro para introducir los cambios.

El plan ya entró de nuevo a Contraloría.

Victoria Gazmuri sostiene que el documento fue retirado del ente fiscalizador para avanzar en sus observaciones.

Centros de salud

Un edificio ubicado a pocos metros de la Municipalidad de Puchuncaví llama la atención de las personas que pasan por ahí. Está en obra gruesa. En un cartel ubicado en su frontis indica que ahí se construirá el Centro de Salud Familiar (Cesfam) de Puchuncaví: dice que la fecha de inicio de obras fue el 24 de enero del año pasado, que su plazo de ejecución es de 365 días y que la construcción está a cargo de la Constructora Gómez Recabarren Ltda.

En el lugar, sin embargo, no se registra movimiento de gente trabajando, ni máquinas.

Al ser revisada, la página del Servicio de Salud de Viña del Mar Quillota indica: “Se están agilizando los trámites que permitan cuanto antes reactivar las obras de construcción (del Cesfam), luego que el abandono de la obra por la empresa constructora motivara que los mandantes -Servicio de salud de Viña del Mar Quillota, municipio de Puchuncavi y gobierno regional- decidieran dar término anticipado al contrato, cuya resolución fue respaldada por la Contraloría regional”. La información aparece a partir del 11 de febrero, pero no se especifica una fecha de fin de las obras.

El 6 de septiembre del año pasado, durante una visita a Quintero y Puchuncaví, el ministro Santelices declaró que “será construido un Cesfam para Quintero y será apurado el desarrollo del Cesfam de Puchuncaví”. No especificó fechas.

Eduardo Braun, presidente del Consejo Consultivo del Cesfam de Ventanas, indica: “Todavía no empieza la construcción y el diseño está listo desde junio del año pasado. Se suponía que las platas también estaban listas, pero no ha pasado nada. No se ha dicho cuándo comienza la construcción nueva ni cuál va a ser la nueva empresa a cargo de este”.

Desde el Ministerio de Salud respondieron que “la proyección de reinicio de obras es el último trimestre de 2019”.

Especialistas

El lunes pasado, Millaray Suárez debió asistir al Hospital Gustavo Fricke acompañada por su madre. Necesitaba un tratamiento especializado, el que, según sus padres, tras la catástrofe ambiental debe ser llevado a cabo por un neurólogo y un psicólogo.

“Justo después de la intoxicación masiva, los médicos fueron a Quintero; eso dejó de ser así al mes y medio”, explica el padre de la niña.

El 6 de septiembre pasado, el ministro Santelices indicó que habría “un refuerzo de los equipos de pediatras, internistas y broncopulmonares, además de la permanencia del hospital de campaña de forma indefinida”.

La directora del hospital, Carla Cárdenas, explica que el recinto “cuenta actualmente con dos médicos en turnos de 24 horas en la Unidad de Emergencia más un médico de apoyo reforzado ante la contingencia y el periodo estival, el cual cuenta con horario diferido. Así también, el hospital tiene dos médicos especialistas: internista y pediatra”.

Según María Araya, presidenta del Consejo Consultivo del Hospital de Quintero, “el tema de los broncopulmonares y neurólogos no se ha tocado todavía”.

El ministro Santelices anunció hace seis meses que se realizaría un “reforzamiento del plan de cuidado psicológico para los niños que ya se ha desplegado por la zona, el que estará a cargo del hospital de Quillota para hacerle un seguimiento de los casos”.

Consultado por “El Mercurio”, el Minsal aseguró que “esta materia no es de competencia del servicio”.

Asimismo, desde el ministerio destacan que durante 2018 aumentó considerablemente la producción hospitalaria y que “desde el 28 de noviembre no se han registrado consultas asociadas a intoxicaciones vinculadas a la crisis de septiembre”.

Araya explica que actualmente hay dos psicólogos en Salud Mental del hospital, los que, según dice, han estado siempre.

Desde Salud comprometieron también un medidor de carboxihemoglobina, que mide el monóxido de carbono en la sangre. Desde el Servicio de Salud de Viña del Mar explican que este ya se encuentra en la zona y que se están haciendo los trámites para comprar un segundo.

En el intertanto, lo que espera la comunidad es la llegada -el 14 de marzo- de un grupo de expertos noruegos del Instituto de Investigaciones de Noruega (NILU), liderado por el doctor Norbert Schmidbauer, que llegará a Chile con la información final del estudio que dará a conocer qué es lo que realmente está respirando la población de Quintero, Puchuncaví y Ventanas.

El ministro Santelices anunció hace seis meses que se realizaría un “reforzamiento del plan de cuidado psicológico para los niños que ya se ha desplegado por la zona, el que estará a cargo del hospital de Quillota para hacerle un seguimiento de los casos”. Consultado por “El Mercurio”, el Minsal aseguró que “esta materia no es de competencia del servicio”.

“El ministro Santelices anunció hace seis meses que se realizaría un “reforzamiento del plan de cuidado psicológico para los niños que ya se ha desplegado por la zona, el que estará a cargo del hospital de Quillota para hacerle un seguimiento de los casos”. Consultado por “El Mercurio”, el Minsal aseguró que “esta materia no es de competencia del servicio”.

Domingo 3 de marzo de 2019.

Por Josefina Ossandón

Fuente: Reportajes / El Mercurio