Sequía amenaza el riego de parques

se usan camiones aljibe y el agua de las piscinas

Pese a que el agua representa el tercer lugar entre los costos de mantención, el Minvu empezó a diseñar nuevos sistemas de reutilización de aguas negras y recambio de especies.  

En Santiago, la sequía parece no haber llegado. Sin embargo, el fenómeno ya está afectando el regado de áreas verdes. A tal punto, que el director del Parque Metropolitano, Mauricio Fabry, ha recurrido a las emblemáticas piscinas Antilén y Tupahue para regar.

El Parque Renato Poblete es uno de los afectados. Inaugurado el verano recién pasado, parte de sus atracciones son los espejos de agua formados a través de esclusas o sistema inflable de contención de agua. Allí podrían navegar botes, los que tienen que ser licitados. Ese proceso enfrenta dos dificultades: los terrenos tienen que ser traspasados desde Bienes Nacionales a Serviu y el cauce del río Mapocho no alcanza para el llenado mínimo de las lagunas para hacer flotar las embarcaciones.

«El río Mapocho, que ha sido la fuente tradicional de riego del parque, ha venido mermando su disponibilidad de agua, tanto en cantidad como en su distribución, en los últimos ocho años. En abril ya no estamos recibiendo agua del río, porque no hay», alerta el director del Parque Metropolitano, Mauricio Fabry.

De hecho, con el caudal que hoy trae el río, «no se logra mantener el nivel de la laguna apropiado para un deporte náutico. Si ese nivel no se alcanza, no se puede tener los botes», de los cuales está a cargo la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas.

Aunque el parque tiene el río al lado, el Parque Metropolitano que lo administra no puede sacar más líquido de lo que le permiten los derechos de agua.

El Parque Metropolitano es uno de los entes que tienen derechos de agua del Mapocho. También están AngloAmerican y Aguas Andinas, entre otros.

El proceso comenzó hace ocho años y cada vez es más intenso. «Los últimos ocho años han sido muy duros y hemos tenido que cambiar gran parte de nuestra operación para hacer frente a un proceso que ya no es de sequía, sino que desertificación», dice Fabry.

Para poder regar la parte alta del Parque Metropolitano tuvieron que instalar una bomba que impulsara el líquido desde el canal del Carmen; invertir en mejorar los filtros de esta agua que viene con sedimento. El regadío también tuvo que evolucionar: del surco pasó a riego por aspersión y, desde hace dos años y medio, riego por goteo, con lo cual se atienden 145 hectáreas.

El director cuenta que los parques con la situación más crítica -«donde estamos haciendo malabares»- son Bosque Santiago (Huechuraba); Parque Mahuidahue y Cerro Blanco, en Recoleta; los parques André Jarlan y La Bandera. Estos últimos tienen pozos, «que están prácticamente secos», dice el director. Esos sectores tienen un riego con camiones aljibe cuando hay mucho calor o hay escasez.

En la necesidad de buscar fuentes de agua, las piscinas Tupahue y Antilén se ocupan para el riego. «Esa es agua del Mapocho, filtrada y tratada, que cumple la norma. Al final de la temporada, como no teníamos agua, ocupamos toda esa agua en riego. Con eso regamos casi tres semanas», revela Fabry.

El riego, de todas formas, representa el tercer lugar entre los costos que debe asumir el Gobierno en la administración de parques. Según un estudio realizado por la UC, comprometen entre el 10% y 15% de los recursos, después del financiamiento destinado a la mano de obra, como jardineros y cuidadores, y a la compra de fertilizantes.

Según un informe solicitado a través de la Ley de Transparencia, en los 18 espacios verdes que conforman la red del Parque Metropolitano de Santiago, mensualmente el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) debe gastar más de $5 mil millones en la mantención de estas zonas. De ellos, 148 millones se destinan al concepto riego, energía eléctrica y comunicaciones.

Martín Andrade, coordinador nacional de parques urbanos del Minvu, señala que el costo de riego, de todos modos, es creciente, debido a la reducción en las precipitaciones. «Por eso estamos desarrollando sistemas de reutilización de aguas negras, como agua de lavatorios y duchas de baños», explica.

Añade que también se están modificando los tipos de especies que se plantan en parques, «para bajar la carga hídrica. De hecho, en el Parque La Hondanada, que estamos construyendo, se reemplazaron laderas de césped -que consumen mucha agua- por adoquilla, que requiere mucho menos riego. Eso mismo lo hacemos en los presupuestos de renovaciones, que aprovechamos para mejorar técnicamente los parques».

 Visitas

150 mil personas han visitado el Parque Renato Poblete, en Quinta Normal, hasta abril.

80 mil personas al año llegan al Parque Mapuhue, en La Pintana.

250 mil al año visitan el Parque de la Infancia, en Recoleta.

 

Fuente: El Mercurio