Toxicólogo ambiental alertó sobre efectos de exposición constante de trabajadores y población a altos niveles de metales pesados y gases tóxicos

  Presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico.

Andrei Tchernitchin visitó Coyhaique, Puerto Ingeniero Ibáñez y Chile Chico, como una forma de contar con mayores antecedentes sobre los efectos de una actividad productiva que pretende avanzar hacia otros sectores de la región, particularmente sobre la cuenca del lago General Carrera.

Una intensa gira por la región de Aysén desarrolló el fin de semana el toxicólogo ambiental de la Universidad de Chile y presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico, Dr. Andrei Tchernitchin. El especialista fue invitado por varias organizaciones regionales con el fin de informar sobre los impactos de la actividad minera en la salud de las personas y los ecosistemas, y para dar cuenta de los resultados de la intoxicación por plomo, arsénico y mercurio en  pobladores de Alto Mañihuales producto de la operación de minera El Toqui, hoy de Laguna Gold.

El viernes 23 en Coyhaique (invitado por Codesa, Codeff Aysén y la Corporación Justicia y Paz), el sábado 24 en Puerto Ingeniero Ibáñez (Agrupación “Puro Ibáñez”) y el lunes 26 en Chile Chico (Antukulef) el médico entregó información sobre los efectos fisiológicos, neurológicos y psicosociales de la exposición constante de los trabajadores y población a altos niveles de metales pesados y gases tóxicos, muchos de ellos presentes en las actividades mineras.  Esto, producto de la ofensiva que las australianas Equus Mining Laguna Gold, y las canadienses Mandalay Resources (controladora de Cerro Bayo) y Gold Corp (con concesiones de exploración), están llevando adelante en la región, particularmente en la cuenca del lago General Carrera.

El profesional apuntó a un tema que ha sido omitido por algunos sectores, relacionado con el drenaje ácido que se genera ya en el proceso de prospección y extracción, antes incluso que en el de procesamiento y disposición de relaves.  “Cualquier ruptura de roca, con sulfuros por tener muchos minerales, forma ácido -por oxidación en contacto con el agua- y ese ácido drena y disuelve los elementos que se encuentran en la roca y en las arenas” explicó, detallando que tanto el ácido sulfúrico resultante como los metales pesados no disueltos y expuestos en alta concentración, tienen la capacidad de contaminar napas y cursos superficiales de agua, que luego son ingeridas por las personas y los animales.

Tal información, junto con los efectos de estos contaminantes en la salud de las personas, fue la que puso a disposición en los talleres, antecedentes no informados por las empresas ni los organismos del Estado. Por ello indicó Tchernitchin que “me parece preocupante que se traten de instalar las empresas mineras, que van a producir graves problemas. Pero me parece muy bueno, o reconfortante, que la población esté consciente de eso, por tanto mi función es darles los argumentos para que puedan resistir a la tentación de lo que les ofrezcan”, más aún cuando una de ellas, Laguna Gold, pretende instalarse en las cercanías de Puerto Ingeniero Ibáñez y ya demostró que en su operación, en lo que corresponde a los relaves, ha generado un grave daño ambiental y para la salud de las personas.

Para Marlina Orellana, presidenta de la Agrupación “Puro Ibáñez”, la visita de Tchernitchin “nos sacó de bastantes dudas, fue muy bueno, muy gráfico. Tuvimos claridad con respecto a lo que él nos quiso informar, la contaminación con todo lo que significa la minería, tanto para las personas, el medio ambiente como para los animales”.

La dirigenta se refirió, también, a la omisión por parte del Estado de su responsabilidad de informar a la población.  “Tenemos que ser nosotros, quienes nos conformamos como pueblos, como ciudades, las que tenemos que investigar y traer a personas que nos digan o informen sobre lo que otras instituciones nos podrían explicar” puntualizó.

Al respecto, la vecina de Puerto Ingeniero Ibáñez Rayén  Cayún indicó que “eso es lo que nosotros no queremos hoy día.  No queremos que haya más mineras, las que ya están que se queden donde están, pero que no abarquen más territorio”.

Un tema al que dio relevancia especial el especialista fue a los efectos que los metales pesados tienen en las personas durante su proceso de gestación, conocido como imprinting, y que derivan en patologías que se desarrollan muchos años después. También cómo junto a diversos tipos de cáncer, la exposición a contaminantes provenientes de faenas extractivas y procesamiento de mineral inciden en patologías de tipo neurológicas, genéticas o de motricidad.

 

Por Patricio Segura.

Jueves 29 de noviembre de 2018.