Refinerías europeas se reinventan ante la fuerte caída del consumo del diésel

    Los autos eléctricos se están imponiendo en Europa. Reino Unido y Francia anunciaron planes para prohibir todos los vehículos a bencina y diésel después de 2040, uniéndose a otras naciones del continente.

    Las grandes refinerías de petróleo de Europa están buscando otros usos para los cerca de US$ 10 mil millones de inversiones en diésel a medida que prevén una demanda decreciente para lo que fue alguna vez el combustible preferido de los conductores europeos.

    Total SA, de Francia; Repsol SA y CEPSA, de España, y Saras SpA, de Italia, están planeando utilizar las instalaciones que se construyeron para producir cantidades de diésel destinadas principalmente a autos de pasajeros para proporcionar en cambio productos químicamente similares como combustible para barcos y aviones. Esperan al menos minimizar el golpe más reciente a una industria que ya estaba siendo aplastada por la competencia de refinerías de Asia y el Medio Oriente.

    El escándalo de las emisiones de Volkswagen AG en 2015 hizo que las ventas de vehículos diésel cayeran en picada. El diésel, el que emite óxido de nitrógeno, es ahora considerado un contaminante mucho más serio que lo que era hace solo unos años cuando los gobiernos europeos estaban promoviendo el combustible como una alternativa más limpia a la bencina, en parte a través de impuestos más bajos.

    “El diésel era el ángel y se ha convertido en el demonio”, señaló Dario Scaffardi, vicepresidente ejecutivo de Saras.

    Las refinerías de petróleo habían cifrado sus esperanzas en el diésel europeo a medida que la flota de vehículos personales del continente aumentaba a 45% diésel en 2015, en comparación con el 2% en EE.UU., de acuerdo a la Agencia Internacional de Energía (AIE).

    Total SA había destinado más de US$ 2.400 millones a mejoramientos prodiésel en sus dos principales refinerías europeas. Repsol y CEPSA invirtieron US$ 4.760 millones y US$ 2.400 millones, respectivamente, en mejoramientos similares y proyectos de modernización. Incluso las refinerías independientes, como Saras, que no están ligadas a las grandes empresas de exploración de petróleo desembolsaron cientos de millones de dólares.

    Entre 2005 y 2017, las refinerías europeas invirtieron un total de US$ 10 mil millones aproximadamente en el equipamiento de sus plantas para producir diésel, un aumento de capacidad de casi el 60%, de acuerdo con IHS Markit.

    Efecto Volkswagen y las energías limpias

    Sin embargo, el escándalo de Volkswagen afectó fuertemente las ventas de vehículos diésel, en especial en el país natal de la empresa, Alemania, donde los políticos amenazaron con restringir los autos diésel en algunas ciudades. Las ventas de los nuevos modelos diésel en Alemania cayeron 14% en agosto, en comparación con el año anterior, de acuerdo a la agencia federal de vehículos motorizados de Alemania.

    En 2015, las autoridades reguladoras estadounidenses revelaron que Volkswagen había montado alrededor de 500 mil vehículos diésel con un software para cambiar los resultados de las emisiones que ayudaban a los autos a pasar los controles técnicos para las emisiones tóxicas. La empresa más tarde admitió que 11 millones de vehículos en todo el mundo contenían el software .

    En el Reino Unido y Francia, las autoridades anunciaron planes para prohibir todos los vehículos a bencina y diésel después de 2040, mientras que el gobierno francés hace poco dio a conocer planes para subir los impuestos al diésel en un 10% el próximo año. Al mismo tiempo, los grandes fabricantes de autos del continente -entre ellos, VW, BMW AG, Daimler AG y Volvo- están acelerando sus esfuerzos para hacer vehículos eléctricos.

    La industria europea de refinado ya estaba bajo presión. En medio de una mayor competencia de las refinerías de Asia y el Medio Oriente, dos docenas de ellas cerraron entre 2009 y 2016, dejando el continente con cerca de 105 operaciones de refinado activas, de acuerdo a IHS Markit. Es probable que más cierren en los próximos años, precisó Carlos Navarro, vicepresidente de desarrollo de refinado en la Compañía Española de Petróleos SAU, o CEPSA.

    “Veo que en 20 años habrá menos de 50 en operaciones”, aseguró Navarro.

    Sin duda, Europa sigue siendo uno de los mayores consumidores de diésel del mundo. La demanda europea se estima en 6,4 millones de barriles diarios este año, más de una quinta parte del consumo global de este combustible, de acuerdo a la AIE. Alrededor del 30% de la demanda europea de diésel corresponde a vehículos personales.

    Berta Cabello, jefa de planificación y análisis de refinado en Repson, señaló que las grandes empresas como la de ella deberían poder cambiar su producción a áreas de desarrollo como el combustible de jet, sin considerar el aumento de vehículos eléctricos de pasajeros.

    “Es muy difícil ver aviones eléctricos comerciales”, indicó Cabello.

    Una vocera de Total manifestó que la compañía no cuestionaría sus inversiones en diésel, en parte porque “es probable que los camiones y los vehículos comerciales sigan siendo diésel en Europa”.

    “Las refinerías que invirtieron en complejidad tendrán la capacidad de modificar la producción hacia destilados más pesados (como combustible de jet y barco). Están bien preparadas”, aseguró John Cooper, jefe del grupo de industrias de refinado Fuel Europe.

    Cambiar a combustible de barco o de jet es más fácil para las refinerías que tuvieron una modernización porque son destilados relacionados con diésel.

    Al producir combustible marino, las refinerías pueden sacar provecho de los nuevos límites de emisiones que reducen la cantidad de azufre que se permite utilizar en combustible marino a partir de 2020. Los destilados relacionados con diésel son bajos en azufre.

    Demanda por 20 años

    Sin embargo, no todas las refinerías en Europa han invertido en los complejos mejoramientos que se necesitan para hacer ese cambio, indicó Cooper.

    La continua demanda por diésel es en parte el resultado de los incentivos que los gobiernos europeos dieron para los vehículos con ese combustible durante los últimos 20 años. Casi todos los países europeos tienen impuestos más bajos al diésel que a la bencina.

    Scaffardi de Saras señaló que sus refinerías y las de los competidores invirtieron fuertemente en “hidrocrackers”, unidades de alta tecnología que aumentan la cantidad de destilados como diésel o combustible de jet que se pueden extraer de un barril de crudo. Incluso en Asia y en EE.UU., donde la bencina es más común, las refinerías aceleraron su capacidad de producción de diésel para propósitos comerciales y de exportación, precisó Kristine Petrosyan, destacada analista de energía de la AIE.

    Esas inversiones, indicó Scaffardi, son ahora el desafío más grande de la industria.

    “No estoy tratando de restar importancia al hecho de que hay cambios en el horizonte”, manifestó. “Hay una fuerte ofensiva contra los combustibles fósiles”.

    MILLONARIAS INVERSIONES
    Entre 2005 y 2017, las principales refinerías europeas invirtieron un total de US$ 10 mil millones aproximadamente en el equipamiento de sus plantas para producir diésel, un aumento de capacidad de casi el 60%, de acuerdo con IHS Markit.

    Fuente: El Mercurio